Savoir voir, savoir lire, savoir vivre...

Estoy un poco harto de las noticias "importantes". Bastante tengo yo encima con la crisis (perdón, con la parte bajista del ciclo) como para escuchar más sobre ella.

Por otra parte y aunque al principio me hacía gracia ya me cansa la "partebajistadelciclo" del PP. Cuando ves al primer tío (en el caso que nos ocupa, "tía") diciendo "lo mío no es interés por el poder, solo quiero que se discuta sobre ideología" mientras le clava un puñal por la espalda al Cesar y los parasitos que revolotean alrededor van repartiendose los despojos, te ríes. Después de cincuenta ya comienza a hastiarte.

El escuchar a Solbes es uno de los somníferos más eficaces que conozco. No sé si le contaba cuentos de pequeños a sus hijos pero imagino que sus hijos caerían como troncos con solo decir aquello de “erase una vez” con esa inconfundible ausencia de entonación. Por eso, ni siquiera el que se le escapara aquello de que los cuatrocientos euros eran un compromiso debido a la campaña electoral (algo que todo el mundo sabía pero que se empeñaban el negar) consiguió despertarme.

Por último, ni siquiera lo gracioso que suena el hecho de que se tengan que suspender las obras del trasvase (perdón, la toma temporal de agua) por causa de las lluvia o lo paradójico que se veía el hecho de que un barco descargara agua en el puerto bajo la lluvia consigue divertirme.

Así pues, prefiero quedarme con las otras noticias. Esas que suceden y apenas tienen repercusión.



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Existe un corriente que a veces aflora entre los publicistas. Hay quien le llama publicidad emocional aunque en jerga publicitaria podría definirse como “tocarle los cojones al target”. O sea (que alguien de una vez me explique si se escribe “osea” u “o sea”) cabrear al personal. El otro día vi la siguiente foto:





Parece ser que el cartel ha causado cierta indignación entre el público en general. No se porqué pero intuyo que el publicista al más puro estilo del tal Risto (al que creo que soy el único en el mundo mundial que no ha visto jamás) le gusta tocar la moral al personal.

Lo más curioso es que ha habido un colectivo feminista que ha protestado por equiparar la mujer a las putas. Me parece una lectura bastante estúpida de la cuestión. Yo no digo que las feministas sean estúpidas, entiéndaseme bien, digo que en este caso la feminista que protestó parecer que lo era.

Cierto es que en un primer vistazo puede parecer que el cartel insulta a cualquiera porque o eres puta, o negro o moro o marica o sudaca o mujer o imbécil. Pero no, en realidad sólo insulta a la gente (como yo) que no es puta, ni negro ni moro ni marica ni sudaca ni mujer. Lo que no me cuadra es el hecho de que parece identificar la diferencia con la imbecilidad. "El diferente eres tú imbécil". Y la verdad, y que me perdone la ministra de igualdad, yo siempre me he sentido algo diferente. Por otra parte, que ser imbécil sea ser diferente tampoco me cuadra visto lo visto.

Así pues, deduzco que si no soy puta, ni negro, ni moro, ni sudaca ni marica ni mujer y, encima, soy diferente, tengo todas las papeletas. Yo soy un imbécil según ese señor (al autor de la obra de arte publicitaria que, me juego lo que sea, es obra de una subvención). Pero como el sentimiento es recíproco tampoco me he enfadado demasiado.

Creo que ayer alguien vió al autor de ese cartel con sus gafas de pasta negra y cara de interesante preguntando en una farmacia:

- ¿Tiene usted pastillas para hacer amigos calvo hijo de puta?


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El Centro Médico Universitario de Leiden (Holanda) anunció en un comunicado el primer mapa genético femenino, el de Marjolein Kriek, una joven genetista de 34 años que trabaja en el mismo centro universitario. Tras seis meses de trabajo, sus colegas han logrado secuenciar su ADN para obtener una información que será clave para conocer mejor la diversidad genética del ser humano. Y, en concreto, el cromosoma X, uno de los cromosomas sexuales del hombre y de algunos mamíferos. «Ya era hora de de equilibrar la proporción de los sexos» en este tipo de investigaciones, señaló Gert-Jan van Ommen, responsable del trabajo.

El anterior párrafo está contenido en una reseña de una publicación dedicada a la investigación y desarrollo. Aunque la noticia pueda parecer curiosa lo cierto es que yo lo vi de lo más normal. Aunque mi grado de conocimiento en genética (o genetismo) podría equipararse al nivel de cualquier tertuliano de radio (es decir nulo) intuyo que se estarán dando pasos de menos a más complejidad. Por eso primero fue la mosca del vinagre, después el hombre y ahora la mujer. ¿Quién será el siguiente en este orden de complejidad?, ¿Acebes?, ¿Pepiño Blanco?.

Lo que no dice en la notica es si han encontrado alguna diferencia entre los cromosomas y genes de la mujer con respecto al hombre. Sin duda sería un duro golpe para el antedicho ministerio de igualdad. En cualquier caso yo siempre he sospechado que los hombres y mujeres tienen algunas diferencias. De hecho, lo descubrí reflexionando sobre una frase que decía con cierta frecuencia mi amigo Rafa en la playa cuando veía acercarse una tía buena:

- “anda que igualita estaría esa tía con mi bañador que yo con su bikini”.

Historia de X

El refranero español (o debería decir el refranero en español porque muchas de las aportaciones son de América Latina) es sabio y dice: “Nunca digas de esta agua no beberé”. Desde hace un tiempo, con el típico toque anticlerical se suele añadir “ni este cura no es mi padre”.

Insisto, cuánta razón tiene el refranero. Porque vamos a ver, ¿quién me iba a decir a mi edad que me iba a ver involucrado en una sórdida historia de delincuencia internacional?. De hecho, yo puedo aparecer en esta historia como cómplice pero el criminal confeso no soy yo sino X. Si alguien no lo ha notado, X es un nombre ficticio puesto que hablamos de alguien que actualmente se encuentra en busca y captura. Su caso también es ilustrativo de cómo una vida puede cambiar. ¿Qué le sucedió a X para que, dejando atrás una exquisita educación y una posición acomodada se convirtiera en un enemigo público?. Pues intentaré resumirlo con el poco éxito habitual que consigo cuando intento resumir.

X nació hace poco más de dos décadas en el centro de Montevideo. De padre industrial y de madre licenciada en historia, X vivió una infancia relativamente cómoda y feliz. Económicamente algo por encima de la media (en realidad, me suena a mí que lo de “algo” es obra de su modestia), X fue un chaval modélico. Su buenas notas en clase y su talento innato para la pintura hizo que su madre (de una sensibilidad artística acusada) le pagará clases de pintura en una de las academias de artes plásticas más reputadas de Montevideo. En realidad la vida de X es como tantas otras vidas de chavales sin nada excesivamente reseñable hasta los dieciocho años. Fue entonces cuando, como tantas otras veces, disfrazada de mujer a X le alcanzó en pleno un futuro de delincuencia y clandestinidad.

La susodicha era una cría de la misma edad que X. En principio no parecía que la chica fuese nada que rompiese su feliz rutina de adolescente normal y moderadamente feliz. De hecho, la niña encajaba perfectamente en la vida acomodada de X. Hija de un empresario de transporte, la niña era una chica agradable, buena hija, buena estudiante, etc.. Lamentablemente X se enamoró de ella como sólo un adolescente puede hacerlo. Las cartas del fatídico destino de X estaba echadas.

No obstante, durante los primeros años la relación de X fue lo que se esperaba. Una historia que bien podría haber sido contada en las canciones pijas de los primeros tiempos de Mecano. Para continuar en su papel de niño bien y pasar a ser un hombre de bien, X para alegría de su padre y medio disgusto de su madre comenzó a estudiar ingeniería industrial. Para compensar, X seguía pintando cuadros preciosos que regalaba a su mama. Y, que es como llamaremos a la novia de X por su parte hizo honor a la nacionalidad de sus padres (argentinos) y comenzó a estudiar sicología.

Pero cuando todo parecía tan plácido como previsible en la vida de X, una serie de continuos sucesos aparentemente sin relación ninguna produjo un seísmo que hizo tambalear su vida. Lo primero que sucedió fue que sus padres, que vivieron una historia muy parecida a su historia con Y, después de más de veinte años de aparente matrimonio feliz decidieron separarse. X no era un niño y lo entendió perfectamente. Al fin y al cabo sus padres fueron tremendamente civilizados. No hubo guerras ni peleas. Tampoco es que a él le supusiera tanto. Seguía viviendo en su gran piso en la mejor zona de Montevideo con su madre. Su padre vivía a pocas cuadras de allí.

Lo que no esperaba X ni por un momento es lo que sucedió meses después. Un día, sin previo aviso, encontró a Y llorando cuando iba a recogerla a su casa. Y se iba a España. Los dos padres de Y eran argentinos pero hijos en un caso y nietos en el otro de españoles. Últimamente los negocios del padre de Y no iban todo lo bien que esperaban y aunque aún podían vivir muy por encima de la media, el padre de Y decidió aceptar la oferta de un buen amigo y socio de irse a España para montar algún negocio.

El mundo de X comenzaba a desmoronarse. ¿qué podía hacer él si estaba profundamente enamorado de Y?. Cuando se lo dijo a su madre, ella, con la experiencia que dan los años y el pelín de amargura que da el hecho de tener en su curriculum una historia fracasada intentó convencerle de que se la pasaría con el tiempo y de que encontraría a otra chica.

Lamentablemente para los dos, X estaba totalmente convencido. Un día se levantó y le dijo a su madre que se iría con Y a España. La madre notó desde el primer momento que su hijo no le estaba pidiendo permiso sino informándole de sus intenciones.

Hubo un último intento por parte del padre de X de convencerlo pero él lo tenía muy claro. Jugaba a favor de X el hecho de que a sus suegros, y muy especialmente a su suegra el chaval le encantaba como novio de su hija. De hecho, no era muy extraño. Todos los que conocían a X apreciaban su bondad y su simpatía. Esto hace más extraño si cabe el terrible destino criminal en que desembocó la historia.

Se acercaba la fecha de la partida y X se sorprendió con una noticia que al principio le agradó porque jamás puedo pensar en sus consecuencias finales. La mama de X decidió que se iría a España. Lo cierto es que aunque pudiera parecer un sacrificio hecho por su hijo, y a aunque algo de esto había, la madre de X pensó que España sería un buen lugar para comenzar una buena vida en un sitio donde no la conocieran ni a ella ni a su ex-marido. Un sitio más grande que el centro de Montevideo donde ella siempre sería la “ex-señora de”. Aunque X siempre tuvo claro este extremo, no puede dejar de pensar hoy en día que si no hubiese sido por él su madre no sería ahora una criminal clandestina.

Incluso en algo tan drástico como era un cambio de vida radical X, Y yu sus respectivas familias fueron ordenados. Ambas familias esperaron a que los chavales terminaran sus estudios. Pensaron, de forma un tanto ilusa, que el hecho de tener sus estudios terminados les daría mucha más oportunidad en la “madre patria”. No fue hasta que no tenían todo planeado y hecho e incluso su madre había vendido su piso a su padre para poder costearse el viaje y el comienzo de su nueva vida cuando cayeron en un detalle. Ellos no tenían o al menos no les constaba, padres o abuelos españoles o italianos. Su apellido era evidentemente castellano y la piel blanquísima de la madre y sus ojos claros parecían dejar claro un pasado europeo pero por más que hicieron un esfuerzo, no recordaron ese antepasado ante el que justificar su derecho a vivir en Europa.

La cuestión era un problema pero X no pensó que fuese serio. El suegro de X que conocía bien las leyes decidió que se arriesgarían y tomando como precaución el hecho de entrar por un país distinto a España los hizo llegar con visado turístico.

Y es aquí donde la historia de X de un día para otro le hace ser un criminal. Ese día coincidió con las doce de la noche del día en que se cumplían los tres meses de plazo. Ese día, X y su madre pasaron de ser unos turistas a unos criminales. De hecho, incluso tuvieron la mala suerte de que poco después hubo gente que consiguió que se endurecieran las penas para esos peligrosos delicuentes como X y su madre.

Esa gente que siempre ha existido, esos que dicen aquello de “es que vienen a quitarnos trabajo” o “sus hijos nos quitan las plazas de guardería” o “yo estoy de acuerdo con los que vienen a trabar pero no con los que vienen a robar” o el más reciente: “y ahora a cobrar del paro”.

Esa gente que no sólo es incapaz de reconocer la ley natural que dice que una persona debería ser libre de vivir donde le diese la gana siempre y cuando no haga nada malo y respete a la gente que ya vivía allí antes sino que ignora el hecho de que hayamos pasado de trece a diecinueve millones de cotizantes a la seguridad social en ocho años que ha provocado superávit en las arcas de la seguridad social, o que no cae en la cuenta que si un inmigrante cobra paro es porque como todo hijo de vecino lo ha cotizado anteriormente, o que hace oídos sordos y ojos ciegos a la realidad de que más de un tercio de los inmigrantes son gente con estudios superiores (mayor en porcentaje que entre los nativos), o que la inmensísima mayoría de inmigrantes tienen que pasar un examen para legalizarse (certificado de ausencia de antecedentes). Esa gente que curiosamente suele decir que no quieren ilegales porque están hartos de gente que a partir de próximo mes de Enero serán ciudadanos europeos de pleno derecho. Esa gente en fin cuya conciencia les impide reconocer algo que ya saben, que la inmensa mayoría de inmigrantes son como X.

Gracias a esos señores (legión en la vieja y humanitaria Europa) que han hecho que se aprueben directivas europeas donde se apruebe cárcel (o retención forzosa que es el eufemismo que se usa al efecto) de hasta dieciocho meses (hasta en USA tienen un máximo de seis) por el hecho de residir sin permiso de residencia. Gracias a los que han conseguido algo tan justo y equitativo como que se puedan endurecer las penas para el mismo delito dependiendo de tu nación de origen, o que se les eliminé el derecho de asistencia letrada gratuita por su alto coste.

Lo más curioso es que yo conozco una historia de X pero en este caso X es un italiano e Y una española, familiar mía. Afortunadamente para ellos, su origen hace que esta historia termine con boda feliz.

Ahora mismo, X y su mama, viven en la clandestinidad su delincuencia y pasan miedo cuando, por un casual, se cruzan con un policía. X me contaba no hace mucho que él jamás pensó que podría ver a un policía y sentirse en peligro. En sus más de dos década de vida su padre, su madre y su familia le enseñó a ver en cada policía un amigo, un señor que estaba allí para ayudarlo y protegerlo. Esa misma mama que hace un par de días le dijo “X, cruza la calle, allí hay un policía”. Esa fue una de las causas por las que yo me impliqué en esta historia y por las que hoy en día soy cómplice mientras intentamos hacer algo tan (al menos para mi) incoherente moralmente como “legalizar una persona”. Yo también tengo miedo y en cierta forma me he convertido en delincuente. Lo dicho, nunca digas “de esta agua no beberé”.

737. La casilla.

Durante el resto del año la agencia tributaria y yo nos respetamos mutuamente pero cuando llegan estas fechas, no sé muy bien porqué, la relación degenera. Todo comenzó hará casi diez años en un pueblecito de Valladolid…

Inciso.. no quiero pecar de excesivamente chulo y prepotente (sólo lo justo) pero convendréis conmigo en que el párrafo anterior es un principio para una novela cojonudo.

Pues bien, en el día de la fecha un guardia civil de tráfico tuvo a bien ponerme una multa por atravesar un pueblo a la escalofriante velocidad de sesenta y cuatro (64) kilómetros por hora, es decir ni 18 metros por segundo (para los de ciencia). Como uno odia los papeleos jamás discuto una multa y la pago cuanto antes para volver a esa extraña (pero indispensable para mí) sensación de “tengo todo en orden”. Dio la maldita casualidad que coincidió la fecha con la temporada de declaración de renta.

Ese año presenté la declaración por Internet. Era uno de los pocos años en los que he declarado como asalariado así que era sencilla. Como la mayoría de declaraciones sólo tenía rellena una mínima parte. Aquí pones el pastón que cobras, aquí el pastón que donas a fines de interés social (pagar sueldos, pensiones y prebendas de políticos, tomas temporales de agua, comisiones, etc..), aquí lo que deberías haber donado y aquí lo que te devolvemos sin intereses por lo que te pillamos de más. ¿Renuncia a su devolución?, ¿sí?, ¿no?, ¿una mierda?.

La declaración fue sencilla y se hizo el primer día hábil para ver si cobraba antes. Sin embargo, transcurridos unos meses la pasta gansa no aparecía en mi cuenta. Me fui a Hacienda y le pregunté a la amable funcionaria.. oiga, y de lo mío qué?. La señora miro en el ordenador, me miro a los ojos con esa mirada de reproche que solo un funcionario de Hacienda puede lanzarte y dijo: “Tiene usted una multa pendiente y hasta que no pague se ha retenido el importe”. Tras varias horas en colas en la delegación por fin llegué a un despacho donde alguien me dijo que pasaba. Se trataba de la multa de Valladolid que yo había pagado religiosamente. En realidad –me dijo el señor que estaba detrás del ordenador- debe ser que lo que debe son intereses de demora porque hablamos de poco más de mil pesetas.

Le expliqué que era imposible, que yo había pagado antes de los quince días y que de ninguna manera eso estaba bien. Me dio igual. El tío me dijo que, o pagaba, o no me daban un duro. Le pregunté que porque no me habían hecho la retención correspondiente. Al fin y al cabo lo que se supone que yo debía era una cantidad mínima comparada con la devolución pendiente. Entonces uso “EL ARGUMENTO”: “La reglamentación es asín”. Coño, como el furbo –pensé yo mientras me cagaba en la sección habilitada a tal efecto-.

Como la cosa era como las lentejas, tuve que abonar las mil pelas para que me hicieran la consecuente devolución. Asunto zanjado pensé yo (en realidad pensé asunto sanjado porque yo pensando tengo mucho “asento” sevillano). El destino se encargaría de demostrarme lo equivocado que estaba… (música de misterio).

Al año siguiente ídem de lo mismo. Allí estaba yo, en el mismo despacho, cuatro meses después de hacer mi declaración aguantando como un tipo me decía que tenía una multa pendiente y esta vez en euros. Unos cuatro euros o así (ahora no recuerdo). Nuevas quejas y pataletas reprimidas con “EL ARGUMENTO”. Nueva bajada de pantalones, y nueva sangría de unos pocos euros para poder cobrar.

Al tercer año, como uno ya va aprendiendo, ni siquiera esperé unos meses. Aparecí en cuanto se acabó el plazo y pregunté.. ¿qué hay de lo mío?. Mire usté que debe aquí una cosilla…. Esta vez el humilde y avasallado cotizante se convirtió en una fiera así que dije esa frase que todo el mundo sabe que inspira terror en cualquier organismo público o corporación: “avé… que venga el encargado…”. Como el encargado no venía a mí, yo, cual Mahoma en las intrincadas cordilleras de la burocracia tributaria, tuve que ir al encargado. No iba desarmado, llevaba papeles, decenas de papeles que decían que yo era un buen tío, algo chulillo, pero buena gente.

Como dice la canción “paper for nothing” osea, nothing of nothing. Según el ordenador (que es algo así como la tele pero en serio) yo debía unos seis euros de una multa que me pusieron un día en Valladolid. El tío me dio dos opciones. O pagaba o rellenaba el modelo tropecientos, el tropecientos uno y el tropecientos dos y lo llevaba al registro central, ese de las colas kilométricas. Llegué a un acuerdo de caballeros con ese señor. Yo pagaba una vez más la puta multa de los cojones (que es como se llama administrativamente una multa que renace tres veces) pero el tío me firmaba un papel con el que yo podría entrar en cualquier delegación de hacienda por la puerta grande y al grito de “ave quillo, los que no son tus acreedores te saludan”.

Acepté el acuerdo y guardé el papel que aún conservo como oro en paño. Por el mismo precio me dio un “certificado de deudas” donde decía claramente “Titobeno nos debe cero patatero”. Lo tengo colgado en el despacho al lado de los títulos del Harvard y Stanford.

La multa no volvió a renacer aunque, como en el caso de indiana jones, nos reservamos hacienda y yo la opción de sacar una cuarta parte. Pero lo que yo no sabía es que la multa, cual Tutankamon cualquiera, llevaba aparejada una curiosa maldición. Desde entonces, cada vez que he hecho la declaración, he descubierto algún errorcillo que ha hecho que siempre haya pagado más de lo que debía. Por poner sólo un ejemplo, el año pasado puse mi vivienda habitual donde se ponen los bienes inmuebles osea que me generó unos ingresos por rendimientos del capital que dicho tipo de vivienda no tienen.

Este año, hastiado (osea hasta los mismos) de esa autosangría continua me hice fuerte en casa y me preparé a conciencia. Descubrí una especie de libro que a modo de piedra roseta llevaba la reglamentación actual sobre las normas para la declaración, sólo que este libro en vez de en jeroglífico, hierático y griego, llevaba las normas en administrativo y cristiano. Me rio yo de Champolion si en vez de tener que descifrar el jeroglífico tuviese que descifrar las nuevas normas de “simplificación” del impuesto. También me armé con las 250 preguntas y respuestas básicas que publicó la OCU. Aparte de esto, durante todo el año he prestado particular atención al consultorio fiscal de radio intereconomía.

Así pues, este año me presenté un sábado a primera hora después de la correspondiente tostada con tomate frente a la página de la página de la AEAT dispuesto a rellenar mi declaración sin un error. En realidad mi declaración no es tan compleja aunque soy de esa minoría a la que no le vale el borrador. Al ser autónomo y tener operaciones de bolsa tengo que hacer declaración siempre. Por otra parte, hay que reconocer que la cosa parece fácil. Básicamente abres el programa PADRE, le das a la opción de “importar los datos que hacienda tiene de ti” y ya sólo te queda completar las operaciones de bolsa. Un esfuerzo improbo y un coñazo pero que al fin y al cabo se hace y punto.

Yo tengo hipoteca de manera oficial (aunque en realidad no la tengo, pero es una cosa de ingeniería financiera y fiscal larga de explicar) así que dentro de los datos, el sistema incorpora lo que se supone que yo he pagado por la hipoteca. Una cosa que puede llamar la atención es que te piden la fecha de compra del inmueble. Gracias a la formación intensiva, yo ya sabía que, efectivamente, en función de la fecha de compra la desgravación es distinta. A partir de enero del 2006 (curiosamente cuando se supone que se bajaba el impuesto) la desgravación es del 15% sobre todo el tramo hasta el máximo (creo que es nueve mil euros). Pero anteriormente la declaración es del 25% o 20% (dependiendo de que estuviéramos en los dos años posteriores a la venta o no) para los primeros 4500 euros y del 15% para el resto.

Un inciso. En esto de la renta se vuelva a dar el caso de que se comunica una bajada del impuesto cuando, objetivamente y con datos en la mano, se produce una subida. Cada vez me maravilla más la forma de comunicar de este gobierno (y esto lo digo en serio).

Bueno, pues el caso es que traducido a pasta para la mayoría de los que han comprado su vivienda antes del 2006 la desgravación les supone 225 euros más, y para algunos (los que las hayan comprado en el 2005) hasta 450 euros más. Como ya he dicho, esto lo sabía yo y como al introducir los datos de hacienda en mi declaración automáticamente me pedían la fecha de adquisición, deduje (quien me mandaría a mí deducir…) que el sistema hacía el cálculo automáticamente dependiendo de la fecha. En la vorágine de cálculos supuse (me lo mandó el mismo que me mandó deducir) que los cálculos hechos por hacienda y el porgrama PADRE eran correctos. Además uno ya no es un adolescente como para pensar que el PADRE está equivocado.

Revisé una y otra vez los cuatro datos, calcule mil veces las decenas de operaciones de bolsa, y llegué a la hora de comer con la sensación de trabajo bien hecho. Así que, listo, firmo electrónicamente y la presento telemáticamente. Punto reondo.

Días después, en una comida con gente del trabajo un socio comenta. ¿Habéis escuchado lo de la nueva casilla de la declaración de la renta?, vaya putada. Un escalofrío recorrió me recorrió por las espalda, preludio de una puñalada tributaria. Mi socio continuo.. “pues parece que este año hay un cambio en la desgravación de las viviendas para hipotecas anteriores y las del año pasado y los muy hijos de la AEAT lo han hecho de forma que ni Dios (que presenta declaración en la delegación de Aravaca) se da cuenta de la cosa.

En cuanto llegué al trabajo busqué la información. La cosa iba por donde yo me temía. Los cachondos de hacienda, para solucionar eso de que las hipotecas anteriores al 2006 tengan más desgravación no lo hacen en el cálculo tomando en cuenta la fecha que te obligan a poner sino que te obligan a meter el mismo dato (lo que has pagado de hipoteca en el 2007) en otra casilla aparte. Como si la cosa no fuese suficientemente estúpida, esa casilla está perdida en otra página diferente. Se trata de la casilla 737. Para completar la desfachatez (increíble) resulta que al rellenar los datos como hice yo directamente de los datos que te da Hacienda en un proceso automático el sistema no rellena esa casilla. Parece ser que tampoco lo hace en el borrador. En el extasis del cachondo institucional, el programa PADRE se da cuenta pero cuando le das a verificar te da sólo una advertencia que te dice algo asi como "recuerde que el importe es correcto" y, al reves que en todos los errores, cuando pulsas ni siquiera te lleva a la casilla ni te indica esa casilla en ningún sitio. De traca!.

Inmediatamente me fui a mi declaración y busque la puta casilla 737… vacía, mierda!. La rellené con la vana esperanza de que el resultado fuese el mismo. De eso nada, ahora con el error corrgido me correspondian doscientos venticinco euros más. Fue entonces cuando me puse rojo y comenzó mi trastorno bipolar (que consiste en mi caso en que se me hincha un huevo y después el otro).

En pleno ataque de ira intenté ser positivo y reaccionar, rápidamente utilicé mis armas. Tecleando a la velocidad del rayo y mientras me repetía “no hay dolor, no hay dolor…” rellene en menos de lo que tarda Zerolo en decir que es gay, una nueva declaración complementaria. Resultado de la declaración: “225 eurazos para titobeno”.

Le di a la tecla de enviar a la vez que decía en voz alta.. te jodes Hacienda… Otra oportunidad para callarme perdida. Hacienda se defiende. “La declaración complementaria automática sólo sirve si el resultado es a pagar más, si es a favor del contribuyente hay que presentar instancia de nosequé… te jodes tú so chulo”.

Es curioso que a la empresa privada le obliguen (como debe ser por otra parte) a que los trámites para darse de alta y darse de baja sean idénticos mientras que la hacienda pública distinga claramente los trámites si son a su favor o si son a favor del contribuyente.

Así pues, una vez más.. visita a Hacienda. Conociendome, soy tan perro y tan dejado que seguro que al final dejo pasar los doscientos euros sólo por no pasar el trago de tener que ir a Hacienda.
Al día siguiente, mi hermana me envía un mail de esos que se reenvían automáticamente y a los que no suelo prestar la mínima atención. En condiciones normales, hubiese jurado que se trataba de un Hoax, esas cosas que se envían solo para preocupar a la gente (como que la cocacola lleva nosequé o que hay un virus mortal de necesidad… ). Pero no, la broma es oficial en este caso.


Aviso Renta 2007

Si habéis entregado ya la declaración revisad la página 13 y comprobad que la casilla 737 la tenéis rellena. Se refiere a una compensación. por tener la Hipoteca anterior a 2006. Saludos. Venía ayer en Expansión. Pasalo a la gente que pueda tener una hipoteca antes del año 2006.

Han puesto una nueva casilla para los que tenemos hipoteca antes del 2006. Ademas de las casillas 780-781 se debe rellenar la 737. Si la haceis con el Padre tened cuidado porque en deducciones por vivienda habitual NO avisa de esa nueva deducción. Y para más recochineo, si la rellenas con el certificado digital, a traves de internet, te rellena la 780-781 y no la 737. En resumen, 450 euros que no deduce, si no lo sabes. Avisaos estais. PASALO!!!


Desde aquí deseo cordialmente que vosostros también estéis en mi caso. No es que sea un cabrón (bueno, sólo un poco), es que me siento un poco sólo en este rinconcito de los chulos todolosaben prepotentes que han sido timados por Hacienda. Ya se sabe que mal de muchos, consuelo de todos.

Ya he encargado camisetas “YO TAMBIÉN CAÍ EN EL TIMO DE LA 737”. Creo que también Amenabar está preparando la película:

737. La casilla.

Que formará una trilogía junto con "El canon digital. Money for nothing" y "los 400 de ZP. Nunca tantos han sido tan pocos".

Y si somos los mejores bueno y qué?

Hace tiempo le escuché a un embajador que un buen diplomático debe parecer tonto y ser muy listo. En ese sentido nuestro ministro del interior cumple a rajatabla al menos la primera mitad de los requisitos. La señora vicepresidenta debería aprender de él (insisto, al menos en la primera parte).

Por cuestiones que no vienen a cuento este fin de semana he estado en Italia y me he encontrado con que uno de los asuntos estrella en la tele eran las críticas del gobierno español a su política de inmigración. Yo, en mi línea habitual, no sólo estoy en desacuerdo con la política de Berlusconi sino que también estoy en contra de la política española.

En cualquier caso, las críticas centradas en la vicepresidenta y que en mi torpe entendimiento del italiano (sólo lo hablo en momentos de mucha intimidad) provenían de "todo el espectro político" (lo del espectro político, bien pensado, es una imagen escalofriante) que se centraban en el muy universal argumento de “y tú más”. Un tipo vino a decir que un país que dispara a los inmigrantes que cruzan la valla de Ceuta no parece que sea el más indicado para dar lecciones.

Y ciertamente creo que tienen razón. La vicepresidenta De La Vega tiene mis simpatías únicamente porque he escuchado muchísimas críticas absolutamente arbitrarias y con un inconfundible deje de machismo. No hace mucho le escuché a alguien el susto que podría darte esa señora si te la encuentras por la noche en tu pasillo a oscuras. No sé yo si el susto sería menor si te encontraras a Zapatero, a Solbes, a Pepiño o a Rubalcaba (estos últimos acojonan incluso a mediodía). También tengo que decir, que como pasa mucho en estas ocasiones, esta señora a veces tiene adhesiones inquebrantables únicamente por su condición de mujer.

Pero la señora “vicepresi” tiene una manía un tanto molestilla y es la de dar lecciones a diestro y siniestro. Es una manía que también tiene el presi y vista la personalidad de uno y de otra no sé si es que una lo copia del otro o es el otro el que lo copia de la una (yo casí apuesto por esta última porque sólo hay que ver la cara de admiración que pone el tipo cuando la mira).

El problema de dar lecciones a los demás cuando se tiene este cargo (y en general) es que tienes que ser muy bueno y tener suerte. Ser muy bueno para que todo el mundo acepte tus lecciones y tener suerte para que las circunstancias no te dejen con el culo al aire (imagen mental ciertamente desagradable). Lamentablemente la señora "vicepresi de la muerte" ni es ni tiene (buena y suerte respectivamente).

Sirvan como muestra los siguientes ejemplos. Ya lo he referido un par de veces anteriormente pero es que no deja de parecerme gracioso. Hace un tiempo la señora tuvo la ocurrencia de hacer una cena “solo para mujeres” con motivo de la visita de la presidenta Bachelet de Chile. Una de esas estupideces que a veces hacen las feministas. Lo realmente gracioso fue la justificación que dio. Se trataba de una cena reivindicativa con la señora presidenta chilena para “apoyarla y darle ánimo frente al machismo imperante en Chile”. Imagino que la señora Bachelet tuvo que cruzar el charco para recibir una muestra tangible del hecho de que ser mujer no debe ser una rémora en el desempeño político. No sé si fue la primera vez que la señora presidenta sintió ese apoyo. A lo mejor la primera vez fue cuando un país la eligió presidenta. Pero no, la vicepresi es así y lo malo es que dejamos esa impresión como pueblo. Nosotros que aún no hemos elegido ninguna mujer presidenta damos lecciones de feminismo a un país que si lo ha hecho.

Tiempo después, la señora vicepresidenta agarrando con fuerza el estandarte de la alianza de civilizaciones criticó duramente a los países que le ninguneaban (prácticamente todos) y, con el señor Zerolo al lado (le han dado un carguito en cooperación), dijo algo así como que el hecho de debíamos hacer un esfuerzo por entender la cultura y costumbres de los demás países y muy concretamente de los países árabes. Sin dar nombres porque es obvio que hubiese tardado mucho tiempo en hacer un listado de los ausentes, vino a decir que España estaba a la vanguardia en cuanto al respeto de las libertades y de los derechos de todos los pueblos. ¡Que aprendan el resto de países incultos e intransigentes!. Para agradecer esa muestra de compresión por parte de la avanzada España, ese mismo día, mientras el embajador iraní aplaudía la iniciativa en la que, por fin, alguien hacía un esfuerzo por comprenderlos, en una plaza de Teheran se colgaron a siete personas de sendas grúas. Su delito: ser homosexuales.

Hace un tiempo en pleno “proceso de paz” la señora De la Vega dijo que la cuestión vasca no debía presentarse como un dilema moral ni en términos de vencedores y vencidos. Una vez más, tildó de intolerantes a quien pensaba lo contrario.

No hará un mes, en un nuevo ejercicio de coherencia, calificó de indigna a la señora representante del PP en el ayuntamiento de Mondragón por abtenerse de votar una “moción ética”. Esa señora que a mi juicio se equivocó en ese caso a mi me merece todo el respeto de mundo porque hay que tenerlos muy bien puestos (sea lo que sea) para hablar tan clarito en ese pueblo (y sino que se lo digan a los que votan acojonados). La señora del PP se había negado porque consideraba eso de la moción ética como algo muy étereo (sin reconocer que es el ámbito preferido de la política de este gobierno). Lo realmente curioso de todo esto es que días antes, los compañeros del adalid (o debería ser adalidesa?) de la dignidad no habían asistido a un pleno donde se debatía una moción de censura a la señora alcaldesa que tiene el paradójico nombre de “Inocencia”.

No hará dos semanas la señora vicepresidenta se fue de gira al territorio donde últimamente tenemos centrada nuestra política internacional: África. En uno de esos ataques de “queguayquesoy” vino a decir que España iba a colaborar con dinero (otra de las constantes en nuestra política exterior últimamente) para la cooperación con ciertos países africanos. Una vez más instó al resto de países que, en un alarde de generosidad, calificó de desarrollados a que “siguieran el ejemplo español”. Lo curioso fue que en una de las ceremonias se fotografió con un capitoste de uno de esos países y sus tres esposas.

Aquello no era más que una anécdota, la poligamia es una de las costumbres más inocuas para las mujeres en aquellos países. Incluso la ablación o la ausencia de derecho alguno podría ser consideradas “peculiaridades culturales”. Cualquier sabe que en esos países las mujeres son tratadas peor que animales. Que, poner sólo un ejemplo, una mujer violada si se atreve a denunciar a su violador puede terminar repudiada a poco que el violador simplemente lo niegue. De hecho, si tiene la mala pata de tener un hijo y no encuentra un “san jose” que se haga cargo del crío tiene bastantes posibilidades de ir a la cárcel y en el peor de los casos ser condenada a lapidación.

Para intentar arreglar la situación cuando llegó a España dijo que eso de la poligamia le parecía una monstruosidad. ¿En qué quedamos señora?, ¿nos aliamos con las civilizaciones o no nos aliamos?, ¿respetamos la diversidad cultural o no?. Es lo malo del mundo real, que tiene estos pequeños desajustes. Yo creo que debería aprender de su jefe y no bajar al mundo real más allá de lo estrictamente necesario.

Así pues, este último paso de la crítica de la política italiana con lección de moralina incluida (y acusación de racismo y xenofobia) es sólo un episodio más en la historia de esta mujer. Imagino que, para completar el episodio en la línea habitual, en breve veremos concretarse en ley algunas de las revolucionarias y muy progresistas propuestas que ya maneja el ministro Rubalcaba como la extensión del plazo de detención para los inmigrantes ilegales o la expulsiones masivas.

En realidad el truco para una política de gestión de la inmigración humanitaria es sencillo. Primero se ponen pinchos y electricidad en las vallas, después se les unta a los gobiernos africanos (y se les llama ayuda a la cooperación) para que los detengan y los dejen en mitad del desierto sin alimentos ni agua o directamente les disparen antes de llegar, se les vuelve a untar para que admitan aviones llenos de gente de cualquier país y después, simplemente se llena uno la boca de lo humanitario que somos y lo racistas y xenófobos que son los demás. Este Berlusconi es tonto.

También es importante evitar por todos los medios pasar por la calle Príncipe de Vergara donde seres humanos como usted y como yo pasan cinco días haciendo cola para que les rellenen un mísero papel (que normalmente no les sirve para nada).

Pues no, a mí la verdad, el hecho de que la señora vicepresidenta se vista para la rueda de prensa posterior al consejo de ministros como si fuese al coctel del Ritz no me ha molestado jamás.

La castracción, los porteros de discoteca y los filamentos de los faros del 1430

Hace muchos años íbamos un grupo de amigos paseando de camino a una fiesta y mientras el resto iban comentando cosas sobre la misma yo me quede quieto en la acera. Cuando mis amigos repararon en ello y se dieron la vuelta yo me quedé mirándolos fijamente y les pregunte con toda la trascendencia que tiene la cuestión:

“Los faros de los Seat 1430… ¿tienen uno o dos filamentos?”.

Por más que expliqué todo el proceso que me llevó a esa pregunta (y que era perfectamente lógico y consecuente aunque me sería largo de explicar ahora) no pude evitar que la frase me persiguiera como un estigma el resto de mis días.

Fin de flashback y fundido en negro.

Plano picado y traveling de aproximación a un coche avanzando por la A4. La luz del amanecer se desparrama sobre la mancha...

Hace poco escuché de pasada algo sobre la castración. Creo que se referían a los métodos que se están utilizando para castrar a pedófilos, violadores y sicópatas sexuales reincidentes. Parece ser que hay dos métodos de castración: química o física. La física (joe que doló) es evidente pero no sé muy bien en que consistirá la química (¿se trata de meter el miembro masculino en ácido sulfúrico?).

Por lo que conseguí leer mientras escuchaba de fondo, parece ser que hay sitios (creo que en Inglaterra) donde la cosa es voluntaria. Voluntaria sí, pero muy incentivada. Es un factor destacable para conseguir salir de la cárcel. En otros sitios (como no, en Estados Unidos) es obligatoria cuando se reincide en este tipo de delitos.

Probablemente el tema planteé ciertas dudas de carácter ético y moral pero como yo llevo una época de lo más amoral esas disquisiciones me la traen al pairo. No obstante lo que más me llama la atención es el efecto de la castración que no es otro que la ausencia total de cualquier deseo sexual. Incluso uno de los “castrati” venía a decir que desde que se sometió a la castración (química en este caso) no albergaba el más mínimo pensamiento sexual. No se habla de eliminación de excitación sólo, sino de aniquilación del deseo.

Lo primero que me llamó la atención, aunque lo había leído antes, es lo curioso de que una mutilación física (o química) produzca una cierta “parálisis instintiva”. Pero lo que de verdad me hizo reflexionar es pensar en lo diferente que sería una vida cualquiera si anulamos el instinto sexual. De hecho, en mi opinión, si la humanidad careciera de ese instinto el mundo sería algo tremendamente diferente. El primer pensamiento al leer esto puede ser vacuo y simple: “Hombre sin este instinto es muy probable que nos hubiésemos extinguido”. Además de simple es poco original (lo siento anónimo). La cuestión es que yo no me refiero a eliminar el sexo. Ni siquiera la excitación sexual sino más bien esa especie de celo continuo que el humano (tradicionalmente achacado al hombre pero existente en ambos géneros) se encuentra y por el que es capaz de planificar su vida.

Continuando con la comedura de olla, que para esta ocasión y por quedar bien llamaremos reflexión, me dio por pensar en cómo sería una vida sin deseo sexual. Insisto, no hablo de una vida sin sexo que eso es más habitual de lo que todos quisiésemos sino de la ausencia del deseo y como consecuencia, ausencia de todo aquello que, consciente o inconscientemente se hace con el último propósito de follar.

A modo de auto-concurso se me ocurrió hacer el enunciado típico “por veinticinco pesetas, dígame cosas que no haría si no sintiese ese instinto primitivo”. El viaje a Sevilla se me hizo corto. La primera conclusión es que he dedicado una gran parte de mi vida a cosas cuyo fin último aunque no directo es pillar cacho. Debo decir además que es uno de los esfuerzos menos eficientes del mundo. Porque, a no ser que yo sea una excepción extraordinaria en la norma, desde un punto de vista puramente cuantitativo el tiempo empleado en facilitar o promover el sexo es tremendamente superior al tiempo dedicado a follar (y eso que mi capacidad es mítica y legendaria).

Me atrevo a asegurar que la productividad mundial subiría como la espuma con sólo reducir ligeramente la cantidad de horas perdidas en actividades que, de una u otra forma, tienen como objetivo último follar.

Santiago se atrevía a decir algo que todos hemos pensado en alguna ocasión. En los libros de historia se les extrae a los protagonistas las cualidades humanas y muy especialmente el instinto sexual. Eso tiene mucho que ver con el hecho de que es un instinto tan primario como mal considerado. Todos los solemos esconder detrás de un “lo hago por mí, para sentirme mejor” o “jamás se me hubiese ocurrido pensar en eso” o “yo solo busco divertirme con mis amigos” o, en definitiva, decenas de excusas por el estilo.

Conociendo mi historia y la historia de la gente más próxima, no es muy difícil imaginar que existirán cientos de pasajes de la historia donde la causa desencadenante del desenlace o inspiradora del transcurrir haya sido ni más ni menos que el instinto animal de aparearse.
Con esta manía de conectar puntos, y aún fresca la reflexión profundísima sobre el asunto de las consecuencias del instinto sexual leí en un periódico un artículo sobre los porteros de discotecas, pubs y clubs (o clubes). Inmediatamente se me ocurrió que es un buen ejemplo de profesión que no existiría si todos fuésemos castrados.

Porque, vamos a ver, seamos sinceros, si no fuese por el instinto y la más o menos lejanísima posibilidad de follar, ¿alguien haría cola para entrar en un sitio para moverse ligeramente entre codazos, inmerso en la mezcla de olores formado por tabaco, cien marcas distintas de perfumes y sudor humano (alguno inhumano), escuchando música estridente y pagando un dineral por una copa?. Bien, puede que sí. Puede que haya gente que diga que va a esos sitios porque le gusta o para reírse con sus amigos y amigas. Mi sospecha es que son autoengaños pero incluso en el caso de que fuese cierto, son tan pocos que no creo que dieran para una cola que “controlar”. Lo dicho para los porteros de discoteca podríamos extenderlos a decenas de profesiones pero yo me quedé con el ejemplo del portero de discoteca.

Esa misma noche, después de cenar, fui con unos amigos al garito de moda de mi ciudad. En la puerta un portero gorila (aunque este se asemejaba mucho más a un chimpancé) manejaba de forma totalmente arbitraria y pseudo-aleatoria la cola dejando pasar a quien le venía en gracia.

Ante la estupidez de la situación (común pero estúpida) de estar en la calle haciendo una cola que nadie aguantaría en cualquier otro caso, dije en voz alta mientras miraba fijamente al gorila: “Tu espera a que la castración se popularice, que ya verás…”.

Seguramente en otro entorno simplemente me dirían que soy raro pero en esta ocasión estaba con mis amigos. Rafa miró a Chimo y al unísono corearon: “Y los faros del 1430, ¿tienen uno o dos filamentos?.

Es extraña esa sensación de sentirte comprendido e incomprendido a la vez.