The Chacon boys touch

Es cierto que, como todo el que me haya leído alguna vez sabe, yo le profeso a los políticos un cariño muy especial. Tan especial que yo lo acercaría más al desprecio. Pero es que lo que acabo de ver supera ya cualquier listón.

Casi por casualidad, cuando llego a casa miro en la tele por si ha empezado el futbol y me da tiempo a escuchar una noticia en el telediario. Nada nuevo. Los pisos están bajando (y si seguimos la estela de los americanos, que la estamos siguiendo, aún no se ha visto nada) y como la gente se espera a comprar esperando mayores bajadas y además los bancos ya no regalan el dinero, parece ser que el alquiler está subiendo.

La razón parecería lógica para cualquiera que tenga un poco de sentido común. En primer lugar los propietarios (esos malnacidos ricachones especuladores) no están muy por la labor de alquilar porque echar a un moroso de tu piso puede llevar meses cuando no años. Por otra parte, parece de cajón que si ya de por si la oferta de pisos de alquiler no es muy extensa y la demanda se incrementa con todos los que no quieren o no pueden acceder a un piso, lo normal es que el precio suba como parece que está sucediendo.

Pero no. A continuación sale un subsecretario de nosequé de la agencia para el alquiler de la vivienda o algo parecido y dice que en realidad lo que pasa es que antes nadie tenía ayudas y no se alquilaba pero ahora gracias a las generosísimas ayudas, el mercado se “dinamiza”.

Me juego lo que sea a que no es funcionario sino uno de los miles (decenas de miles, cuando no centenas) de politiquillos de medio pelo que han puesto en cargos intermedios.

Vale que lo que dice no hay por donde cogerlo porque las ayudas son principalmente a los arrendadores y eso implicaría más oferta y por lo tanto precios más bajos. Y además las ayudas han beneficiado a una raquítica minoría. Vale que, además, esta empresa pública que nace con la idea de “acercar la vivienda al ciudadano” lo que está haciendo (tampoco demasiado pero algo) es encarecer el alquiler al estar pagando de nuestro dinero más de mil doscientos pisos vacíos.

En definitiva, que la "brillantez" del tipo era como para indignar a cualquiera con dos dedos de frente e incluso a su ex ministra Chacón (no sabemos si ministrable) ya que al chaval no se le ha ocurrido otra cosa que justificar la subida del alquiler gracias a la acción del gobierno. ¡Menos mal que ya no estamos en campaña y se puede decir que hay crisis!.

Pero lo que de verdad es indignante es que todo esto lo decía el tío vestido con un traje y sin haberle quitado las etiquetas exteriores en la manga (que además en este caso eran dos, lo que lo hacía más esperpéntico). ¡Toma glamour!.

Siempre he pensando que los políticos, ya que es de las pocas profesiones a las que no le piden cualificación ninguna, deberían ir a una academia donde recibieran normas de urbanidad, retórica, protocolo, etiqueta y buenas costumbres.

En definitiva, que yo no pido que piensen o empleen el sentido común (lo de pedir utopías lo abandoné en mi época revolucionaria) pero por lo menos que tengan un poquito de elegancia, clase y educación ¡por favor!.

Es que hay cosas que al populacho nos indignan.

Responsabilidad real

Creo que si por mi fuese el número total de conversaciones con el resto de la gente sería cero o muy cercano a cero. Definitivamente me estoy convirtiendo en anacoreta, que es una palabra muy bonita que rima con otra palabra muy bonita.

Como todo en esta vida no se puede conseguir, a veces tengo que escuchar y/o participar en algunas conversaciones y, con esta manía mía de conectar puntos, a veces las conclusiones son cuando menos curiosas.

Conocí no hace mucho a un tipo que, aunque es gallego, ha vivido toda su vida en USA y más concretamente en NY (hoy uso acrónimos). Hablando sobre las formas de ser y de vivir de los americanos que a mí siempre me ha intrigado, nos comentaba el hecho de que allí la justicia o más concretamente la forma de entender y aplicar la justicia es muy diferente a lo que por aquí se estila. No hablamos de penas de muerte ni nada por el estilo sino de lo que allí se entiende por responsabilidad civil. En resumen lo que el tipo venía a decir es que allí simplemente hay que demostrar que algo o alguien tiene la culpa de cualquier cosa. La gran diferencia es que allí los demandantes son escuchados. Yo recuerdo como este mismo tipo me contaba hace años que él solía enterarse de que estaba nevando en la ciudad no por que viera los copos caer sino porque su casero le llamara para que inmediatamente limpiara el trocito de acera que se correspondía con su casa. Si alguien se caía ahí podía demandarle.

También recuerdo casos que me han contado y de los que en muchas ocasiones dudo si son reales o leyendas urbanas como la señora que metió su gato en el microondas para secarlo y como tuvo que ser indemnizada por Westinghouse por que en las instrucciones del aparato no especificaba que no podían meterse animales vivos. También sé (y esto lo leí en un sitio serio) que un juez había condenado a Porsche por un accidente de una cliente porque el coche “era complicado de manejar”.

Me ponía más ejemplos mi conocido. Hace unos meses hubo una huelga bastante dura de los taxistas de NY porque a raíz de algunas condenas, las casas de seguros habían subido una barbaridad las pólizas de responsabilidad civil. Me contó que un tipo denunció a una casa de taxis porque no le enviaron un taxi a su casa. Como consecuencia de eso no pudo llegar al aeropuerto y perdió un negocio. El juez decidió que la empresa de taxis debería indemnizar al tipo al considerarle responsable de que perdiera el avión.

A raíz de eso hubo una serie de denuncias de todo tipo. Una que me llamó la atención de los numerosos ejemplos que mi conocido relató fue la indemnización por daños morales que tuvo que pagar una aerolínea porque a raíz de la suspensión de un vuelo un señor no puedo asistir al funeral de su padre.

Otra diferencia es que allí cuando indemnizan, indemnizan de verdad. Chrysler tuvo que pagar el equivalente a cuatro mil millones de pesetas a una familia que perdió a un crío porque este se cayó al abrirse la puerta trasera de una Voyayer. No hay dinero posible para pagar la muerte de un hijo pero reconozcamos que cuatro mil millones es mucho menos indignante que las indemnizaciones de cien mil euros que dan aquí.

A nosotros, los europeos que tendemos a pensar que estos americanos están locos o son un poco infantiles, nos puede resultar raro este tipo de cosas pero desde luego hay que reconocer que aquí pecamos por defecto. Yo mismo tuve una experiencia al respecto. Hace muchos años tuve un accidente que por un milagro quedó en nada. Viajando desde Sevilla a Madrid a eso de las doce de la noche paré a echar gasolina y desde ahí a tomar un café. El camino desde la gasolinera a la cafetería (unos cien metros) no estaba iluminado.

De pronto sin saber cómo, nos encontramos con el morro del coche metido en algo y las ruedas traseras en el aire. Alguien había hecho una zanja en medio del camino y no había puesto ni valla, ni señal luminosa, ni reflectante ni nada. El milagro fue que la zanja tenía cinco metros de profundidad pero nosotros tuvimos la suerte de encajar el coche en una boca de alcantarilla que sobresalía. Medio metro más a la derecha o izquierdad y es probable que yo no lo hubiese contado o que hubiese quedado bastante perjudicado. Así pues, salvo el susto y daños en los bajos y en la parte delantera del coche, no pasó nada.

Después del susto, pensé en denunciarlo y lo hice frente a la GC (cuyo proceso de denuncia fue, una vez más, surrealista). Al cabo de dos meses desistí porque me avisaron que probablemente me costaría más el abogado que la indemnización. Creo que un abogado con mucho tiempo libre consiguió que el ayuntamiento de Sevilla le pagase una rueda y una reparación de la amortiguación que se le rompió cuando pilló un bache en una calle.

Trascurrida esa conversación, por la tarde tuve la oportunidad de hablar con otra persona que conozco. Se trata de un tío que tiene una pequeña empresa destinada a desaparecer. Esta empresa se creó casi con el único motivo de ofrecer un servicio al gobierno de Venezuela. Es largo de explicar y confidencial pero en definitiva se trata de algo que se decidió hacer fuera de Venezuela. Hace unos meses, a raíz de la estupidez conjunta de Hugo Chavez y El rey Juan Carlos, el dirigente venezolano decidió prescindir de todo aquello que tuviese algo que ver con España. Y dentro de estas cosas, se encuentra este servicio y esta empresa. El servicio, siguiendo ordenes directas del presidente, se traslada a otro país.

Inmediatamente conecté puntos y me acordé de la conversación de la mañana. En USA probablemente este empresario y sus trabajadores podrían denunciar al rey. Bien es cierto que la culpa primera es de la forma de ser arbitraria de Chavez pero no es menos cierto que al rey, al que pagamos graciosamente su vida de sacrificio y abnegación (sólo hay que ver el mal aspecto que tiene su yate de Mallorca, que ya tiene casi cinco años) lo menos que debería pedírsele es que se aplicase su mismo consejo y se limitase a callarse y a no enfrentarse con nadie (sea venezolano, hondureño, saharaui o riojano). En definitiva es responsable civil de la más que probable quiebra de esta empresa.

Yo me preguntaba más tarde meditando, ¿Qué sucedería si este tipo denunciara al rey o a la casa real?. Seguramente saldría en algún periódico como un pirado de la vida. Lo cierto y verdad es que a este tipo, a sus trabajadores y todas las familias que dependían de esta empresa el rey y su incontinencia verbal les fastidió (con j) bien. De hecho si empresas como Telefónica calculasen cuanto les va a costar la gracia borbónica (y yo que no se las veía por ningún lado fíjate por donde salió) y algún juez tuviese los cataplines de condenarlo, es muy probable que el rey tuviese que reclamar los derechos de los politonos que se han vendido con la gilipollez.

Después de esta reflexión espero sinceramente que el fiscal general de estado no sea lector de mi blog porque probablemente terminaría siendo acusado de injurias al rey. Aunque si esto sucediera tengo un plan: le pediré a Chavez que me pagué la defensa legal. Yo creo que aceptará a no ser que lea mi antiguo blog donde lo llamaba payaso.

Si es que lo mío no tiene solución.

Como lágrimas en la lluvia.

Ahora todo el mundo conoce, navega o habla de internet con total normalidad pero hace unos años no era tanto así. Yo me conecto a Internet casi desde el principio de la world wide web (léase wowaywe). La razón es que, desde que un tipo me enseño en el centro de cálculo matemático de Sevilla algunas de las aplicaciones de Internet (por aquel entonces no existía la web (léase ”wé” y si se es muy fino “wed”) que entonces básicamente se limitaban al correo y a una especie de boletines o menús de texto donde la gente escribía o consultaba todo tipo de cosas. Por supuesto todo en inglés. Seguramente a la mayoría de los mortales, incluyendo los mortales informáticos, cosas somo Gopher o Wais no le sonaran de nada pero son el antecedente de la www (léase doblebédoblebédoblebé en español americano).

Mientras que reconozco abiertamente que jamás llegué siquiera a intuir el éxito de los teléfonos móviles debo decir que si que rápidamente me impresionó la cantidad de posibilidades que abría esto de Internet. Mis amigos me recuerdan a veces lo pesado que me ponía yo intentándole explicarle una cosa rarísima que se basaba en un sistema y un protocolo diseñado durante la época más caliente de la guerra fría para para evitar que los rusos pudieran cargarse de un bombazo el centro de mando aliado (los americanos son tan chulos que siempre le llaman “los aliados” a su bando).

Ya conté una vez como le expliqué con todo lujo de detalles que era y en que consistía internet a un chaval que años después montó uno de los mayores proveedores. Hoy contaré otra curiosidad que demuestra una vez más que lo mío son las ideas, pero no la acción. En el año noventa y tres a mí se me ocurrió una auténtica locura. Un amigo tenía una casa de coches de segunda mano y me contaba que normalmente cuando tenía un coche en stock aparecía un cliente y le decía que le gustaba ese pero que si no lo tenía en otro color o con un año menos, o con ruedas más grandes. Lo mismo pasaba cuando, directamente, un cliente preguntaba por un modelo concreto. Entonces, por su cuenta y riesgo, mi amigo (en realidad su padre) comenzaba una ronda telefónica entre multitud de colegas hasta que encontraba algo similar y hacían un truque o directamente lo compraba a un precio ventajoso para venderlo directamente.

A partir de eso a mí se me ocurrió que sería bueno establecer una especie de bolsa común de vehículos en stock en las tiendas de forma que de alguna forma, cada vendedor de coches usados tuviese un stock virtual de cientos o miles de vehículos a los que acceder sólo con entrar en el ordenador. Hoy esta aplicación es obvia para mucha gente (aunque no sé si existe o no) pero por aquel entonces me costaba horrores que la gente aceptara que era posible.

En una “ida de olla” espectacular y para demostrar las cosas que se podrían hacer, mientras explicaba mi idea a un arquitecto y dos ingenieros que tenían bastante pasta y a los que pretendía convencer para que me financiaran, le dije algo así como “y no sólo eso. Dentro de poco la gente podrá conectarse desde sus empresas o desde sus casas y comprobar el stock de coches y, aún más, podría establecerse incluso una especie de subasta pública.

En este punto uno de los que escuchaba me interrumpió y dijo “en serio tu crees que alguien va a pujar desde un ordenador por un coche?”. Otro hizo una broma “¿y ya puestos porque no subastamos los muebles viejos?”. Todos nos reímos en su día aunque cada vez que me asomo a ebay no puedo por menos que apretar un poco los dientes.

Después, con la paulatina generalización de Internet aún durante mucho tiempo fue coto privado de los iniciados que por cuestiones profesionales en la mayoría de las ocasiones teníamos acceso a la red. Un día, mi madre que no es ninguna inculta me dijo “ten cuidado en internet porque se dicen cosas muy malas de ese sitio”. Y es verdad. Aún recuerdo una noticia que decía “asesinada la prostituta de internet”. Leyendo la noticia completa descubrí que se trataba de una prostituta malagueña que puso un anuncio en Internet pero que fue asesinada por uno de sus clientes habituales que había conocido a través de un anuncio en el periódico. Desde aquel día en que internet se quedó sin puta hasta hace muy poco las únicas noticias que trascendían para los no iniciados eran sobre redes de pedófilos, estafas o adiciones. Incluso hasta no hace demasiado, para mucha gente, que te conectaras a Internet era equivalente a ser un degenerado sexual.

Hoy día, y cada vez más, no dejan de surgir nuevas aplicaciones de internet y ya es difícil que me sorprenda algo. No obstante, hace unos días descubrí una nueva aplicación. O más concretamente, una nueva sensación.

Como ya he dicho en alguna ocasión, mi padre no está pasando sus mejores momentos. Esta muy envejecido y según los días, más o menos triste. La vida de mi padre últimamente se limita a levantarse (normalmente temprano) y a dejar pasar el día entre pequeñas siestas en el sillón, ver la tele y cada vez más esporádicas salidas a la calle a tomar un café. Este fin de semana pasé a verlo y llevaba conmigo el ordenador. Al conectarme a internet para mirar los correos se me ocurrió conectarle el google earth para que viera su pueblo desde el satélite. Le gustó y continuamos, le enseñé la web de su pueblo y en ella había una serie de fotos antiguas que la gente había donado para ilustrar la historia del pueblo. La cara se le iluminó. Reconoció al médico de su pueblo, a su maestro, a amigos, etc..

Mientras me explicaba todo me dijo “fijate que por aquel entonces mi pueblo era más importante que ahora, no sé cuantos habitantes tendrá ahora”. Abrí una página del censo y le di la cifra exacta del padrón de 2006. Con eso nos entretuvimos un buen rato. Él me preguntaba “¿y tal pueblo cuantos tiene?”. Estando como estábamos me dio por pensar que lo mismo en el youtube había videos sobre su pueblo y, efectivamente, había bastantes. Estuvimos viendo unos cuantos (alguno tan significativo históricamente como la pota de un grupo de chavales después de la cogorza de las fiestas del pueblo). Más tarde seguimos buscando fotos antiguas y encontré fotos pertenecientes a una colección imágenes de los años veinte, treinta y cuarenta en flickr. Mi padre reconocía utensilios o aperos de labranza y me contaba para que se usaban.

Con eso, y con algunas cosas más, mi padre y yo pasamos una mañana entera desde las ocho hasta la hora de comer entretenidos y comentando cosas. Aprendí muchas cosas y me enteré incluso de algún cotilleo curioso de hace cincuenta años que jamás me había contado. Mi madre me dijo que hacía mucho que no veía a mi padre tan bien.

Cuando volvía en el coche me dio por pensar en muchas cosas y pensando en mi padre recordé alguna de las cosas que me había contado. Cosas que hace cuarenta o cincuenta años serían conocimientos comunes de la gente y que hoy poca gente sabrá. Recordé las ocasiones en que mi padre me ha sorprendido como cuando en una finca montó a caballo y comenzó a hacer cosas para mí increíbles o cuando dando un paseo de niño por el campo nos encontramos con un pastor de ovejas. Aún recuerdo la cara de estupefacción del pastor cuando mi padre agarró una oveja y casi sin tocar la ubre hizo brotar un chorro de leche.

Y pensando en esa cantidad de cosas de pronto sentí que se terminarán perdiendo pronto como ya se perdió la experiencia de Santiago. Es probable que los conocimientos se puedan escribir pero no deja de ser lamentable que la increíble lucidez de su mente se haya perdido para siempre. Siempre me ha llamado la atención esa manía (afortunadamente en vías de extinción parece) de las prejubilaciones que supone la infravaloración de la experiencia y el conocimiento. También el hecho de que en determinadas empresas, cumplir una edad suponga la asunción de que no se es capaz de acometer nuevos retos. Al hilo de estos temas siempre recuerdo un chiste de Perich donde un padre le decía a un hijo “yo, hijo mío, nací en un mundo donde si no tenías más de cuarenta años no eras nadie pero mientras los cumplía el mundo ha cambiado y ahora que los cumplí si no tienes menos de cuarenta no eres nadie”.

Como el egoísmo es una cosa que siempre está ahí y aunque, espero que aún quede bastante para el momento, no pude evitar pensar que en mi caso será exactamente igual. Tanta ansia de conocimiento, tanta experiencia y tanta inquietud se perderán como lágrimas en la lluvia. De pronto, me dio por recordar la famosa escena de Blade Runner y, de alguna forma misteriosa, me sentí identificado con el replicante. De hecho, la escena, para mí más atractiva por la estética cinematográfica que por el significado, se tornó en trascendente.

Es lo que tiene esta manía mía de conectar puntos, que comienzas enseñándole a tu padre su pueblo desde un satélite y terminas empatizando (gerundio del inexistente verbo empatizar) con un robot.


Cómo Santo Tomás

Ayer alguien me advirtió de un par de blogs donde se iniciaron peleas. Es algo relativamente común. En este caso, todo hay que decirlo, el tono era demasiado cercano al de la verdulería (eso es lo que nos perdemos los que compramos la verdura en bandejas). Uno de los post tenía que ver conmigo o, mejor dicho, con el famoso (y para mi nimio) incidente de hace un par de post sobre una respuesta a un comentario.

No entraré de nuevo en esto así que ni siquiera me molestaré en contestar o puntualizar y rogaría a los que me leen y de ellos la os que comentan que no conviertan esto en una continuación del asunto, para mi zanjado.

De hecho, si saco a colación este post por dos cosas. Una de ellas es que el asunto que me inspira está basado en una respuesta (mía) a un comentario que en mi interior sentí tremendamente desafortunada. La segunda razón es que el autor de este comentario (creo que es el autor pero no estoy seguro al cien por cien) hizo otro comentario en este post del que hablo con un tono despectivo hacia mí. Ok, admito el despecho. Hubo otro despechado pero no me merece siquiera atención.

Lo que quisiera explicar en este post no tiene nada que ver de hecho con el maravilloso mundo de la blosgosferia. Me parece bien quien haga amigos o enemigos por este medio pero lamentablemente apenas tengo tiempo para escribir y leer algunos blogs y mucho menos para atender o introducirme de lleno en refriegas palaciegas (y eso que me gustaría a veces porque desde fuera se ven divertidas algunas).

El comentario en cuestión al que me refiero vino dado por el post sobre la razón y los monstruos y lo firmaba Maud. En él, el autor ponía en duda o simplemente mostraba el hecho de que la raíz de dos si se podía expresar como la división de dos números. Si alguien no leyó el post o si no lo recuerda, uno de los asuntos centrales del mismo se basaba en el hecho de que la raíz de dos no era un número racional. Un número irracional, continuamos con el recordatorio probablemente innecesario, es aquel que no puede expresarse como la división de dos número enteros.

Maud en su comentario me decía que la raíz de dos era igual a la división de dos números y no dudo que fuese así. El fallo que desmontaba la demostración (o más bien la “mostración”) es que esos dos números no eran enteros sino que tenían decimales.

Debo decir, que yo quise intuir (y es que en esto de escribir cada vez hecho más en falta los smiles que tanto critico a veces) un cierto tono displicente cuando no directamente chulesco en el comentario que terminaba con un “me lo explicas?”.

Ante ese comentario mi respuesta no fue nada afortunada por dos cosas. La primera y más evidente es que el tono de mi respuesta fue exactamente igual de displicente. Para mi público escarnio pondré un fragmento del texto de mi respuesta:

En realidad, hasta ahora nadie había podido expresar la raíz de dos como una división de dos número enteros pero llegas tu y en un pli plas.. ya ves...

De hecho lo único que tenemos que hacer es suponer que 3.41421 y2.41421 son enteros...

Pero bueno, si es que si nos ponemos tisquismiquis...

He de decir, y espero que me creáis que mi arrepentimiento fue casi inmediato y escribí otro comentario rectificando y explicando brevemente algo de lo que pretendo decir en este post pero, cosas de la vida, cuando puse mis datos (en este blog y para evitar usurpaciones es prácticamente el único donde comento con mi cuenta de blogger) debí hacerlo mal porque no salió. La pereza me pudo más que la buena educación y como tampoco me sobra el tiempo opté por no repetir el texto que era (oh sorpresa!) bastante extenso.

He dicho que mi error tenía dos aspectos por lo que no me sentía orgulloso. El primero, el ya enumerado, me daría para hablar largo y tendido sobre esto de los comentarios, las respuestas a los comentarios, etc.. Sólo diré para no extenderme más de lo que es habitual (ya de por sí excesivo) que jamás de los jamases contestaré un comentario ofensivo porque sí. De hecho he tenido algunos (muchos de ellos de mi entrañable troll) y normalmente no contesto. Alguien quiso ver una respuesta al comentario en el post de "yo no me llamo Javier" pero no fue en realidad sino una broma apoyada en la nostalgia de la canción que me recordó.

Tampoco tengo por costumbre borrar ninguno. Pero eso sí, no veo mal que un autor de un blog decida lo que se venga en gana. Tal vez, y espero que me permita la referencia después de que he observado que ella también se refiere a mí (aunque en un tono bien distinto al que voy a utilizar yo) , el caso más claro es Amanda. Siempre ha dicho que hay determinadas cosas que no admite en los comentarios a su blog y a quien no cumple con esos requisitos (mínimo por otra parte) los borra. Me parece perfecto y a quien le joda que abrá un blog o que no se pase más por donde no le dejan.

Eso sí, yo contesto (cada vez con menos frecuencia por una cuestión más de tiempo que de otra cosa) normalmente cuando, o no estoy de acuerdo, o considero que el tono o el contenido no es adecuado y, además, el autor me merece un mínimo de interés (no diré respeto). En cualquier caso, si ya es difícil diferenciar entre discusión y pelea en “la vida real” mucho más usando lenguaje escrito.

Tal vez no debería haber puesto el párrafo anterior porque mi post no va por ahí sino más bien por la segunda razón por la que me sentí disgustado conmigo mismo en el caso que relato. Se trata del hecho de que, en realidad Maud había hecho algo que yo admiro y que, por otra parte, he practicado desde siempre que es aplicar el escepticismo. Me refiero al escepticismo entendido como el hecho de no admitir algo simplemente porque alguien lo diga "y ya está" o incluso porque utilice referencias a terceros sin demostrar nada. No hace demasiado en un comentario yo lo he practicado poniendo en duda esa “verdad absoluta” que dice que las mujeres cobran menos (incluso hablan de un treinta por ciento) que los hombres ocupando los mismos puestos. Me parece bien pero no me conformo con que alguien lo diga en un telediario. Como ya he dicho muchas veces, tal vez por el hecho de haber trabajado en una televisión, eso de “lo ha dicho la tele” nunca me ha parecido una marca de calidad suficiente.

Me consta que a veces el escepticismo es tremendamente irritante para los demás y, en la mayoría de los casos es una postura condenada al fracaso. También creo sinceramente que, junto a la curiosidad, forman la base del conocimiento humano. Si Einstein se hubiese creído las leyes de Newton tal cual, ahora no hablaríamos de teorías de relatividad. “Ídem de lo mismo” para los que ahora ponen en duda las leyes de Einstein.

Mi teoría particular sobre la evolución me dice que la humanidad ha crecido apoyada en dos tipos de personas: los escépticos y los que hacen cosas. Raramente confluyen ambas cualidades en alguien. El resto se deja llevar.

Siguiendo con el ejemplo del post y para reflejar que mi forma de ser no es precisamente una cosa nueva contaré una anécdota que me sucedió cuando yo estaba en quinto de EGB. Una profesora (curiosamente licenciada en matemáticas lo que hace más sangrante el tema) nos dijo que cero dividido por cero era cero aplicando la norma de que “cualquier número dividido por cero era cero”. Yo me rebelé contra eso de tal forma que aun hoy me pongo rojo de vergüenza cuando me acuerdo de las caras de mis compis cuando me miraban con la cara de “que tío más coñazo”. Lo gracioso de esta historia es que la profe me decía: entonces dime tu el resultado y yo le decía “no lo sé pero no es cero seguro . Yo creo que no existe resultado“. Entonces ella contratacaba poniéndome ejemplos que por otra parte indican que vivimos en otra época: “Si viene un mendigo a pedirte a casa y no tienes nada para darle, le das cero” (Nótese el hecho de que por aquel entonces los mendigos pasaban por casa). Yo volvía erre que erre: “pero es que en este caso no hay mendigo… porque es cero”. Años después me hizo mucha gracia y me dio rabia a la vez cuando conocí que cero dividido por cero era una indeterminación. Era lo que yo intuía pero con ocho años no encontraba el término (es que el nivel de vocabulario de quinto de EGB era una mierda).

Desde esa anécdota con ocho años (yo iba adelantado en el colegio, y digo esto simplemente por si alguien le da por hacer cuentas como ya me pasó) hasta ahora podría contar miles de ocasiones en las que he discutido la verdad oficial o las afirmaciones basadas en la autoridad de un apellido o un título. En muchas de ellas, he comprobado que la afirmación era cierta, en otras me encontrado con que no era así y en unas poquitas incluso me ha dado la satisfacción de descubrir algo. En cualquier caso, incluso en las ocasiones en las que todo es cierto, es tremendamente satisfactorio (al menos para mí) conocer en que está basada o como se demuestra determinada afirmación.

Así pues, yo sigo la estela del primer y más famoso tocapelotas de la historia que fue Santo Tomás y defiendo a pies juntillas eso de “si no lo veo (o no me dan argumentos consistentes) ya veré si me lo creo o no, pero pa mí que no”.

Y, en definitiva, eso es lo que hizo Maud en su comentario y por eso para mí se trató de algo especial. Incluso puede ser que su intención fuese simplemente tocar las pelotas un poco pero, al menos yo, le reconozco el mérito de leer algo e inmediatamente ponerse a hacer cálculos para demostrar (en este caso mostrar) que no era correcto.

Debo decir además que cuando yo aprendí sobre los números irracionales y ante la maravilla que para mí suponen (insistiré aquí, para no parecer tan raro, que me gusta el futbol, los coches y las tetas, no necesariamente es ese orden) repasé uno por uno los pasos de la demostración más conocida de la irracionalidad de la raíz de dos. Y que no es tán fácil el empeño. Hasta mediados del siglo XVIII no se obtuvieron las demostraciones de números tan famosos con el número PI.

Así pues, Maud, en mi opinión se mereció mucho más respeto del que yo mostré en mi respuesta. Sirva este post para mostrar mis disculpas y para pedir algo de compresión a esa gente tan coñazo que no se cree las cosas sólo porque lo diga Platón, Churchill, Einstein, el papa o Matías Prats en el telediario. Ya está bien de criticar a Santo Tomás gracias al cual sabemos que lo de la reencarnación no fue un espejismo.

La gran duda

Enhorabuena a todos los que pensamos:

- Que los derechos de una persona deberían ser los mismos independientemente de su sexo y del sexo que le guste practicar.
- Que los inmigrantes no son delincuentes a no ser que demuestren lo contrario. Que firmar un contrato donde se compromenten a cumplir la ley es una estupidez en si misma.
- Que quien habla en catalán, euskera o gallego no tiene porque ser necesariamente un desestabilizador.
- Que el apoyo a la guerra de Irak en contra de la inmensa mayoría de los españoles fue una vergüenza más que un error.
- Que usar a las víctimas del terrorismo como parapeto frente al gobierno es ruín.
- Que, por otra parte, las víctimas no tienen porque decidir la política de un país por más que todos sintamos enormemente su perdida.
- Que Aznar, Acebes, Zaplana y toda la vieja guardia del PP deberían retirarse a vivir de las rentas y, ya de paso, deberían explicar de dónde vienen esas rentas.
- Que algún diputado de ERC en el parlamento están bien para tener la ración “friki” en las crónicas pero que un grupo parlamentario y la necesidad de sus votos para gobernar era una desdicha.
- Que la iglesia debería recordar aquello de “al Cesar lo que es del Cesar” y que puede existir una familia incluso aunque no sea católica.
- Que los “pepito grillo” como Rosa Diez no vienen nunca mal.
- Que se proseguirá con la investigación con células madre que son la única esperanza de cientos de miles de personas con enfermedades genéticas de las que nunca se acuerda nadie.
- Que pese a ser considerados por muchos los más honrados del espectro político, cuestiones como su apoyo al dictador Castro o su soporte a los filoterroristas en los ayuntamientos vascos hacen que la gente de IU necesite un aviso serio.
- Que cualquier cosa que joda a Losantos no puede ser mala.
- Que Pedro J. tendrá que volver a decir eso de “cuando creíamos que íbamos a ganar los de derecha resulta que hemos vuelto a ganar los de izquierda.
- Que afortunadamente, Ágata Ruiz de la Prada no será la encargada del diseño de los uniformes del ejército.

Mi más sentido pésame a los que pensamos:

- Que la política internacional de España debería ser algo más que la cooperación y desarrollo con países subsaharianos.
- Que la guerra de Afganistan es tan maligna como la de Irak (que los Talibanes son tan “buena gente” como Sadam y su guardia) y que no terminamos de comprender el concepto de “guerra legal”. Y por último que, en tal caso, la independencia de Kosovo no parece muy legal y no entendemos que hacen allí nuestros soldados.
- Que la crisis que se avecina no se soluciona dando cheques a la gente y, mucho menos, diciendo que no existe.
- Que obligar a un empresario a que contrate a alguien por el hecho de ser hombre o mujer puede ser lo que sea pero desde luego no casa demasiado con la idea de libertad. Que por otra parte, a pesar de que los empresarios son, como todo el mundo sabe, unas malísimas personas en general, de momento son los que dan trabajo a la gente y estando como estamos en pleno inicio de una crisis y con el paro con una tendencia preocupante (a pesar de los apaños en las listas) no parece que poner trabas a los mismos sea la mejor política.
- Que aunque se llene la boca con la igualdaz, solidaridaz y demás tonteriaz los inmigrantes se siguen tratando en muchas ocasiones como animales, las mujeres maltratadas no tienen dónde acudir ni reciben protección y la ley de dependencia no deja de ser un montón de “buenismos” sin ningún respaldo presupuestario. En resumen, que menos hablar y más trabajar.
- Que la alianza de civilizaciones está bien, pero que mientras arreglamos el mundo no estaría de más que alguien se ocupara de que los discapacitados en España puedan salir a la calle y disfruten de los mismos derechos que el resto.
- Que cuando se pone una bomba en un aparcamiento y mueren dos personas (incluso aunque estas personas sean ecuatorianas y no hayan firmado el contrato de integración) llamarlo “accidente” es algo más que un lapsus.
- Que llega un momento en que para ponerse la medallita de “yo fui quien lo consiguió” no vale todo (ni incluso el "lapsus" anterior).
- Que lo ideal (y la muestra de un auténtico sentimiento democrático) sería obtener el poder para, con él, renunciar a posiciones dominantes y claramente injustas (ley electoral “desproporcional”, listas abiertas, independencia de los medios públicos, etc..) pero que está meridianamente claro que no estos ni los otros están por la labor.
- Que seguiremos esperando a que de una vez por todas alguien disienta en el pleno en el que, como sucede en todas las legislaturas, los diputados se subiran el sueldo y aprobarán nuevos complementos económicos (que permitirán subirse el sueldo efectivo pero presumir de que “sólo” gana tres mil euros al mes), nuevas ventajas fiscales, nuevos seguros e indemizaciones y nuevas condiciones privilegiadas en sus pensiones.
- Que a Pepiño Blanco no terminamos por pillarle el “conceto” y mucho menos la gracia.
- Que ya resolvimos hace tiempo las dudas sobre si el tipo que parecía tonto lo era.
- Que treinta años en el gobierno (en donde sea y sea el partido que sea) no es bueno para la salud de un pueblo (en este caso para el andaluz).
- Que el talante democrático que supuestamente impera en los últimos años e imperará en los siguientes no ha impedido que la ley y las estructuras estén dispuestas exactamente igual que hace unos años y aún hoy sea perfectamente posible que un tipo decida algo en contra de la voluntad de la inmensa mayoría y nos meta en una guerra, o en un tratado internacional o donde le de la real gana.
- Que siga siendo prácticamente imposible que una iniciativa popular promueva un referendum vinculante.

En definitiva, que hoy es un día de claros y oscuros pero todos los españolitos que cotizamos enfrentamos el futuro con una duda trascendental.

Y tú, ¿qué vas a hacer con tus cuatrocientos euros?

Be Maicena, my friends

Ayer, a la hora que Zapatero y Rajoy repetían el debate (en la más evidente y literal acepción del término repetir) yo me entretuve leyendo sobre los líquidos “no newtonianos”. Como todo el mundo sabe un líquido es no newtoniano cuando, oh sopresa!, no cumple las leyes de Newton.

Newton, un genio al que le cabe el dudoso mérito de que casi todos sus descubrimientos, teorías y leyes se han demostrado equivocados/as (como Einstein por otro lado), determinó que la reacción de un fluido ante un esfuerzo aplicado sobre él es proporcional linealmente a dicho esfuerzo. Esto lo observamos fácilmente si comparamos la resistencia del agua de una piscina cuando metemos lentamente el piececito o bien nos tiramos a lo bestia.

Lo curioso de esta ley que comprobamos día a día es lo que realmente significa. El agua tiene diferente grado de viscosidad en función del estímulo exterior (no es exactamente esto, pero como si lo "seriese"). De hecho, si a la vez que alguien se tira de un trampolín otra persona mete una mano lentamente, en teoría, el agua tendría diferente viscosidad para cada uno.

Esto, que no deja de ser una curiosidad, sucede con la mayoría de los fluidos pero hay unos fluidos aún más raros (y ya se sabe que raro e interesante es casi lo mismo) y son los “no newtonianos” cuya variación en la viscosidad no guarda una relación lineal sino, en muchos casos exponencial. Dicho de otra forma, líquidos que tienen cambios bruscos en sus propiedades y muy especialmente en su viscosidad en función de la fuerza externa aplicada sobre él.

Hay muchos fluidos de este tipo y algunos de ellos son tan habituales como el kétchup, la pasta de dientes o, tal vez el más conocido en los experimentos caseros: la mezcla de agua y almidón de maíz (o sea la maicena).

El caso del kétchup es bastante curioso porque reacciona aparentemente de forma diferente a la lógica de los fluidos: Se vuelve más fluido al recibir presión externa. Por eso, si encontramos un bote de kétchup en reposo y nos encontramos con que no fluye, basta con agitar el bote para comprobar como se vuelve más líquido. Exactamente lo mismo sucede con la pasta dentífrica. Todos hacemos este experimiento a menudo, pero pocos saben lo que estan haciendo. Así que ya sabeis, la próxima vez que machaqueis un bote de kétchup que sepais que no estais acercando el líquido a la boca del bote como la gente cree sino cambiando la viscosidad del mismo. Idem de lo mismo cuando apretamos el bote de pasta de dientes.

El caso de la maicena es, como ya he dicho, probablemente el más conocido pero no deja de ser uno de los más curiosos. Es un líquido viscoso que adquiere consistencia casi rocosa con sólo ejercer presión sobre él. Cualquiera puede hacer en su casa la prueba de meter la mano lentamente en maicena y notar como es un líquido algo viscoso pero líquido al fin y al cabo y, después, intentar darle un puñetazo. Observará con sorpresa como la sensación es que le ha dado un puñetazo a una tabla (una tabla algo flexible, pero cuanto más duro golpee la tabla se volverá más rígida).

La resistencia llega a tal punto que es posible hacerse un chaleco antibalas de maicena que además tendría la ventaja de ser flexible y maleable. Es muy probable que esto del chaleco antibalas de maicena pueda parecer una exageración. No hay nada como ver para creer:



Habría que advertir a los usuarios de este chaleco del hecho de que iria bien contra las balas pero si alguien les ataca lentamente con un cuchillo lo llevarian crudo.

Hay experimentos imaginativos basados en este hecho como por ejemplo el meter la mano en una solución de este tipo e intentar darse un martillazo. El martillo nunca llega a perforar la capa superficial. Otro efecto gracioso se produce cuando se pilla la maicena y se hace una bola presionando sobre ella. En el momento que deja de presionarse vuelve a su estado líquido.

No menos interesante es la reacción de la maicena ante la vibración. Aquí vemos un ejemplo:



Y por último, uno que yo no había visto pero que parece ser es del programa de Pablo Motos que nunca he visto pero del que me han hablado bien. Otra curiosidad más de las propiedades de la maicena: “caminar sobre las aguas” (sobre las aguas con almidón de maíz claro).



Mientras curioseaba por ahí leyendo sobre el asunto iba yo pensando en que en realidad las personas son, en general “no newtonianas”. Hay quien como el kétchup, son frías y duras y a base de palos se vuelven flexibles, y hay quien, como la maicena, se deshacen con los mimos y la suavidad y se vuelven una roca ante las agresiones. A mí me gustaría ser como la maicena, aunque no sé exactamente si lo consigo.

Y en estas estaba yo, buscando similitudes cuasi-filosóficas entre las propiedades humanas y la de la maicena cuando en una de las páginas que estaba consultando (me la he encontrado en muchas pero creo que es original de http://fogonazos.blogspot.com/ al que, además le he plagiado el título del post) leo una curiosa y acertadísima paráfrasis de la tan conocida (y últimamente aún más gracias al famoso anuncio) frase de Bruce Lee.

Empty your minds: be Maicena, my friends!”