Yes, we can

Pues sí, no hay nada como el poder de la opinión pública. Hoy he leído que, sin duda, acuciados por la irresistible presión mediática generada por mi último post, Carrefour (“el carreful” para los amigos) ha decidido volver a dar bolsas aunque hay versiones contradictorias sobre si vuelven a la bolsa de toda la vida o a esas de fécula de patata de las que hablé.

En cualquier caso, como esto es así, si usan las de plástico ya saldrán los defensores del planeta a quejarse y si optan por las de féculas por una parte surgirán voces quejándose de que, debido a la industria de las bolsas, la comida escaseará en el mundo y por otra, también espero al representante de los agricultores patateros (dicho esto sin ánimo de ofender en lo que se refiere estrictamente al adjetivo) quejándose de que mientas el kilo de bolsa de fécula de patata se vende a cinco euros a ellos le compran el kilo a treinta céntimos.

Pero bueno, en lo esencial podemos decir que es un gran momento para la libertad de expresión y el poder de la opinión pública. Eso siendo modesto, que sin serlo yo diría que es un pequeño paso para este blog pero un gran paso para la humanidad.

Ecoilogico

Siempre digo, y aquí lo he dicho más de una vez, que no me gustan los “–istas” porque con alguna excepción que habrá por ahí ( que ahora no encuentro pero que seguro que la hay) normalmente los grupos “istas” terminan en su extremismo por parecerse los unos a los otos y sus propósitos o ideologías por muy loables que sean terminan pervirtiéndose ente el dogmatismo y la intolerancia. A veces digo que yo soy bético porque me jodería ser sevillista que no deja de ser un “ista”. Es solo una broma, todos sabemos que ser bético es en realidad una virtud congénita.

Pero en fin, todo este prefacio es para decir que desde siempre me han fastidiado los ecologistas. Uno puede ser ecológico que es además un término bonito lo mire por donde lo mires y que, tal vez por lo de lógico, da una idea de inteligencia y mesura o puede ser ecologista que es cuando la lógica ya comienza a rozar la obsesión.

Sin embargo con la ecología me pasa como con los devotos de Al Gore y su iglesia del quinto advenimiento del calentamiento global. Es cierto que tiene un toque de extremismo y a veces se pasan tanto en sus argumentos como en su desprecio y censura a todo aquel que ose contradecir mínimamente sus razonamientos. Pero no es menos cierto que, si analizas la cuestión y con todas las dudas que a mí me ofrece todo aquello de lo que me intentan convencer sin darme argumentos, las posturas de estos grupos y su propuesta no son dañinas en su mayoría y en mi opinión, nunca está mal tenerlas en cuenta.

Digo en su mayoría porque claro, cuando estos tipos comienzan con el fundamentalismo pues terminan planteando absurdos. Como anécdota ilustrativa yo he visto una manifestación ecologista porque se pretendía construir un campo de golf en una zona donde habitaba una especie de arbusto conocida como los lugareños como “jaramago de los cojones” por lo difícil que es de erradicar. Otra cosa curiosa es que a la manifestación todo el mundo asistió en coche (la mayoría todo-terrenos) que aparcaron en un descampado en donde, mire usted por dónde, lo único que había eran los jaramagos de los cojones antes mencionados y que quedaron aplastados por los transportes ecologistas. He de decir que la manifestación surgió efecto y gracias a dios, ahora los lugareños no tienen un campo de golf que iba a generar doscientos empleos directos pero eso sí, disfrutan a menudo del gracioso escozor que la especie salvada te produce cuando lo rozas.

Aunque sé que es imposible, intentaré pedir aquí que nadie malinterprete lo que digo. Insisto en que, en su mayoría, los colectivos ecologistas son necesarios aunque sólo sea por su función de “pepito grillo”.

A mí, que me encanta el campo siempre y cuando esté limpio, no haya bichos y se mantenga una temperatura ente 21 y 24 grados me gusta que haya un ecologista obligando a la marca de mi todoterreno a hacer un motor más eficiente y con menos emisiones. De hecho, gracias a eso y a la conciencia que se ha instalado en la sociedad, los todoterrenos actuales contaminan menos que los utilitarios de hace una década.

Pero sin embargo yo echo en falta una presión ecologista y de la sociedad en general sobre un asunto que, por una parte contribuye en forma más que considerable al gasto de energía y consumo de recursos (algunos escasos y otros no tanto pero en cualquier caso costosos). Se trata del “sobre-embalaje”. Esa manía que tienen los fabricantes de elementos de consumo de embalar cosas de forma absurda. Por más que lo analizo no encuentro ningún tipo de razón ni ventaja.

Mucho cuidado, que cuando digo lo del sobre-embalaje no me refiero por ejemplo a las bolsas de los supermercados. Para mí eso es un ejemplo de la parte irracional que tiene esa presión ecologista de la que hablaba antes porque vamos a ver.. si queremos favorecer al medio ambiente podríamos haber introducido bolsas con materiales degradables como esas que existen y se hacen con fécula de patata. Es como si para librarnos de los CFC’s hubiésemos vuelto a las nevera de hielo. En la práctica lo que Carrefour ha hecho no es “salvar a la humanidad” sino quitarse unos cuantos millones de coste que por cierto dudo que hayan revertido en bajar precios. Así pues, yo confieso abiertamente que a mí me encanta el Hipercor donde te cobran más pero llegas a la caja y te dan una bolsa como dios manda.

Otro ejemplo de perversión del tema ecológico lo lei no hace mucho hablando sobre el coche hibrido de Toyota, el Prius. Aparte del hecho de que parece que por hacerlo más ecológico tienen que hacerlo más feo, resulta que solo en la fabricación de las baterías se gasta más energía y se vierten más componentes tóxicos que en todo ese supuesto ahorro de emisiones. Sería muy largo de explicar pero curiosamente, las células de las baterías usan una cosa que se llama “espuma de níquel” que no sé que es pero no parece precisamente que sea inocuo y para hacer esto llevan contenedores de Canadá a China para tratarlo. El transporte pensaron en hacerlo en barcos de vela o solares pero al final como no llegaban dijeron, mira, mejor los hacemos diesel aunque claro, un barquito de esos parece que echa mucha cosa negra a la atmosfera (pero eso si, donde nadie lo ve). No obstante la cuestión de este viaje no es el cómo sino el porqué... bueno si alguien piensa en las restricciones medioambientales a las industrias en Canada y en China podría encontrar un buen argumento. Después de todo esto, ahí lo tienes un coche feo y que gasta más que un utilitario normal y corriente.

Aun así uno de los mandamientos de la iglesia de Al Gore es.. “conduce un híbrido” y esa es la causa de que los actores de Hollywood y todo el “quien es quien” de estados unidos vaya a las entregas de premios en su Prius. Es una suerte para el planeta que Brad Pitt recorra los últimos km en un Prius cuando se desplaza de su mansión de LA a la del valle en helicóptero.

Mucha gente seguramente leyendo estos últimos párrafos pudiera incluso escandalizarse por mi nula conciencia ecologista pero sin embargo asumen como lógico y normal el hecho de que el yogur además de su vasito lleve un cartón pintado y tratado químicamente o el paquete de chicles este recubierto con un blíster de plástico duro o te den una camisa y tengas que pedir una tarde libre en el trabajo para desembalarla.

Hay tantos ejemplos que es difícil quedarse con uno pero a mí me ha pasado hace muy poco uno que me inspiró este post. Sabiendo que iba de viaje a Francia una amiga me pidió que le trajese un dvd de una película francesa de los años ochenta que no encontraba en internet. Yo tuve la suerte de encontrarla y la compré . El dvd iba metido en un blíster de plástico que protegía el envoltorio que era de cartón. En un primer momento incluso pensé en que sería la nueva forma ecológica de envolver los dvd’s. Por el camino me preguntaba que sentido tenía una caja de cartón si después tenias que meter un blíster para protegerla. Lo curioso fue cuando al dársela a mi amiga la abrimos y comprobamos que dentro de la caja de cartón donde aparecía la portada de la peli y los créditos, había una funda típica de toda la vida de dvd en plástico con la misma etiqueta con la portada de la peli y los créditos.

La pregunta, alguien me puede decir que aporta eso?. Aparte de cortarte con el “puto plástico de los cojones” que es como yo llamo al blíster cuando lo abro y me hago el corte en el mismo sitio de siempre y tener una cajita de cartón que tarde o temprano va a la basura.. que ganamos con eso?. No tenemos ya una funda?. Si me apuras, un dvd debería ir con un sobre d cartón y punto, pero si ya quieres embalar, acaso no te basta con la funda de plástico?. Riéndonos del asunto mi amiga dijo, y menos más que no es la versión coleccionista, sino seguro que te dan una caja de lata donde meten la caja de plástico donde va metida la funda de plástico donde va insertado el disco.

A los pocos días, volví a hacer mi compra semana y volví a darme cuenta de que tienes dos opciones, o gastas tiempo (que no sobra) quitándole cartones y plásticos innecesario a los productos, o gastas energía enfriando cartón y plástico en la nevera. El hecho es que, después de una compra media, lo normal es prácticamente llenar la bolsa de basura de cartón y de embalajes. Total y absolutamente innecesarios. Y siempre que paso por este proceso me pregunto donde están los medios de presión ecologistas en estos casos. Señor mío, no me quite usted la bolsa del supermercado, la necesito para llevar el blíster donde va la caja en la que se agrupan las cajitas donde van las funditas de celofan en las que se envuelve el papel de plata donde están los chicles.

Y si me obliga usted a llevar tantos paquetes y cuarenta bolsa de rafia (dos o tres que tienes que comprar cada vez que se te olvida llevarte las tuyas) nos se queje de que me haya comprado un todoterreno para ir al súper porque en el Toyota Prius, como hay que meter las baterías de espuma de niquel, no me caben.

Yo soy así (y a veces no me gusto)

A las cada vez menos personas que me hacen caso yo le suelo contar que soy un asocial, que tengo un defecto terrible que consiste en hacer siempre lo que quiero cuando quiero y que a veces, por razones desconocidas hasta para mí de pronto me da por algo o decido algo aparentemente irracional.

Imagino que para consolarme mucha gente me dice que ser así no es malo sino que, muy al contrario es una especie de lujo que poca gente se permite.

Y yo, imagino que para aceptar el consuelo y no volverme loco les admito la excusa y la tomo como propia. Yo no soy raro, soy interesante. Yo no es que pase de la gente, es que soy especial. A mí no es que se me vaya la olla es que tengo gran capacidad para auto-inventarme.

Todo perfecto, si no fuese porque a veces ocurren cosas que me demuestran que en realidad mis razonamientos no son un engranaje perfecto y que a menudo (o al menos a veces, no quiero pasarme en mi auto-flagelación) surgen roces que a veces chirrían demasiado y entonces ocurre algo que para mí es insufrible y es mi falta de acuerdo conmigo mismo.

Hace unos meses dejé este blog. Las razones pueden parecer poco definidas y para algunos poco creíbles pero se resumen en una sola: no me apetecía escribir. De hecho, no sólo no me apetecía escribir sino que incluso no entraba en la página. Podría decir que estaba muy ocupado y sería verdad, que emprendí algunos viajes y es cierto pero todo eso también pasaba cuando escribía con cierta frecuencia. Simplemente dejó de apetecerme. No hay más. El porqué de esto ni yo mismo lo sé.

Y bueno, hasta aquí todo bien pero como pasa muchas veces cuando decido hacer algo porque me apetece no valoré ninguna de las consecuencias. En realidad, dejar de escribir un blog no creo que sea una acción que acarree desgracias para nadie pero yo ni siquiera caí en la cuenta de las pequeñas cosas que a veces son importantes. Yo escribía un blog y había quien me leía. Eso supone un tiempo dedicado a leer mis comeduras de olla (quien haya leído algunos posts de mis blogs entenderá que a veces supone un esfuerzo considerable y en ocasiones no muy agradable). Y yo, simplemente pasé de todo y no di siquiera una mísera explicación.

Que nadie confunda esto con prepotencia. Ya sé que no hubo víctimas mortales y que probablemente nadie me echo de menos más allá de la pura curiosidad pero si es cierto que debería aprender al menos a explicarme o disculparme.

Pero no sólo eso, la falta de escritura y lectura de mi blog la llevé en el mismo nivel a mi correo asociado. Accedí a él después de muchísimo tiempo y me encontré con varios correos en los que algunas personas me preguntan por mi blog, por la falta de actualización y otros con los que, sin conocernos físicamente establecí algún contacto me preguntan por mi y por las causas de mi desaparición. Incluso alguno se pregunta si habré tenido algún percance.

Me ha dolido mi falta de tacto y de educación con todas esas personas pero lo que más me ha dolido es comprobar como una persona a la que le tengo un particular aprecio y cariño y a la que aunque no he visto en persona me niego a decir que no la conozco me ha enviado un correo del que he deducido que había perdido a una persona muy especial para ella.

Y digo he deducido porque en un alarde de discreción ni siquiera me lo ha dicho directamente lo cual me hace auto-humillarme aún más.

Y que hago yo?, le digo que lo siento mucho con seis meses de retraso?. Me invento excusas para decir que me fue imposible?.

Pues no lo sé, porque la verdad da igual lo que diga. Me consta que ella me perdonará rápidamente pero es que en estas ocasiones y aunque sea una muestra más de egoísmo, mi mayor problema es que mi decepción es conmigo mismo.

Así pues, valga este post (que supongo no leerá casi nadie después de tanto tiempo) para pedir disculpas públicas a todo aquel al que le debía una mínima explicación y para expresar, al menos tan torpemente como puedo, mi disgusto por mi propio comportamiento.

Y a esa persona, a la que nunca me he dignado explicarle lo especial que es para mí, sólo decirle que, lamentablemente, yo soy así.

Plagio descarado

"..Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,
donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa........

Sin muchas golosinas en el paquete...

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas..

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí.. tengo prisa. Por vivir con la intensidad, que sólo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan. Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho, en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera, llegarás....."


Esto parece que lo escribió un tipo brasileño que se llama Mario de Andrade y está en mil blogs y mensajes de mail que esos que se reenvían constantemente. Pues bien quiero denunciar desde aquí públicamente que si bien puede ser cierto que lo escribiera ese señor no deja de ser verdad que eso lo pensé yo hace tiempo. Tengo como prueba fehaciente tropecientos posts al respecto que lo demuestra. Además no hay que ser un genio para darse cuenta que esta basado en mi propia historia.

Ahora mismo el tema lo lleva mi equipo de abogados y no descartamos ningún tipo de acción legal al respeto. Mario, "te vas a cagal".

Primero Rio nos quita la olimpiada y ahora este brasileño me roba el pensamiento... que manía le estoy cogiendo a esta gente...

Adios everyone

El otro día a las seis y media de la tarde yo era uno (no sé si muchos o poco) de los que cruzaba los dedos para que no le dieran la olimpiada a Madrid. Si señor, ya sé que muchos me dirán que soy el espíritu de la contradicción o que me gusta hacerme notar. Pues no, en realidad es que le he cogido tanto asco a la candidatura que me alegro.

Hace unos meses, por cuestiones de trabajo y en las que no puedo ahondar demasiado me enteré de primera mano de una de estas cosas que nadie va a decir y que todo el mundo negará. En el ayuntamiento no había un duro (nada confidencial ni asombroso hasta aquí) así que se suspendían (algunas temporalmente, otras definitivamente) todo tipo de proyectos y obras incluyendo algunas tan sensibles como las obras referidas a la accesibilidad, el apoyo a la ley de dependencia, colegios y residencias geriátricas.

Cosas de la crisis. Pero, ¿todas las obras?, no. Había unas obras que se habían salvado de la quema. Ni más ni menos que las referidas al proyecto olímpico. Era la gota que desbordaba el vaso de mi hartazgo por el señor Gallardón y su capricho/juguete. Todo el mundo. Absolutamente todo el que entiende en algo de esta lotería de las olimpiadas tenía claro que lo de la rotación continental era algo de cajón con lo que la candidatura era una pura quimera. No es casualidad que ninguna ciudad europea siquiera lo intentara además de Madrid.

Pero el señor Gallardón tenía una corazonada, un sueño, un anhelo y una ilusión. A mí los sueños de los demás me merecen mucho respeto pero claro, cuando no me tocan la moral, los cojones y los bolsillos. Este señor que ha ido yendo en mi consideración de muy arriba al más profundo de los avernos, se empeñó primero en poner patas arriba Madrid para conseguir que siga habiendo unos atascos de tres pares de narices y después se empeñó en tener las olimpiadas. En plena era del photoshop y de la realidad virtual, el señor Gallardón apostó por hacer las infraestructuras antes que le dieran la olimpiada para demostrar que iba en serio. Curiosamente tanto la vez pasada como esta se ha escogido una candidatura que presentaba poco menos que un powerpoint… “y así quedará el estadio.. y aquí pondremos la villa olímpica…”.

Que nadie se confunda, yo soy un convencido de la inversión productiva y en especial de infraestructuras pero digo yo, aparte de conseguir una foto con Nadal cada año, para qué coño sirve una caja mágica para jugar al tenis?. Bueno, además de la foto de Nadal también sirve para que muchos megapijos sepan por donde queda Villaverde. Creo que Feliciano Lopez alucinaba en colores.. o sea no?

Lo gracioso de todo es que luego si viene la Davis nos vamos a las ventas. Y como ese hay decenas sino cientos de casos. El presupuesto de la candidatura está cubierto supuestamente por empresas privadas. Lo que nadie dice es lo que se le ha dado a esas empresas privadas para que colaboren. Yo conozco el caso de los prestigiosas consultoras. Digamos para hacerlo rápido que si yo fuese socio de cualquiera de ellas no estaría muy enfadado.

El resultado de todas las corazonadas del señor Gallardón ha conseguido una deuda absolutamente faraónica. Y quien pagará eso?, los turistas que vengan a ver la olimpiada?. Pues no, los cada vez menos que vivimos en Madrid.

Lo mismo que la política subsidiaria del señor presidente nos va a costar un 2% de todo lo que compremos (por cierto, de facto es literalmente una bajada del 2% de las pensiones, porque díganme ustedes cuantos pensionistas no se gastan la pensión integra cada mes), el sueño y la corazonada de Gallardón nos cuesta a los madrileños un pico. Hablamos de subidas acumuladas del 400 al 600% en el IBI y la aparición de tasas extintas (supuestamente integradas en el IBI) como la de la basura. Por cierto, en un alarde de austeridad, aunque los impuestos han subido un 600% en Madrid el alcalde solo se subió el sueldo poco más del 100%.

De hecho, por una casualidad casi mística, la misma tarde de la decisión yo, imbuido por ese espíritu nacionalista y patriota que se había instalado en el subconsciente colectivo, comenzaba a pensar que tal vez no estaría tan mal e incluso me alegré cuando eliminaron a Chicago. Segundos después, alguien llamo a mi casa. Dos cartas certificadas. La nueva tasa de desechos urbanos (creo que se refieren solo a la basura). Uno para el pisito, otro para el garaje (claro, un garaje suele generar mucha basura). Total, casi doscientos euros de bellón que rima con Gallardón y con Cabr….

Así que cuando el colega del CIO dijo RIO.. yo me reí. Y solté un sincero.. a tomar por culo everyone Gallardón.

En cualquier caso la alegría me duro poco. Media hora después de la decepción nacional se anunciaba la apertura de un concurso para el diseño del logo de Madrid 2020…. Vuelve la ilusión.

Contando hasta diez

1992
- Pues nada que me voy.
- Pero vas a dejar un puesto fijo por un “tal vez”?.
- Pues si, el tal vez me atrae más.
1995
- Y ahora te vas?
- Sip. Ya me hice a la idea de irme a Madrid.
- Pero si te ofrecen un puesto aquí, porque no te quedas?
- Me gusta más el de Madrid.
1998
- A Zaragoza?.
- Me gusta lo que me ofrecen .
2003
- Con lo bien que estas aquí, puesto fijo, buen sueldo, posición… y te vas para montar una cosita que no sabes si saldrá o no?.
- Ya ves.
1985-2009
- Lo tuyo es aversión al compromiso.
- Vale, pues será.

A veces me ha llamado la atención en mi propia intrahistoria como siendo un tipo bastante serio y responsable al que le encanta la rutina (o sea básicamente aburrido) si miro hacia el pasado me encuentro con cierta costumbre de darle esquinazo al destino previsible. Ya hace tiempo que no me planteo si es una virtud o un defecto, simplemente soy así.

Puedo escribir y no disimular
es la ventaja de irse haciendo viejo
no tengo nada para impresionar
ni por fuera ni por dentro.


Hace un tiempo, por razones largas de explicar (y más aún para mí) me estaba empezando a hartar de mi situación. No era una sensación nueva ni las circunstancias eran novedosas. En realidad, los observadores externos dirían que mi situación era privilegiada e incluso a mi mismo me costaría encontrar algún aspecto negativo que obligara a un cambio de rumbo en mi vida. No obstante, como aquel que siente un ligero malestar y adivina que ha pillado la gripe, yo ya comencé a barruntar que necesitaba algo. Un día, no se muy bien porqué, se me metió en la cabeza que necesitaba cambiar de aires, y decidí que lo mejor sería cruzar algún charco y buscar allende los mares.

La noche en vela va cruzando el mar
porque los sueños viajan con el viento
y en mi ventana sopla en el cristal
mira a ver si estoy despierto.


La idea que se me instaló en el coco no era ni pasar dos semanas de vacaciones ni irme a vivir definitivamente a otro país sino más bien algo intermedio. Mi idea era pasar temporadas aquí y allá aprovechando que mi trabajo siempre ha necesitado pocas maletas.

Si la novela de mi vida hubiese estado ambientada en el siglo XVIII hubiese sido un dardo y un mapa pero como estamos en el siglo XXI busque con el Google earth y encontré un sitio frente al mar. No buscaba sol y playa aunque el destino lo tuviese. No quiero vivir en uno de esos resorts de vacaciones, así que encontré una ciudad vivible.


A los pocos que les he ido adelantando algunos de mis planes han reaccionado más o menos como me esperaba. Hace mucho que me conformo con no conocerme así que no aspiro a que me entiendan. Ya he dicho que ni yo mismo sé cómo puede ser que a alguien amante de la rutina se le crucen a veces los cables y se lance (aunque cada vez con más red, es cierto).

Y no volveré a sentirme extraño
aunque no me llegue a conocer
y no volveré a quererte tanto
y no volveré a dejarte de querer


la idea que surgió como una locura fue tomando forma de insensatez completa y un día (bendito/maldito internet) en media hora compre un billete de avión, alquile un apartamento y un coche y me lancé a la aventura de conocer. Dicho y hecho, casi nueve horas de avión te colocan en un mundo distinto, mucho más ineficiente, más incomodo y mucho más dulce y amable. Y en circunstancias totalmente distintas, con destinos casi opuestos, yo volví a sentir como ese chaval de ventitantos que llegaba a la gran capital con la sensación de punto y aparte.


ya lo tengo todo controlado
y alguien dijo no, no, no, no, no
que ahora viene el viento de otro lado
déjame el timón
y alguien dijo no, no, no


Y aquí estamos, con nuevo vuelo confirmado y preparando para comprar un apartamento con vistas al mar. Buscando ropa para vestir al muñeco y, más por educación que por convicción, intentando explicar que no estoy loco, que hoy en día plantearse una vida a caballo entre uno y otro lado del atlántico no es tan tremendo y que no tengo ninguna razón especial ni de carácter económico, ni de carácter sentimental. Que la cosa tiene algunos inconvenientes y muchas ventajas, que vivir consiste en caminar no en llegar y que tener cuarenta y dos años y proponerse un cambio no significa forzosamente que tenga ningún complejo ni que no se me levante.


En definitiva que eso del concepto de la seguridad no es más que una leyenda urbana que no sé muy bien por qué nos empeñamos en propagar. Que a veces es conveniente contar hasta diez pero que muchas veces diez es demasiado tarde. Y que, en cualquier caso, y aunque normalmente mis saltitos suelen estar muy medidos, si alguna vez caigo mal tampoco será el fin del mundo. Ya me han dado besos y pegado alguna que otra bofetada y casi todas, con el tiempo, se recuerdan con cariño.

Lo que no llegará al final
serán mis pasos, no el camino.
No ves que siempre vas detrás
cuando persigues al destino.

Siempre es la mano y no el puñal
nunca es lo que pudo haber sido
no es porque digas la verdad
es porque nunca me has mentido.

No voy a sentirme mal
si algo no me sale bien
he aprendido a derrapar
y a chocar con la pared
que la vida se nos va
como el humo de ese tren
como un beso en un portal
antes de que cuente 10.

Y en estas estamos cuando escucho la nueva canción de fito y claro, con esa manía que tengo (y me consta que no soy el único) de asociar canciones a vivencias me da por unir puntos.



Mi mama me mima

Yo me he criado en un matriarcado. Creo que en eso he tenido suerte. De mi propia experiencia y observación he conocido muchos casos donde en la familia quien dirige la cosa es la madre y en otras donde es el padre y en casi todos los casos la cosa ha ido mucho mejor cuando el timón lo lleva la mujer. Todos sabemos que la mujer es mucho más juiciosa y prudente en general y por eso tampoco es tan extraño.

En mi caso mi madre siempre ha sido la lider y mi padre, una persona a quien todo el mundo quería, se dejaba llevar. Ese papel de mujer fuerte le viene a mi madre de herencia. Su madre (mi abuela) era una mujer menuda pero de armas tomar. Gracias a sus viajes como acompañante y cuidadora de su tío cura (una institución que se ha perdido pero que fue un clásico en las familias españolas durante siglos) conoció ambientes que entonces eran ignotos para una chica de pueblo manchego como ella. Gracias a su determinación por ejemplo mi madre estudió una carrera universitaria. No es muy difícil imaginar lo transgresor que pudo ser en 1945 que una familia manchega enviase a estudiar a una mujer a Madrid. Costó el esfuerzo y el trabajo duro de toda la familia porque entonces la cosa funcionaba así. El trabajo de mi abuelo y mis tíos mayores permitió a mi madre estudiar y nada más acabar la carrera y comenzar a trabajar (obviamente no había paro en el sector) ella se encargó de pagarle los estudios a su hermana. Pero más allá del esfuerzo económico lo verdaderamente meritorio desde mi punto de vista es el hecho de plantearse que un hijo, y más difícil aún, una hija en una familia de pueblo en la postguerra española, tuviese estudios.

Mi madre sacó muchas cualidades de mi abuela como la determinación, la independencia (en su caso incluso económica gracias a su carrera profesional) y la inteligencia. Mi padre siempre fue una persona amable, querida y respetada pero en cuanto a llevar las riendas de la casa no tenía nada que hacer. Como las apariencias son las apariencias, mi madre se encargaba siempre de hacer ver que quien mandaba era él pero todo el mundo sabía lo que había. De hecho, mi padre siempre quiso y admiró a mi madre por eso y aprendió a vivir con ello.

Tal vez por eso, cuando yo era un chaval y me pedían cualquier cosa que incluyera el permiso paterno yo solía referirme a mi madre porque sabía que era quien, al final, decidiría. Llegado a este punto no se si es correcto u oportuno decir que siempre me han dicho que me parezco a mi madre pero es la verdad.

Pero las circunstancias especiales de mi madre (especiales en su tiempo porque hoy día son las habituales) tenía su cara menos agradable. Por ejemplo, mi madre trabajaba y obviamente no podía estar en casa a todas horas. Creo que cuando yo estaba en tercero de EGB era el único niño de la clase al que no venía a recoger su madre. También el hecho de ser la autoridad y su particular forma de ser derivó en que mi relación con mi madre nunca fue demasiado mimosa. En realidad digamos que en mi casa quien nos consentía era nuestro padre y la que se ponía firme era mi madre. Por otra parte, y por cosas que suceden en mi familia siempre hemos sido muy independientes. Es curioso porque cuando nos juntamos para eventos sociales a todo el mundo le llama la atención lo bien que nos llevamos pero en la práctica cada uno de los hermanos ha ido "a su bola"

Tal vez ese sea el verdadero secreto de que no nos peleemos. Con mi madre no recuerdo la última vez que discutí o me enfadé. Probablemente tenga que retrotraerme a la adolescencia primera (hace nada). La razón estaba en el hecho de que desde muy joven yo he vivido emancipado y en general no he involucrado a mi familia en mis cuitas personales o profesionales. Por poner un ejemplo, jamás he llevado a una novia a mi casa. Eso a mucha gente le parecerá tremendamente extraño e incluso malo pero tiene sus ventajas. Cero discusiones sobre mis parejas, cero explicaciones, cero disgustos.

Hasta hace poco, la relación con mis padres solía consistir en una llamada semanal y una visita cada dos o tres meses aparte de la consabidas fiestas familiares como la Navidad. Siempre cordiales, siempre agradables y siempre cortas (y no quiero decir que lo uno implicase lo otro o vicerversa pero puede que algo hubiera). Sin embargo con la enfermedad de mi padre y definitivamente con su fallecimiento algo ha sucedido con mi madre y creo que también conmigo.

Ahora, si no llamo un día mi madre se pone triste y voy prácticamente cada mes a verla. Para rizar el rizo incluso cuando regreso de una de esas visitas en el momento de partir a mi madre se le escapa alguna lagrimita. No solo eso, me pide opinión para todo y me hace caso!!!. Algo inaudito hablando de quien hablo. En definitiva, mi madre se ha convertido en una mama mimosa e incluso un poco empalagosa. Quien la ha visto y quien la ve.

Pero no solo eso. A mí también me está afectando. De todos es conocido que no hay nada que moleste más a una mujer (por mucho que seguro que reciba comentarios negándolo) que un hombre "madrero". Yo, como ya he explicado, jamás lo he sido. Aparte de que con esta práctica que yo llamo "separación de cariños" nunca me he tenido que preocupar de que a mi pareja le caiga bien mi madre ni vicervesa. Tampoco se me conoce una referencia y/o comparación a las bondades de la cocina de mi madre, o a lo bien que planchaba o cualquiera de las tipicas cosas que tanto molestan a las mujeres.

Sin embargo últimamente, imbuido de este sentimiento materno-filial novedoso y un pelín cursi no sólo hablo de mi madre sino que en algunas ocasiones la llamo "mami" (horror!). Ayer mismo una chica me dijo que le hacía gracia (aunque sonó un poco a lo contrario) que un tío como un armario (se refería obviamente a mi musculatura hercúlea) hablase de su "mami". Aún estoy lo suficientemente lúcido como para darme cuenta de que, efectivamente, es un poco ridículo pero mucho me temo que como esto siga así en poco tiempo le responda a la que se atreva a referirse a ello la famosa frase de "Oye, tú para hablar de mi madre te lavas la boca!".

Y bueno, lo dejo ya que tengo que llamar a mi mami.

Les presento a McGuffin

En realidad, les debería presentar a "un McGuffin" porque en realidad no se trata de una persona. Ni incluso, aunque pudiera parecerlo se trata de una magdalena grande. Un McGuffin para todos aquellos que no estén familiarizados con el mundo de la erudición (e incluso para los que los estén) es un recurso argumental que se usa como mera excusa para introducir una historia.

Dicen que quien bautizo al McGuffin fue Alfred Hitchcock pero en realidad el McGuffin se usa desde siempre en relatos. Incluso la biblia tiene sus McGuffins (imagino que este será un plurar correcto) y sino que alguien me explique que es la famosa Arca de la Alianza. De hecho la famosa Arca fue reutilizada como McGuffin siglos más tarde en la no menos famosa película de Inidiana Jones.

El McGuffin se presenta como un elemento crucial en la historia pero luego simplemente se diluye o desaparece y sólo cuando todo ha sucedido nos damos cuenta de que en realidad era una mera excusa. Tal vez el McGuffin más famoso de la historia cinematográfica sea el "Rosebud" de Ciudadano Kane que se presenta como un misterio y no es más que una excusa para desarrollar la trama. Hitchcock que, como ya he mencionado, creo que fue el que lo bautizó, dijo sobre el McGuffin "En historias de rufianes siempre es un collar y en historias de espías siempre son los documentos". En la práctica el McGuffin no sólo permite la introducción de una historia sino que a veces sirve para desconcertar al lector o espectador e incluso para rellenar espacio o tiempo.

Los McGuffins se usan de forma intensiva (a veces extensiva) en todos los formatos narrativos. La serie Perdidos esta plagada de McGuffins como por ejemplo el oso polar o la escotilla. Para mí el ejemplo perfecto de utilización de McGuffins se da en los Simpsons. De hecho algunas veces se usan encadenados produciendo giros increíbles en los argumentos. Ahora me viene a la mente el capítulo donde la bebe (me pasa como a Hommer que no recuerdo nunca el nombre) se come una revista y su madre le lleva al médico. En realidad este hecho solo sirve como excusa para que Hommer vaya a comprar y humille al chico que mete la comida en las bolsas y estos hagan una "huelga salvaje". Pero esta huelga sólo sirve como excusa para continuar con el hecho de que, al no poder comprar comida, todos los habitantes del pueblo comienzan a pasar hambre. Y ni por esas. El hambre no es más que otra excusa para explicar el porqué Hommer sigue al perro hasta el desván sospechando que ha encontrado comida y allí encuentra un paquete de galletas antiquísimo. Hommer se come una galleta rancia y cuando parece que ahí estará el argumento en realidad lo que sucede es que descubre una figurita de una promoción que indica que le ha tocado un viaje a Africa. Y este es el argumento principal del capítulo: Los Simpsons se van a África.

Es aquí cuando a mí me surge la duda. En el párrafo anterior he escrito "su madre le lleva al médico" pero no sé si es correcto usar "su madre la lleva al médico". Y es que esto de vivir en Madrid está produciendo algunos efectos en mi sentido de la corrección gramatical de forma que lo que antes me hacía daño a los oídos como era el laísmo ahora me resulta natural. De hecho he preguntado a varias personas y ninguna me sabe decir si lo correcto (o tal vez debería decir lo más correcto) es usar el "la" o el "le". De hecho tengo tan oxidados mis conocimientos gramaticales que dudo incluso de si se trata de complemento directo o indirecto porque aunque se trata de una persona en realidad yo creo que estamos hablando de un complemento directo y no indirecto.

Como veis, mi duda es poco relevante. Tan poco que necesitaba algo con que envolverla así que me he dicho: "...pues vamos a meter un McGuffin".

Pilar Bardem número cinco, Cuarto B

Hoy me he enterado (seguramente la noticia es antigua) que van a cambiar el nombre de una calle en Sevilla para ponerle “Pilar Bardem”. Me parece lamentable la cosa por varias razónes. En primer lugar porque no se trata de bautizar a una calle nueva sino que para eso se quita el nombre anterior que era “General Merry” que, como parece que nadie sabía hasta ahora, fue un general español en la guerra de Cuba. Por cierto, en medio del penoso espectáculo general la mayoría de los concejales creían que la calle se llamaba así en memoria del hijo de ese general que fue capitán general de la región militar en la transición y al que acusaban de que tenía esa calle por méritos contraídos en la época de Franco.

De hecho, es por eso que se decide algo tan desagradable como quitarle a alguien el honor de que una calle lleve su nombre. Según se dice se trata de aplicar la famosa ley de la memoria histórica. Así pues, en Sevilla somos (o son, que yo administrativamente soy madrileño ya) tan chulos que nos permitimos aplicar la ley de la memoria histórica basándonos en una falta de memoria histórica y a la vez, aplicar un exceso de memoria histórica extendiendo el alcance hasta la guerra de Cuba.

Esto de aplicar la ley de la vergüenza histórica (que es lo que realmente es) a la guerra de cuba es algo con lo que seguro que Fidel (y su amigo Chaves) está plenamente de acuerdo con el cambio de nombre. De hecho no sé cómo no exige la inmediata retirada de las calles dedicadas al general realista Domingo de Monteverde.

Aparte de la anécdota que no hace sino volver a incidir en la pésima cultura de nuestros políticos (y dejadez porque para saber a quién estaba dedicada sólo tenían que consultar un libro interesantisimo donde se explica el origen de los nombres de las calles de Sevilla que fue publicado por el mismo ayuntamiento al que pertenecen), a mí es que eso de que le pongan nombres de personas vivas a las calles me chirría bastante. Y mucho más si se trata de personas con marcada ideología. Porque el nombre de una calle al fin y al cabo se convierte casi en un dato personal para quien vive allí. A mí no me gustaría vivir por ejemplo en la calle "Jose Maria Aznar" , "Anguita", "Acebes", "Rubalcaba", "Fraga" o "Zapatero" por poner ejemplos de todos los lados. Con el tiempo, cuando pasan décadas o siglos, las cosas se van suavizando. Seguramente dentro de doscientos años alguien pueda decir que vive en la calle de Aznar que "fue un presidente que hubo a finales de siglo XX" sin que nadie recuerde forzosamente la foto de las azores o que Zapatero "fue presidente en la época en que Bibiana Aido fue ministra" sin recordar que... bueno, sin recordar que hizo algo en alguna ocasión. De hecho, yo que vivo en una calle con nombre de literato no admitiría un cambio de nombre por un político, salvo tal vez si se trata de Pepiño Blanco ("Calle del conceto", estaría bien).

La calle donde vivían mis padres en Sevilla pasó de tener un nombre muy bonito a tener otro que nadie conocía y bastante feo. A base de google y algún libro antiguo descubrí que esa calle tenía el nombre un alfarero que vivió hace siglos en Triana y al que se le considera responsable del estilo típico de la zona. Nada que objetar. A lo mejor este tipo era un monstruo, un pésimo marido y un desastre como padre pero ¿quién se acuerda?. Nadie va a objetar nada al respecto por dos cosas. Una es que tiene méritos objetivos ya que la alfarería de Triana es famosa en el mundo entero (incluso más allá del puente de Triana) y otra es que el tiempo ha limado cualquier posible arista o duda sobre este señor. De hecho, en Sevilla (y supongo que en el resto de mundo) hay muchas calles dedicadas a personajes que con el tiempo se supieron que nunca existieron (lo mismo que santos como San Valentin).

Pero no, a partir de ahora habrá unos cientos de personas que pasarán de hablar de su calle como General Merry y no tener ni idea de quien fue para residir en una calle dedicada a la memoria de una señora famosa básicamente por insultar a todo el que se pone por delante, ser condescendiente (o al menos nada tajante) con la violencia de Eta, capitanear manifestaciones, defender el canon digital o ser "madre de" (que digo yo que al menos le podrían haber puesto calle de la madre que parió al novio de Penelope Cruz). Y seguro que hay muchos (de hecho, en ese barrio creo que mayoría) los que comparten sus opiniones pero a otros muchos seguro que les jode que, además de pagar el canon digital y parte de sus impuestos para subvencionar la industria responsable de tanto bodrio de cine español, tengan que ir a renovar el DNI por culpa de esta señora que, para redondear la cosa dice que nació en Sevilla porque "en algún sitio hay que nacer". Y si bien es cierto que a mí esa señora me cae mal (sin ninguna razón personal porque no la conozco) espero que se entienda que exactamente igual de mal me parecería si la calle se dedica a personajes de cualquier otra ideología o que incluso me resultaran simpáticos (lo que elimina categóricamente a cualquier político). Vamos que por si hay dudas, estaría igual (o más) de indignado si se dedicara la calle a Pio Moa, Cesar Vidal o a alguna artista-intelectual de derechas como Norma Duval.

Puede que alguien opine que en realidad se le otorga este honor a Pilar Bardem no como ideóloga comunista y santa patrona de la cofradía de la ceja sino es su faceta más artística. Seamos serios. La señora Bardem no es que haya destacado demasiado como actriz y en cualquier caso chirría un poco que la propuesta del cambio de nombre venga precisamente del partido en el que ella milita (incluso siendo candidata). Hay un caso que presenta más dudas y es el de Saramago (que parece ser que también ha sido agraciado en la lotería) que siendo un hombre de marcada ideología no deja de ser un escritor ilustre.

En definitiva, si quieren cambiar el nombre a una calle para evitar molestar -y entiendo perfectamente que se cambie la calle "Alfereces provisionales" o "Caudillo" o "General Mola" (mola más teniente-general)- que le pongan calle de la libertad, calle de la fraternidad o calle del "ministerio de Bibiana" pero que no busquen entre los intelectuales y políticos actuales porque la verdad, hay poco donde escoger y de ello poco o nada medianamente aceptable. Esto lo han entendido perfectamente en los pueblos pequeños donde, en muchos casos, las avenidas del generalisimo, de Franco o de Azaña se han convertido en "Calle de arriba", "Calle de Abajo" o "Camino del pozo" que es como se deberían conocer todas las cosas. En Sevilla mismo hay ejemplos clarísimos de la sabiduría popular, Así por ejemplo la avenida del generalísimo pasó a ser la Avenida de la Constitución pero daba igual porque todo el que se ha criado en Sevilla sabe que se trata de "La avenida", lo mismo que el puente de Isabel II siempre ha sido el "puente de Triana" y el campo del Betis siempre ha sido "el campo del Betis" por más que algún tonto quiera regalarse la vanidad poniendo su nombre.

De hecho, me apuesto lo que sea a que la calle General Merry será la calle General Merry por mucho que se afanen en cambiarle la placa. A no ser que, como ya se dice en algún periódico (poco afín, todo hay que decirlo) la gente comience a llamarla la calle de la pancarta.

El macho alfa en brazos de la mujer madura

Hace unos días un amigo me invitó a salir a tomar una copilla junto con un grupo. Ellos iban a cenar antes y después irían a un sitio del que yo había oído hablar a veces ya que es bastante conocido pero en el que yo jamás había estado. Como es habitual, decidí saltarme la cena y asistir directamente al sitio de copas y me encontré con que, aunque sabía más o menos donde quedaba el garito en cuestión, no conocía la dirección exacta. La solución: “San Google bendito”. Metí el nombre en cuestión y como es normal salieron cientos de resultados. Comenzó ahí una sesión de investigación “fascinante”.

Parece ser que ese sitio levantaba pasiones de todo tipo porque me encontré varias páginas en las que se daban opiniones. Una de ellas, muy curiosa desde el punto de vista sociológico, era un blog donde los comentarios se centraban en el hecho o no de que fuese un garito frecuentado por futbolistas. Parece ser que eso le otorga un caché distintivo a un sitio de copas. De hecho las opiniones negativas no incidían en lo absurdo de que un sitio sea mejor o peor por el hecho de encontrarte en él a un futbolista sino más bien en el hecho de que los futbolistas que asistían eran de la cantera madridista lo cual es una terrible desilusión ya que no dejan de ser jugadores de segunda B. Una chica, con vista de lince e instinto inversor evidente, llegó a puntualizar que es precisamente cuando un futbolista está en la cantera cuando es “ligable” porque cuando sube al primer equipo ya se vuelve inaccesible. Le auguro un provechoso futuro a la niña.

Otras opiniones (por cierto, la mayoría negativas) hablaban del hecho de que era caro, de que los porteros eran mal educados y arbitrarios (donde vamos a llegar, un garito con porteros maleducados….) o de que era carísimo. No obstante, lo que de verdad me hizo gracia fue un foro donde se hablaba de este sitio como uno de los muchos donde acuden “maduritas”. Como ya he confesado en más de una ocasión, yo he sido siempre un amante de la mujer madura. Otra cosa es que ahora la mujer madura sea a veces menor que yo. El caso es que en estos foros se hablaba de un tipo de mujer madura especial. Se trata de la mujer de treinta y tantos o cuarenta, buenorra, con un mercedes descapotable y un ático en un buen barrio de Madrid y que en cuanto ve a un chaval de dieciocho a veintipocos años se tira directamente a por él metiéndole mano. Para terminar, parece ser que estas tías buenorras no solo se tiran al chaval sino que despues les hacen el desayuno con amor maternal y les dan las llaves del descapotable y pasta para que salgan con los colegas.

He de reconocer que me intrigó bastante este prototipo de mujer que, puedo dar fe, cuando yo era un ventiañero nunca me encontré. Por supuesto que me encontré a mujeres maduras muy similares a Kim Bassinger que nada más verme entrar por le puerta me metían mano y si bien es cierto que tenían un pedazo de Mercedes en la puerta, jamás de los jamases fue descapotable. Seguí investigando por los foros conectando puntos y ya en este caso mi investigación se centraba mucho más en las historias de ligues con maduritas que en el garito en cuestión. Descubrí una larga lista de sitios (algunos de ellos los conozco) donde efectivamente según los múltiples comentarios y experiencias de los foreros, abundan las mujeres maduras buenorras que al ver a un chavalin se deshacen como mantequilla. De hecho, si hacemos caso a los comentarios de los foros (y nada hace pensar que no sean absolutamente ciertos y fidedignos a no ser que seas particularmente desconfiado) parece ser que si tienes veinte años es muy habitual que una “vieja” de treinta y tantos se te siente encima de las rodillas y te meta mano de forma descarada . No sabe uno si sentir envidia o alivio al no ser protagonista de tan comprometedor y vergonzoso espectáculo.

No me hicieron gracias algunas referencias de estos chavales a los viejos. Como “pureta” de más de cuarenta considero ofensivo que se defienda que las mujeres de cierta edad están hartas de los “tios viejos con barriga a los que no se les levanta”. Esta es una de las razones principales, según parece por la que los chavales de veinte años están tan solicitados entre las mujeres maduras ya que es imposible resistirse a su brío y potencia juvenil. Uno de ellos incluso aportaba un dato revelador. Con dieciséis años es obvio que produces el mismo efecto entre tus profesoras y las madres de tus amigos (no sé yo este chaval admitía que sus amigos produjeran el efecto en su madre) pero tienes un problema que es tu inexperiencia. Ya con dieciocho la cosa cambia y a la potencia adolescente se une el “expertise” en las artes amatorias lo que te hace definitivamente irresistible.

Esto de la chulería del experto es quizas lo que más diferenciaba a las fantasías de "mi época" con maduras. Cuando yo era un chaval nuestras fantásias eran del tipo "en brazos de la mujer madura" donde la mujer en cuestión nos veía como unos chiquillos dulces y se apiadaban de nosostros enseñandonos algunos de los secretos de la vida. Estos chavales de los foros no. Estos tíos con veinte años le enseñan a estas viejas lo que es bueno porque, es obvio, hasta ahora no sabían lo que era estar con un chaval como ellos.

Por supuesto, tomé conveniente nota de todos esos sitios donde las maduritas van a “follarse vivos” a los jovencitos. También decidí comenzar inmediatamente un tratamiento de rejuvenecimiento intensivo para ver si puedo pasar por un chavalin. En el peor de los casos puede que haya alguna mujer que cuando salga de caza no de con una pieza joven y me elija a mí como segunda opción.

Cuando ya me estaba cansando un poco de la historia de las maduritas al comprobar como, por una casualidad del destino, todas las experiencias de estos chavales con las "maduras salidas" se parecían unas a otras como gotas de agua di con un foro que me apunto para posteriores visitas y que es una mina. Se trata ni más ni menos de un sitio donde se analizan las técnicas para ligar. Pero que nadie crea que se tratan de historias del tipo “pues al final me follé a esa y a su hermana”. No. En este foro se trataba el asunto seria y concienzudamente desde un punto de vista científico. Basado en un best seller (según parece) sobre un método para ligar, los componentes del foro se expresaban en una jerga propia trufada de acrónimos y palabros técnicos. Podriamos decir que el objetivo del Aven es conseguir abrir un set con una TB8, conseguir un CCT para atacar en el D2 y finalizar exitosamente superando el RUM.

Por si alguien no ha entendido (así os va como os va…) el Aven es el master del universo que ha encontrado el secreto del ligue. No sé si viene de “aventajado” pero significa algo así como “el puto amo”. “Abrir set” creo que es entablar conversación o iniciar contacto. La TB8 es una tía buena de grado ocho (creo que la escala va de cero a nueve pero tengo que investigar más). El CCT es el “cierre con teléfono”. En esta nueva técnica avanzada el objetivo parece ser conseguir el teléfono de la víctima (la TB8, que no os enteráis). Esto me da a mí un ligero tufillo a origen americano porque allende los mares parece que tienen cierta fijación con esto de conseguir el teléfono de una chica. Por último, el D2 es el día dos y el RUM es la “Resistencia de Último Momento” que es algo así como el “Yo no debería estar haciendo esto” de la chica cuando ya estas a punto de consumar.

En mi curso intensivo de técnica avanzada de ligar (ya se me hacía tarde) intenté interiorizar los conceptos básicos de la técnica científica para ligar. Lo importante era hacerte pasar por un “macho alfa” (el líder de la manada) de forma que la TB en cuestión te encontrase irresistible. Afortunadamente para mí (que como ya he dicho muchas veces ligo menos que los gases nobles) en el foro había lo que ellos llaman “informes” que no son sino la descripción pormenorizada de proceso de ligoteo. O sea que esta gente sustituye el famoso “cuenta, cuenta…” por el “a ver, quiero ver un informe por duplicado encima de mi mesa y es para ayer”. Lo más interesante de los pocos informes que leí (estuve a punto de pasar de ir al garito en cuestión y quedarme investigando) era la descripción de las conversaciones donde quedaba claro que estos tíos eran auténticos “Aven”. Incluso muchos de ellos transcribían directamente las conversaciones del msn. Después del informe, los posts de los más experimentados comentaban el caso desde un punto de vista científico ilustrándonos a los novatos.


- Hola
- Hola
- Sabes?, me encantaría que me contases tu historia.

Bien, aquí nos encontramos con la típica apertura de valor donde nos posicionamos como alguien original a la vez que le damos la oportunidad de sentirse especial.


- Tu eres una estrella y conmigo brillarías más.

Bueno, este es un típico caso de recompensa donde además aportamos valor positivo destacándonos claramente como machos alfa

¡Cuanta sabiduría!. ¡Si yo hubiese conocido esta ciencia!. Otro gallo me hubiese (o hubiera) cantado. Una perla que se me quedo grabada y jamás olvidaré (lo trasncribo tal cual para que el mensaje no pierda su valor intrínseco):

- “No olvidarse ke es importante descrivirse como un tio educado y culto y saber manejarse con un lenguaje chulifresco”


He descubierto con desolación que yo jamás me he “descrivido” con lenguaje chulifresco.

Después de la avalancha de información y conocimientos con evidente base empírica me dispuse (me disponí vaya…) a irme al garito en cuestión. Nada más entrar, antes incluso de buscar al grupo de gente con el que había quedado busqué con la mirada a ver si había alguna madura tipo Kim Bassinger metiéndole mano a un chaval pero no la encontré. No me extraña porque en la puerta no llegué a ver el descapotable. Imagino que ya se lo habrá llevado a su ático para follárselo, prepararle el desayuno y darle un dinerillo para sus gastos. Cuando vi al grupo junto a otra mucha gente que no conocía descubrí a una chica con la que he hablado varias veces y fui directamente a saco:

- Oye, eres alguien que merece ser conocida. Cuéntame tu historia.
- Ja, hoy estás más raro de lo normal. ¿O es que has bebido?.

Maldición, nadie me hablo del RPM (resistencia del primer momento). Eso me pasa por lanzarme a la práctica sin dominar la teoría.

Al poco tiempo hice una rápida inspección del local y me encontré con un grupo de chavales de unos veinte años, que parecieran vestidos por el estilista de operación triunfo, oteando el horizonte. Pensé en los foros e imaginé las historias (perdón, informes) con las que vacilarían al día siguiente. O tal vez simplemente eran víctimas de esos foros. De hecho hace tiempo que observo que la cantidad de chavales jovencitos que asisten a estos sitios de gente madura (o de viejos según ellos) crece exponencialmente. Como esto siga así no se si va a haber maduras buenorras con descapotables para todos.

En una ocasión cuando iba a por una copa escuché como uno aseguraba que la rubia de la minifalda le había fichado. Casi me atraganto al comprobar que la rubia a la que se referían era la novia del amigo que me había invitado. Será chulifresca!. En cualquier caso, volví a observarlos y si digo la verdad, más que machos alfa a mí me resultaron hombres en versión beta.

Carta abierta al sector primario

Querido sector primario,

váyase usté a esparragar si es que recuerda que es eso.

Atentamente,

Titobeno.

PD: Como a lo mejor le parece a usted (o usteda que defendería la ministra Aido) un poco borde y poco razonada esta carta quisiera explicarla.

Ayer alguien me contó que había comprado fruta barata en pleno Paseo del Prado de Madrid. Parece ser que su pretensión es protestar por los márgenes abusivos que los intermediarios aplican a sus productos. Para ello se los ocurrió vender frutas y hortalizas al precio al que a ellos le compran en el campo.

Es una queja tan repetida y tan bien expuesta que lo normal es coincidir con ella. Eso sí, cuando digo "bien expuesta" me refiero a que es muy conveniente a su postura no que sea correcta. Hace un tiempo conocí de primera mano a alguien que tenía dos fruterías y que no hace demasiado tuvo que cerrar una por esto de la crisis. Hablando con él me di cuenta en lo falaz de los argumentos de los agricultores. He de decir aquí que yo sé lo que es la agricultura. Mi dos abuelos tenían tierras, mi padre se crió entre grano, uva, olivas y ganado y tres tíos míos (jubilados ya) aún tienen y han vivido de ello. También pasé veranos de mi infancia en pueblo de agricultores y estoy bastante familiarizado con los trabajos del campo. Tanto con los duros trabajos de antaño (siembra, arado, cosecha, trillo, venteo, etc...) como con los no tan duros de ahora (semanas sin dar palo al agua y trabajos hechos por máquinas y a veces subcontratados).

Una cosa tienen en común todos los agricultores (y aunque conozco menos el sector, los pesdcadores tambien) y es su propensión a la queja externa. Otra cosa es que te reconozcan el petit comité que se vive bien de ello. Se quejan si no llueve y si llueve. Se quejan si hay buena cosecha porque bajan los precios y si no la hay porque no la hay. Se quejan de que las ayudas por sembrar no suben o porque van a desaparecer las ayudas por no sembrar. Y sobre todo se quejan por el tema de los precios. "Como puede ser que a mí me paguen a 20 céntimos el kilo si despues en el Carrefour cuestan a un euro". Lo que no suelen decir estos señores es que gracias a la increible política agraria de la comunidad económica europea (gentileza de nuestros vecinos franceses), el campo es la actividad más subvencionada que existe hasta el punto de que en muchos casos la subvención es el único fin de la siembra. Hace un tiempo se hizo famoso el asunto de lino pero es algo que ocurre en muchos otros productos.

Que la cosa está jodida es cierto pero yo les propongo una cosa a esos señores que ayer estaban en el Prado. Aprovechando que la cosa esta mal pueden echar un vistazo a los locales que hay por allí por el Prado, tal vez puedan alquilar un buen local que como ustedes ya sabrán estan muy bien de precio, más tarde, dediquen dos meses pagando alquiler a la reforma y mobiliario que, seguro que lo saben tambien, suele salir baratita, luego paguen ustedes licencia de apertura, seguros, contribución urbana, vado si necesitan aparcar el camión para descarga, paguen el camión y el gasoil, las cámaras frigorificas y la energía, el gasoil para el camión a precio de gasoil real, no a la mitad de precio y a alguien para que les ayude por no hablar de gastos varios como bolsas, estanterías, cierres y empresa de seguridad, básculas, etc....

Despues se pueden ustedes levantar todos los días a las tres de la mañana para irse a Mercamadrid o, si lo desean, vayansé ustedes a sus tierras y a su naves a recoger el género. A las siete de la mañana, cuando lleguen a su local, descarguen el camión y coloquen con mimo las frutas y hortalizas desechando aquellas que tengan motitas o fallos (más vale que a sus hijos les guste la fruta "madurita"). Tiré usted la fruta que lleve más de cierto tiempo a la venta y cuando lleve usted seis o siete horas en pie, entonces, abra la tienda y comience su jornada laboral. Atienda a sus clientes, haga repartos, pele y trocee la fruta para los más exquisitos y en definitiva, tenga usted abierta su tienda hasta las ocho o las nueve de la noche porque la gente tiene que comprar cuando sale del trabajo.

Y entonces, sólo entonces, aplique usted lo que llama "precio justo" y cobre el kilo de patatas a quince céntimos que es lo que le pagan a usted. Pero recuerde que, cuando no llegue a fin de mes o pierda dinero no podrá pedir que lleguen las ayudas, ni que le paguen por quedarse en casa porque hay pocas sardinas o no llueve y tendrá usted que pagarle al señor Gallardón un doscientos por ciento más de impuestos y si no paga le embargan.

O eso, o se tira usted la mañana durmiendo, despues de comer se va al casino a echar su partidita, dedica una media de quince días al año para sembrar, arar, abonar y cosechar la tierra y rellenar los impresos para las subvenciones y una o dos veces al año se levanta temprano, le echa gasoil industrial a mitad de precio a su coche, se va usted a la capital, monta un puesto por la cara en el mejor sitio de la ciudad y vende los pepinos a lo que le da la gana y critica a los intermediarios que se hacen rico con su sudor.

y uno a ná

Hace años me contaron un chiste que me sigue haciendo gracia cada vez que lo recuerdo aunque últimamente no tanta. Para no hacer más largo de lo habitual el post lo resumiré: Tres hermanos reciben en herencia catorce hectáreas de terreno pero no saben como repartir catorce entre tres. Para ello llaman al “listo” de la familia que ha estudiado “exactas” en la capital. El tipo se pone a hacer operaciones y después de rellenar decenas de folios llega a una conclusión: “ya está, catorce entre tres. Dos a siete y uno a ná”.

Este chiste se puede usar como metáfora o ilustración para muchos aspectos de la vida. A mí siempre me recordó la forma de repartir la riqueza en el mundo. También para simplificar la doble moral que todos practicamos. Esa doble moral que nos hace promulgar valores tan bonitos y loables como la solidaridad mientras que no aceptamos el más mínimo sacrificio. Un amigo mío solía decir que él defendía eso del cero coma siete por ciento siempre que fuese el cero coma siete de los demás. Es, ni más ni menos que lo que defendemos la mayoría. Todos sabemos y condenamos las barbaridades que se hacen en muchas zonas del mundo simplemente por el control de determinadas materias primas. La cuestión es quien aceptaría el más mínimo sacrificio para subsanar estas injusticias. La práctica dice que muy poquitos.

Últimamente con esto de la crisis la famosa división del experto del chiste se ve aún más evidente. No hace mucho, en una conferencia de un premio nobel (Paul Krugman), el tipo dijo lo que muchas veces hemos pensando todos (al menos todos los que piensan sobre esto) y es que la salida de la crisis será particularmente dolorosa en España porque este país había vivido durante años por encima de sus posibilidades y gastandose lo que no tenía. La solución que daba el tipo era tan simple como ingenua: tenemos que renunciar a una parte de nuestra riqueza. Lo que venía a proponer era una reducción de margenes empresariales y sueldos de un quince por ciento anual durante dos años para aumentar la productividad. Nuestra productividad es una de las más bajas de la OCDE y sólo hay dos formas de reducirlas: echando a gente a la calle o reduciendo nuestros ingresos. Desde un punto de vista solidario pareciera que lo mejor sería que todos renunciaramos a un poquito para evitar que una parte (parte por otra parte nada despreciable) renuncie a casi todo.

Cada vez que se plantean estas cosas surge el rechazo general con excusas de todo tipo. Normalmente lo que se hace es echarle la culpa a los demás. A los especuladores (al fin y al cabo nadie ha invertido nunca), a los bancos que regalaban el dinero (porque nadie pidió esos créditos, por supuesto) a los que se aprovecharon de la burbuja inmobiliaria (que ultimamente parece que nadie especuló con pisos), a los empresarios que se han hecho multimillonarios a base del duro trabajo de sus empleados, al vecino de al lado, al gobierno, a los americanos, etc..

Desde hace unos meses conozco varias empresas en las que se ha propuesto una congelación o una reducción de sueldo para poder sobrevivir y mantener los puestos de trabajo. En todas sin excepción se ha rechazado la propuesta. El resultado es que, o desaparece la empresa o se tiene que echar a gente a la calle. Parece bastante evidente que cuando la tarta pasa de ventiuno a catorce, la mayoría piensa que la mejor forma de hacer el nuevo reparto es que dos sigan con siete y uno se quede con nada. De momento ya casi llevamos cuatro millones de estos últimos.

Fronteras

Leo con alborozo poco contenido que los presidentes de Castilla-La mancha y de Castilla Leon se han reunido en zona fronteriza (Talavera de la Reina) para facilitar el intercambio de servicios en las zonas limítrofes de las dos comunidades. Según dicen la nota "Ambos resaltaron la necesidad de superar fronteras".

Soy perfectamente consciente de que las buenas intenciones y las buenas palabras no constituyen la confirmación de una buena acción y mucho menos tratándose de políticos pero hoy me siento optimista y de pronto me da por pensar que tal vez en un futuro más o menos próximo todo nuestro mundo sea mucho mejor.

Seguro que quien me lea me tachará de insensato pero ¿quién me quita a mí la esperanza de que algún día las fronteras entre Castellanos-Manchegos y Castellanos-Leoneses se diluyan como azucarillo en agua?. Tal vez nosotros no lo veamos pero al menos las bases están puestas y puede ser que las próximas generaciones si que lo consigan. A duras penas puedo imaginar un mundo en que los toledanos de Sotillo de las palomas puedan sentirse en la abulense Mijares como si estuviesen en su mismo país pero todo llegará porque no hay quien detenga al progreso. La unión de todos los humanos en esta nuestro planeta-casa se está gestando y comienza en estos pequeños gestos.

Porque estas noticias aparentemente sin importancia pueden abrir puertas a muchas otras. Por ejemplo, una vez que las fronteras entre Castilla-La Mancha y Castilla-León sean superadas ya nada impide que la comunidad de Madrid y Extremadura abran líneas de comunicación. Ya sé que a veces peco de demasiado optimista pero es que la expectativa de viajar desde Madrid a Cáceres sin cruzar fronteras me entusiasma.

Desde que he leído la buena nueva no hago otra cosa que arrojarme cubos de agua fría para refrenar mi entusiasmo. Soy consciente de que la superación de fronteras siempre tiene que luchar con efectos colaterales indeseables. No son pocos en Albacete los que recelan de la posible avalancha de fontaneros sorianos que les dejen sin trabajo. Tampoco en Zamora están muy por la labor de acoger a los inmigrantes Ciudad-Realenses atraídos por el efecto llamada. Habrá que recorrer un buen trecho hasta que las diferentes culturas puedan convivir pero tengo la certeza de que tarde o temprano alguien descubrirá que, aunque hoy día nos pueda parecer inconcebible, los zarajos conquenses podrán ser acompañados de un buen vino de Toro.

Así pues, hoy son Castilla-La mancha y Castilla-Leon pero mañana serán Asturias y Cantabria y pasado, quien sabe, Andalucía y Extremadura. Desde aquí os digo que veo un futuro no muy lejano donde un hombre será igual (o al menos parecido) sin importar el hecho de que haya nacido en Almendralejo o en Dos Hermanas, en Alcobendas o en Mieres. Donde un Mostoleño de bien pueda trabajar en Seseña sin miedo a sentirse perseguido ni “ilegal” y donde, a diferencia de mi caso, un Sevillano no tenga que pasar Despeñaperros en patera para conseguir fundar una vida en la capital. Quién sabe si, en el colmo de la integración, un ministro pueda cazar en Jaén con la misma licencia que le permite cazar en Toledo.

Es un solo un pequeño paso en la dirección correcta pero ya se sabe que un gran viaje comienza siempre por un paso. Un proverbio por cierto que con muy pequeñas matizaciones es propio de África, China, América y Europa. Porqué, al fin y al cabo todos somos muy parecidos por más que nos empeñemos en crear divisiones artificiales. Hoy, en Talavera de la Reina, dos políticos han comenzado la demolición de esas barreras anti-naturales. Mañana, Toledanos y Abulenses, Albaceteños y Sorianos, Vallisoletanos y Conquenses podrán mirarse a la cara y disfrutar algo más del hecho de ser diferentes pero iguales. A quien le tocará mañana?.

Differential Academia

Nunca he sido demasiado de toros. A pesar de provenir de la ciudad con la plaza de toros donde más se entiende de toreo (en Madrid todo el mundo sabe que lo único que quieren es un toro de setecientos kilos) yo soy un ignorante (en la medida de lo que yo considero la ignorancia claro está que es lo que otros denominan en ámbitos tan variados como la política o consultoría como “expertise”). De hecho, tengo mis duda éticas sobre el toreo y lo que de crueldad supone. Tantas y tantas discusiones sobre este asunto he escuchado entre amigos y conocidos y tantos argumentos a favor y en contra que ya no sé con qué quedarme.


Me contaba mi padre que cuando él llegó a Sevilla lo normal era discutir sobre toros y toreros y no sobre futbol. Hoy en día no cabe ninguna duda que la fiesta nacional es el “jurgol” por más que no sea precisamente de origen muy hispano. No confunde su origen ni incluso la curiosa manía que tenemos de españolizar anglicismos (de football a futbol) o el honorable pero vano esfuerzo que supone el hecho de que uno de los más insignes, importantes y brillantes conjuntos aún mantenga el muy castizo sufijo “balompié” frente a la marabunta de medianía representada por los mucho más vulgares “futbol club”.

Aunque yo soy más de futbol que de toros y obviando consideraciones éticas y morales si yo me encontrara hoy con uno de esos barberos tradicionales que antes de acometer la tarea te preguntaban “toros o futbol” sin duda alguna contestaría “toros”. Y es que hay algo que siempre me ha subyugado de los toros que no tiene que ver con el asunto en sí (aquí que cada uno ponga a su antojo: espectáculo, arte, tortura…) sino más bien con lo que lo rodea y es la parafernalia que lo adorna y, muy especialmente, la terminología y estilo literario barroco que fluye en todo lo que huela a tauromaquia. Desde que era un crío yo leía las críticas taurinas del ABC no porque me interesara lo más mínimo si Pepe Luis Vazquez o Curro Romero habían hecho una buena faena sino por esa extraña sensación de derroche que se siente al apreciar un escrito mucho más por la forma que por el contenido.

Lo cierto es que, aún hoy, cuando por casualidad leo o escucho en la radio una crítica de toros no puedo por menos que compararla con la mediocridad de cualquier crítica deportiva en general y de la crítica futbolística en particular y es obvio que se trata de una comparación aún más cruel de lo habitual. No hay que exagerar ni irse al esperpento del tipo ese que retransmite el futbol en la sexta y que opina que el silencio, ese gran tesoro que tantas veces despreciamos, debe mancillarse con su “que te pasa Salinas?”, o su no menos poético: “hoy, futbol con patatas!”. Incluso los argentinos, cuyas retransmisiones son sin duda mucho más elaboradas y ricas que las nuestras han hecho famoso a un tipo que ante uno de los mejores goles del mundo, el marcado por Maradona a Inglaterra, dijo algo tan sumamente brillante como “ta-ta-ta”.

Los periodistas deportivos, esos que tanto se quejan de las respuestas monótonas y llena de tópicos de los futbolistas son los mismos que, aparte de pegarse con los seguratas de los campos para conseguir acercarse al ídolo de turno y preguntar “manolillo, que tal? ó “y ahora qué?”, en un alarde de virtuismo verbal llaman esférico a la pelota, arco a la portería (curiosa analogía por los cojones) o pierden la verticalidad cuando tropiezan.

Los periodistas taurinos son capaces sin embargo de rellenar una página de pura poesía a partir de diez minutos de “un tipo pasándole un trapo rojo a una vaca por la cara” como definía un buen amigo el para otros, nobilísimo arte del toreo. Porque donde los menos avezados vemos a un tipo dando pases a un toro esta gente ve lo siguiente:

y allí, , con las manoletinas clavadas al albero y la media distancia tomada, surgió de la bruma de mediocridad en que se había convertido la soleada tarde, una tanda limpia, nítida como un manantial, todo hecha a base de cintura y pecho y con la ligazón por bandera. Ni la cumbre del bramido final del ensabanado evitó que el tendido se fundiera como bronce para terminar haciendo gárgaras de oles .

Oiga usted, no es lo mismo. Probablemente no sea del estilo más claro y conciso que existe pero yo me pregunto. Si mañana viniese alguien que no tuviera ni idea de toros ni de futbol, ni de política (vamos, como un ministro pero que no sepa de futbol ni de toros) y leyese una crítica parlamentaria, otra futbolística y otra taurina, ¿Cuál creería que es la actividad más respetable, noble y culta?.

Tal vez de esta reflexión me viene la manía que tengo cuando me acerco a algo que desconozco de leer criticas o comentarios y buscar la belleza más en la forma que en el contenido (del que por lo general en estos casos aún no puedo discernir demasiado). Me encanta recrearme en la jerga y terminología típica. Como soy bastante curioso, mi poco tiempo me da para asomarme a un gran número de aficiones que van desde las maquetas de trenes hasta el BDSM pasando por el aeromodelismo, la pintura al oleo, la grafología o la papiroflexia. Sin embargo lo cierto que es no termino de encontrar esa afición cuya parafernalia me atraiga salvo alguna excepción. La matemática y, cómo no, los relojes.

Y es que, aunque el hecho de que me gusten los relojes no tiene que ver estrictamente con esto, siempre se agradece que la belleza se destile en todo lo que tenga que ver con ellos. No hace mucho vi un reloj y me enamoré de él. No tenía idea de cuál era hasta que después de mucho investigar lo descubrí por casualidad en un libro. El reloj es precioso pero ¿qué me dicen del nombre?, se llama Tourbillon Differentiel Academia.

Suponga la lectora y el lector (las vascas y los vascos también) que alguien le llama y le dice. Tengo aquí un reloj pero no sé si te gustará. Se llama Tourbillon Differentiel Academia.

- Joder, cómpralo ya!.

Ayer, me reafirme en mi idea cuando en una pausa para café decidí “acercarme” a un blog que habla sobre relojes y me encontré un comentario que no era precisamente halagador sobre el reloj que se presentaba. Más bien al contrario era un comentario decididamente contrario e hiriente. Pero contenía sustanciales diferencias en su forma con el típico comentario hiriente que puede encontrarse detrás de una noticia de futbol. El comentario decía así:

La bruñida caja del Audemars Piguet, que enclaustra su nimio y saturado mecanismo, sólo nos muestra la pasmosa e impúdica desnudes de este amasijo de engranajes; y, además exhibe como falaz novedad o divertimento para incautos, el brioso crepitar de sus párvulas piezas.
Podría decirse que un simple cristal de zafiro desfalca la dignidad del delineo de la esfera.


Esta modalidad esqueleto, ahíta y paradójica en su concepción, no hace mayores aportes a la progresión en los diseños en la alta relojería.

Deberían monopolizar en menor grado, este tipo de línea, y convertirlas en ediciones especiales, porque desde el punto de vista creativo, no hacen mayores aportes a la manufactura de estos instrumentos de medición.

Lo realmente curioso es que esta brillante pero cruel diatriba se refería a este "horroroso" reloj:






No quiero imaginar lo que este hombre podría escribir si ve uno de esos relojes cibernéticos que tanto se estilan. En realidad si lo quiero imaginar. Supongo que no diría nada. En según qué ámbitos, para hacer una crítica hay que tener un mínimo de respeto. Y todavía hay gente que me pregunta el porqué me gustan tanto los relojes.

PD: Por cierto, como podrán observar y a la espera de que el señor del comentario anterior no opine lo contrario, el Dewitt Tourbillon Differential Academia es algo más que un nombre bonito:




Aquí se puede ver el movimiento del tourbillon:




y aquí su primo de nombre tambien feo, donde se aprecia mucho mejor:


Flexiproteccionismo

Los humanos seguimos siendo animales y nos regimos, antes que nada parece ser, por instintos. Aparte del instinto de apalearnos y aparearnos que determina gran parte de nuestra actividad, no terminamos de abandonar determinadas formas de pensamiento y conducta por más que la lógica nos demuestre una y otra vez que es incorrecta.

Por ejemplo, nada indica ni puede indicar jamás que el hecho de conseguir echar la culpa a otro pueda solucionar un problema pero basta que no encontremos entre la espada y la pared (cada vez me gusta más la perversión “entre la espalda y la pared” de aquella famosa modelo) para que rápidamente giremos la cabeza a derecha e izquierda para encontrar un culpable. Un ejemplo ilustrativo de esto la tenemos tan cerca (y a la vez tan lejos) en nuestros mandamases (y mandamasas) que, en tiempos de crisis, pasan gran parte del tiempo buscando un culpable en vez de intentar buscar una solución. Hasta hace dos días la culpa era de los americanos y de Bush y del petróleo y su subida vertiginosa. Ahora, con la bajada vertiginosa del petróleo parece que apuntan a los bancos a los que les acusan a la vez de prestar dinero sin cuidar a quien se lo prestaban y a no prestar dinero porque se han vuelto cuidadosos. Esta polémica no deja de recordarme la de hace unos meses cuando todo el mundo le echaba la culpa de la crisis a la bajada excesiva del precio de dinero y a la vez se pedía que volviese a bajar el interés.

Y es que cuando lo pasamos mal aún somos más dados a echar mano del instinto primario. Y uno de nuestros instintos más primarios es nuestro sentido de pertenencia a tribus. Ese instinto suele llevar aparejado otros como por ejemplo el odio o desprecio a los que no pertenecen a nuestra tribu. Si hablásemos de ética podríamos hablar de xenofobia pero como el término tiene un sesgo decididamente peyorativo los políticos se han inventado aquello del nacionalismo que, según ellos, queda mucho mejor y es más justificable desde un punto de vista moral. Una de las manifestaciones más evidentes del nacionalismo es sin duda el proteccionismo.

Hace un tiempo escribí sobre el equilibrio de Nash donde se demostraba que, económicamente hablando, el bien de los demás era lo mejor para todos y lo difícil que era de aceptar por las personas. Existen cientos de estudios econométricos, matemáticos e históricos que demuestran que nada bueno ha surgido del proteccionismo y que el progreso de la humanidad siempre ha coincidido con el libre comercio. Las épocas y regímenes proteccionistas siempre han sido grises cuando no marcadamente negras (cual cojones de grillo, que diría el entomólogo).

En los últimos días, visto que esto de la crisis parece que arrecia (parece mentira releer algunas cosas de no hace un año cuando me criticaban por decir que ya estábamos en crisis) estoy observando que mucha gente está sacando sus instintos a pasear. El ministro Sebastián, mostrándonos a todos que la formación académica no nos hace más inteligentes, ya ha abierto el melón al reclamar que consumamos productos españoles. Cosa curiosa además porque hoy día es complicadísimo saber que es español o que no es porque, ¿qué es más español, un televisor Sony fabricado en Barcelona o un Jersey Pulligan catalán de pura cepa que fabrica en Marruecos?. Y si un tipo de Fuenlabrada capital se gana la vida vendiendo figuritas de la virgen del Rocío fabricadas en china, ¿donde lo metemos?. ¿Le compro la figurita para encima de la tele o no?. Coño Sebastian es que no se pueden decir las cosas y luego no explicarlas!.

Pero aparte de la estupidez de nuestros políticos, que ya se les presupone (al menos yo la tengo descontada), observo últimamente que la cosa esta derivando peligrosamente a aquello de “lo nuestro para lo de aquí”. Curiosamente, me disponía a escribir este post cuando he leído otro de Lukre que se titula “Trabajos británicos para trabajadores británicos” que me reafirma en mis sensaciones. Aparte del racismo y xenofobia habitual, observo que mucha gente empieza a vestir el mono de la intolerancia con el vestido del proteccionismo y con el adorno del “bien común pero para los de aquí”. Lukre en ese post nos dice que ella “no es de aquí” haciendo referencia a su origen argentino. Sin embargo ella es española legalmente. Yo creo que Lukre no tiene en cuenta lo que normalmente se conoce como “nacionalismo flexible” que consiste en ajustar el “aquí” para que lo de “yo soy de aquí” se te ajuste convenientemente. Yo por ejemplo, no soy de aquí (de aquí de Madrid como dicen en los concursos) porque soy de allá (de Andalucía). ¿Cómo solucionar este problema?. La clave está en la flexibilidad.

Esta doctrina socio-económica a la que desde aquí propongo el nombre de “nació-proteccionismo flexible segundepende” o flexiproteccionismo es sin duda la mejor para estos tiempos de crisis. Bajo el lema “Lo nuestro para los de aquí” yo defiendo fervientemente la nueva doctrina que se basa en el entendimiento suficientemente flexible de los términos “nuestro” y “aquí”.

Por ejemplo, cuando se trata de pagar impuestos, “lo nuestro” incluirá todos los impuestos de todos los europeos y el “aquí” debe ser restringido a nuestra localidad, cuando no barrio, bloque o planta si pudiera ser. Cuando se trata de empresas, lo nuestro toma un carácter universal y se debe defender que cualquier empresa debe tener la máxima facilidad para instalarse en cualquiera de nuestros polígonos industriales siempre y cuando, con la misma convicción, defendamos que sus trabajadores deben ser de nuestra nacionalidad. Porque señores, una cosa es que venga una empresa japonesa y se instale en Badalona pero lo que no puede ser es que venga un señor de Rumanía o Extremadura a llevar lo que por derecho debe ser Badalonés. ¡Ya está bien de los rumanos que vienen aquí a quitarnos nuestros puestos en las fábricas de Siemens, Ford o Nissan!. Y no sólo eso, ahora, con la excusa de que son europeos quieren se quieren quedar con nuestras ayudas europeas que tanto esfuerzo les cuesta a nuestros compatriotas europeos alemanes y franceses. No señor, por ahí no paso. Yo soy europeo sí, pero europeo como los alemanes no como los búlgaros.

Esta nueva doctrina (que así a bote pronto se me ocurre podría ser aplicada perfectamente en la Chipunia de Miroslav) defiende con igual fuerza y firmeza que nuestros productos deben poder ser vendidos a los señores clientes extranjeros siempre y cuando esos señores no se conviertan en indeseables que quieran trabajar en nuestras fábricas o vendernos sus productos que, como todo el mundo sabe, no tienen ni punto de comparación con los nuestros (hechos con componentes chinos). Ah!, y que no se nos olvide. Compremos productos españoles, pero no catalanes ni vascos ni gallegos. Y si son extremeños, que no sean de la zona cercana a Portugal. A no ser que usted sea catalán en cuyo caso debe tener cuidado de que los productos sean catalanes pero evitar el valle de Arán.

Por último y no menos importante, esta doctrina promulga que cualquiera que no sea de aquí y quiera trabajar aquí tenga que pagar impuestos aquí pero que a la hora de que se ponga enfermo o acabe en el paro se valla para allá. No estamos “aquí” para aguantar vagos de “allí”. Ya está bien hombre.

Lo lastimoso de todo esto es que, aparte de consideraciones puramente éticas, resulta que el proteccionismo es la mejor receta para el desastre económico mundial. A todos los que dicen eso de “trabajos españoles para los españoles” o “compremos productos españoles” yo les preguntaría cuantas de las cosas que tienen en su casa pueden asegurar que son de aquí y si estaban mejor cuando no podían comprar nada que fuese de fuera o ahora. Y si aún así pensamos que la España de la postguerra franquista, la cuba de los ochenta, la Alemania del este, la URSS o, cada vez más, la Venezuela de Chavez es la solución y el modelo a seguir, adelante. Consumamos televisiones Perez, Consolas Urquiola y móviles Cugat. Ya está bien de dar de comer a esos extranjeros que en algunos casos ni siquiera son cristianos.

Es más fácil desintegrar un átomo que un pre-concepto.

La frase del título se le atribuye a Albert Einstein y yo la recuerdo a menudo. Hace mucho tiempo me contaron un anécdota que no sé si estará basada en un hecho real o simplemente forma parte de una de tantas situaciones inventadas para libros de autoayuda. A mí me la relataron como si de verdad fuese cierto y así la cuento. Parece ser que se hizo una investigación con monos (no sé muy bien porque nos fascina tanto el comportamiento de este animal) .

En este caso se trataba de comprobar los hábitos de comportamiento en casos especiales. Para ello se habilitó una jaula con un tronco en medio. En lo alto del tronco una plataforma con plátanos. Metieron a cinco monos. Obviamente los monos lo primero que hicieron fue trepar al tronco para alcanzar los plátanos pero cuando hacían esto los investigadores (que como todos estos investigadores tienen su punto de sádicos) lanzaban un chorro de agua fría a los monos que estaban debajo.

Al cabo de un tiempo cada vez que un mono subía los demás lo bajaban a hostias (o como se diga). Una vez que todos habían asimilado que subir al tronco era recibir una manta leches y dejar que otro subiera equivalía a ducha fría se llegó a la situación de equilibrio donde ningún mono intentaba subir a por plátanos.

Llegado a este punto los investigadores cambiaron a uno de los monos “resabiados” por uno nuevo que lógicamente lo primero que hizo fue intentar subir al tronco y recibir una paliza de bienvenida. Al cabo de pocos intentos más, el mono nuevo aprendió a estarse quietecito. Después se sustituyó a otro mono que recibió nuevas palizas. En estas palizas el mono anterior participaba como uno más.

Siguieron cambiando a los monos hasta que llegó el momento en que ninguno de los monos que estaba en la jaula había tenido la experiencia de la ducha fría pero no obstante seguían reaccionando pegando al que intentaba subir. Ni que decir tiene que la cosa se estabilizó de forma que aunque la plataforma estaba siempre llena de plátanos los monos no osaban siquiera amagar con subir por temor a las represalias. Obviamente, ninguno de los monos podía tener una idea del porqué de esa costumbre.

A este cuentecito yo solía colocarle varias moralejas según a quien y en qué caso lo contara. A los que trabajaban en mi equipo les solía hablar sobre el hecho de que en muchísimas ocasiones las limitaciones que nos auto-imponemos vienen de costumbres obsoletas. También la he utilizado a veces para explicar el porqué alguien que venga de fuera con mente abierta (es decir, yo… ;-)) puede ser tremendamente útil para detectar ineficiencias.

Es cierto que todos somos un poco como esos monos y habitualmente estamos constreñidos por tradiciones y costumbres de las que no conocemos su origen y utilidad e incluso muchas veces las razones del origen ya no son válidas y aún así seguimos aferrándonos a la tradición. Yo, desde siempre, he querido pensar que mi forma de ser tocapelotas es en realidad una manifestación de mi resistencia al “esto es así porque siempre ha sido así”.

En concreto en el ámbito profesional, yo siempre he intentado aplicar eso que se llama “el pensamiento paralelo”. Es algo que funciona muy de vez en cuando pero que cuando lo hace te produce una gran satisfacción. Cuando era más joven, y por lo tanto más arrogante, yo diferenciaba entre la gente que siempre tomaba el camino habitual y los que intentaban nuevas formas de hacer. Con el tiempo he comprobado que todos en algún momento solemos terminar paseando por caminos trillados. Mi admiración ahora se centra en aquellos que cuando se dan cuenta de lo incongruente de la costumbre son capaces de poner en solfa su experiencia y están abiertos a lo nuevo siempre y cuando lo nuevo tenga algún tipo de base.

Para ilustrarlo puedo poner un caso que me sucedió hace muchos años en una industria. Estaba hablando con el director de fabricación. Un tipo con más de cuarenta años de experiencia que había diseñado las fábricas que habían colocado a esta empresa en primera línea mundial. Estábamos intentando calcular los escandallos de costes que es algo así como la receta del producto final y su coste (es decir, cuanta mano de obra, cuanta materia prima, cuanta energía, etc se necesita para fabricar una unidad de producto). Ellos echaban una determinada materia prima y calculaban que esta materia prima se podía aplicar al producto que se fabricaba dos horas más tarde. La razón es que esta materia prima se añadía a una tina industrial intermedia de forma que ellos calculaban que dos horas más tarde llegaba al producto.

En principio pusimos eso de “dos horas aproximadamente” pero yo quise hacer un cálculo simple. Si la tina tenía una determinada capacidad en litros y el flujo de materia prima era x litros por segundo, bastaba hacer una división simple para saber cuantos segundos pasaban desde que la materia que se echaba por arriba llegaba a salir por debajo (el cálculo real físico era algo más complejo pero se podía aproximar). Curiosamente me salían treinta y cinco minutos. Cuando se lo dije el director de fabricación me miró, abrió su cuaderno e hizo la división a mano. La repasó una decena de veces hasta decir: “joder, es verdad”. Después me explicó que ese tiempo de dos horas se estaba utilizando por convenio desde hacía más de treinta años y que afectaba incluso a los parámetros de fabricación. Volvió a pensar y pensando en voz alta llegó a una conclusión. La tina es nueva pero la anterior tenía la misma capacidad pero la fábrica ha aumentado su capacidad de producción. Por lo tanto, es lógico pensar que anteriormente el tiempo de propagación era mayor. Antes de que yo pudiera decir algo volvió a decir con un punto de cabreo: ¡Pero de todas formas, el flujo no es ahora cuatro veces mayo ni mucho menos con lo que este dato siempre ha sido erróneo!.

En un principio me hizo gracia ver al señor de sesenta años cabreado con él mismo y repasando uno por uno todos los cálculos que daba por correctos. Más tarde aprendí a valorar el tremendo mérito que tenía que una persona de esa capacidad técnica (un referente no sólo en su empresa sino en el sector) no sólo admitiera su equivocación sino que además no tuviese el menor reparo en repasar todos sus cálculos anteriores. Para completar mi admiración descubrí que fue él mismo el que informó al director de organización otorgándome un mérito que, por otra parte, había surgido casi de casualidad.

Recordé la anécdota de los monos y me congracie con el hecho de que afortunadamente los humanos al menos teníamos la capacidad de replantearnos las cosas y rectificar llegado el caso.

Hace no mucho tuvimos que revisar un procedimiento para una entidad pública. Descubrimos que el procedimiento se podía gestionar mucho más eficientemente, con menos coste y sobre todo mucho más rápido evitando comprobaciones redundantes (en algunos casos hasta quintuplicadas). Cuando fuimos a explicarlo el responsable nos miró con condescendencia y sin recapacitar mucho en lo que habíamos presentado nos dijo:

- Claro, eso nos pasa por contratar a gente de fuera. Verás, es que esto se hace así porque de toda la vida se ha hecho así y no vamos a llegar nosotros ahora a cambiarlo.

Confirmé entonces las diferencias entre los genios como el del caso anterior y los mediocres que pegan palizas a quien intenta subir al tronco.

Poco después, escuché en la radio los problemas de la justicia y la cantidad de casos pendientes de juicio y el hecho de que los jueces pedían la informatización de los procedimientos. Me reí pensando en que seguro que aún así la cosa sería lenta porque al final nos encontraríamos con una legión de monos que defendieran que “esto siempre se hizo así”.

Hoy me llama mi madre. Por un tema de herencia y como mi padre no dejo testamento tenemos que hacer un trámite en la que dos testigos tienen que jurar ante notario que mi madre estaba casada con mi padre y que nosotros somos sus hijos. Le pregunto: ¿pero no existe el libro de familia y el registro civil?. Mi madre me dice que sí pero que el abogado (familiar mío) dice que hay que hacerlo así porque esto siempre se hizo así.

Nochevieja

Nunca me han gustado las llamadas “fechas especiales”. Ya cuando era un chaval me gustaba más salir cualquier día de diario que los fines de semana. Incluso, haciendo honor a ese título honorifico que una amiga un día me otorgó (“el sevillano más raro de mundo”), ni cuando llegaba la época de semana santa y feria yo me alegraba por ello. Eso no quita para que como es normal, en estas “fechas señaladas” saliera todos y cada uno de los días hasta el alba, pero definitivamente yo prefería un “martes cualquiera de noviembre” que es la frase que desde siempre uso para referirme a cualquier día normal y corriente.

En realidad yo siempre he pensado que las fiestas están inventadas para gente como uno de mis amigos que suele decir que él se pasa la mayor parte del tiempo trabajando en algo que no le gusta para pagarse el tiempo de vacaciones en el que realmente disfruta la vida. En mi caso, mi filosofía de vida ha sido siempre intentar conseguir hacer cada día lo que realmente me gusta y tal vez por eso prefiero mi rutina a la excepcionalidad de la fiesta. Es la mejor forma –sigo opinando- de plantearse la vida.

La opción intermedia era la de los romanos que llegaron a tener casi dos tercios de los días del año festivos. Lo curioso de todo esto es que hace muy poco descubrí que en cierta medida los romanos pensaban como yo. Yo sabía hace tiempo que los romanos dividían los días en fastos (fasti) y nefastos (nefasti) pero lo que descubrí no hace mucho es que en realidad, en los días fastos que supuestamente serían los festivos era cuando se realizaban la mayoría de las actividades rutinarias mientras en los nefasti la gente solía aburrirse como ostras ya que al tratarse de “días divinos” la mayoría de la actividad estaba mal vista o directamente prohibida. Es decir que en realidad, los días de fiesta eran en cierta medida los días normales y los días nefastos eran las fechas especiales.

De entre todas las fiestas las que peor llevo desde siempre son las navidades. Hace tiempo descubrí que, frente a lo que yo pensaba, este caso es de los pocos en los que me alineo con la mayoría. En general toda la época navideña es, para mí, un auténtico coñazo y muy especialmente las dos fechas más significadas: la Nochebuena y la Nochevieja. En los dos casos las fiestas sirven para recordarnos tiempos mejores o para recalcar nuestra desdicha. En el primer caso, por aquello de que se trata de la fiesta familiar por excelencia, suele servir para que la depresión entre a borbotones a todo aquel que está sólo, a quien ha perdido a un ser querido, a quien se ha enfadado con alguien de la familia y en general a toda familia que no puede celebrarla junta o bien ha sufrido una desdicha de cualquier naturaleza. Es decir, a una mayoría.

La otra fiesta tiene que ver más con la decepción. La Nochevieja es la noche donde se supone que tenemos que pasarlo bien. Pero no vale con lo que cualquier otra noche sería pasarlo bien. Se trata de una “noche especial” y por eso hay que pasárselo “mejor que en ninguna otra noche”. Tanta expectativa tiende a ser defraudada. Tal vez sea eso lo que induce a esa costumbre tan castiza de vestirse de forma tan “especial” (sólo en esa noche se pueden ver disfrutar del espectáculo de los vestidos de lentejuelas, bolsitos de mano y complementos brillantes junto a trajes de caballero de hace diez años que combinan perfectamente con foulards blancos y corbatas de cuero) para lograr alcanzar el coma etílico antes del amanecer.

Tanto me aburren estas noches que yo aprovechaba en su día para sacarme unas pelas organizando fiestas. No se me ocurría mejor forma de pasar las fiestas especiales que ganando pasta para gastármela luego en los garitos junto a esa panda de “inadaptados sociales” formado por enfermeras, periodistas, camareros, estudiantes crápulas y en general gente de “bien vivir” que se puede encontrar cualquier noche de un día de diario en sitios escogidos.

Sin embargo, esas fechas, por mucho que yo huya de ellas, existen y en nuestro subconsciente colectivo siempre se remarcan. Y sino ya se encarga la batería de tópicos mediáticos de hacerlo. Por eso no hay nada peor que un suceso trágico suceda coincidiendo con una de estas fiestas. Al hecho de que la memoria no te deja de martillear se une la paradoja de que tu dolor se desenvuelva en todo el entorno mediático y parafernalia social de la fiesta que obliga a la “alegría y jolgorio oficial”.

Por todo lo anterior, mientras viajaba por la A4 a las doce de la noche del día treinta y uno de diciembre con el fondo de fuegos artificiales que salían de los pueblos cercanos a la autovía, y a pesar de que tenía razones para pensar en mil cosas, yo no podía dejar de darle vueltas al lo cruel que será que el próximo año, y el siguiente y los que llegaran después, mientras todo el mundo levanta copas, se atraganta con uvas y desea felicidad, mi madre recordará que tal día como ese perdió a la persona con la que convivió más de cincuenta años. Una razón más para odiar la Nochevieja.