La lotería y los empresarios.

Hace unos años hicieron una encuesta en Cataluña entre niños de unos diez años (ya me perdí con eso de la idem así que no tengo idea a que curso corresponde) sobre la percepción que tenían de la actividad empresarial. Incluso aún en el caso de que Cataluña es con toda seguridad la región (o nacionalidad historia o unidad de destino en lo universal, que cada uno elija lo que quiera) donde la actividad empresarial está más extendida entre la población, los resultados fueron desalentadores. El resumen venía a decir que los chavales veían a un empresario como “un hombre rico que se aprovecha del trabajo de los demás”.

Lo malo de todo esto es que los niños sólo reflejan la opinión de muchos de sus mayores. Yo he escuchado cosas muy similares incluso a personas a las que se les supone una cultura y formación importante. Puede parecer que es algo sin importancia pero yo creo que no. De hecho si yo fuese el gobierno dejaría de gastar dinero en anuncios estúpidos (aún recuerdo el famoso lema: “lee las etiquetas. Gobierno de España”) y propondría una campaña informativa sobre la importancia de la actividad emprendedora.

No es que yo busque que los empresarios caigan bien, es que sinceramente creo que al país le iría mucho mejor si hubiese más empresarios y el primer paso (dentro de un “conjunto de medidas” como suelen decir políticos y sindicatos) tal vez podría consistir en quitarle la mala fama a la cosa. Tampoco pretendo que nadie piense que un empresario no busca beneficios. De hecho cuanto más beneficios, en general, más riqueza crea.

A lo mejor alguien piensa que yo defiendo a los empresarios porque yo lo soy. En realidad, siempre he pensado lo mismo. Antes de serlo, cuando defendía a los empresarios, me acusaban de ser tonto al defender a “los otros”. Ahora me acusan de defender la postura que me beneficia. La eterna cantinela.

En cualquier caso yo no soy empresario al uso sino circunstancial. Aunque siempre me ha gustado la actividad empresarial y la mayor parte de mi vida profesional he sido free lance, ahora soy socio de mi empresa en calidad de “experto”. Es decir que podríamos decir que soy un técnico al que le han pagado con una parte de la misma empresa. No obstante, quiera o no (que si quiero) durante estos años he aprendido mucho sobre el funcionamiento y los problemas de una pequeña empresa. Ese tipo de empresa que es la responsable directa de más del noventa por ciento del empleo en España.

A esa empresa nadie la escucha porque el “sindicato de la empresa” que se supone que es la CEOE en realidad no es elegido por nadie y en su cúpula no hay nadie que sea empresario. Hace unos días escuché a un sindicalista (otro que dudo mucho que haya sido trabajador en mucho tiempo) decir que, con esto de la crisis, los empresarios echarían a los trabajadores para mantener sus beneficios. En los casos que yo conozco, y son muchos, eso es rotundamente falso. De hecho en la mayoría de los casos se aguanta hasta el máximo endeudándose si es necesario para mantener los puestos de trabajo. Pero esto que digo no es popular y siempre sale alguien diciendo que al cuñado de su novia le han echado mientras que su jefe se ha comprado un mercedes. Yo sólo puedo decir con certeza que en el caso de mi empresa, si hubiese pretendido mantener los beneficios hace meses que habría echado a más de la mitad de nuestros trabajadores.

La realidad dice que ahora, en tiempos de crisis, los pequeños empresarios tenemos que hacer frente a pagos de forma puntual a empleados y a hacienda mientras que a nosotros nos pagan a tropecientos días con pagarés a tres meses que normalmente tenemos que descontar para que los bancos, esos pobres desgraciados, se lleven un porcentaje por adelantarnos el dinero. De hecho una ayuda muy interesante que no se le ha ocurrido al tipo de las bombillas es simplemente que las empresas pudieran pagar el IVA cuando cobraran el dinero. Esto puede parecer extraño para quien no está familiarizado con el funcionamiento de las empresas en España pero es normal que factures por algo hoy y cobres dentro de tres o seis o a veces hasta dieciocho meses. Eso sí, hacienda te pide que le pagues el IVA de todo lo facturado (aunque tú no hayas cobrado). De hecho, incluso si no te pagan tú tienes que abonar el IVA. Lo curioso de esto es que tal vez los que más se retrasan en los pagos son las entidades públicas. Mucha empresa ha quebrado dejando a mucho parado por el camino por culpa de la administración que ahora se erige como salvadora.

Pero claro, es que el tío de las bombillas (Sebastian) es un economista de carrera curtido en grandes multinacionales y en las aulas pero dudo mucho que haya tenido que afrontar las necesidades de una pequeña empresa.

Hace unos días ocurrió una anécdota que, en mi opinión, ilustra bastante bien la cosa e hizo reafirmarme en mi idea de que son necesarios más empresarios. Se estaba realizando el reparto de los décimos de lotería que hemos comprado en la empresa y, como es habitual, cada cual comenzó a decir que haría si le tocaba. Piso y coche eran los deseos estrella. Nada llamativo. Más tarde, fui a comer con mi socio que había estado en una reunión en otra oficina y le lleve sus décimos. Cuando se los di me dijo: “mira que si nos toca… podríamos hacer el plan ese del que hablamos sin necesidad de financiación”.

Ese plan del que me hablaba es un plan de negocio de ampliación que tenemos diseñado desde hace tiempo y para el que necesitamos financiación y que, dada las circunstancias actuales, está metido en una carpeta a espera de tiempos mejores. Ese plan, implica la contratación de ocho personas. Lo curioso es que cuando yo pensé que haría si me tocaba la lotería pensé exactamente lo mismo que mi socio.

Hice cuentas y deduje que si tocaba la loteria en mi empresa se comprarian unos cuantos pisos, unos cuantos coches y ocho personas encontrarian trabajo. De pronto me acordé de esa frase tan común que dice que si no te toca a ti “ojala le toque a gente humilde que lo necesite” y me reí para mis adentros pensando que tal vez lo mejor es que la lotería le tocase a empresarios o a gente con interés por convertirse en empresarios. Definitivamente no es un deseo muy popular así que no lo expresaré en público.

Cuervos ingenuos

Como decía en el post anterior, debo ser la única persona a la que le repanplinfaba el próximo presidente de USA. Debo reconocer que siempre me ha llamado la atención que por ejemplo un niñato borracho como Bush saliera elegido presidente pero también es cierto que me llama poderosamente la atención esa extraña manía que se tiene desde todo el mundo y muy especialmente desde Europa de creer que los americanos en general son tontos y no saben lo que deben elegir.

Al hilo de esta idea entablé una agradable y muy instructiva conversación con un conocido que, siendo gallego de nacimiento, ha vivido prácticamente toda su vida en Estados Unidos y tiene seis hijos allá. Él se confiesa demócrata y en su casa tiene hijos demócratas, republicanos y lo que allí llaman independientes. Como ya he escuchado en muchas ocasiones, este hombre venía a decir que en realidad esa diferenciación tan evidente que aquí hacemos se diluye bastante en la práctica. Según este hombre, que de tonto no tiene un pelo pero que yo sepa no es político, allí las políticas las marca el candidato más que el partido. Por eso mucha gente considera a veces más importante las primarias que la elección presidencial. Un caso claro fue este año con Obama y Clinton.


También me contó este hombre algunas anécdotas sobre la vida de los dos ex-candidatos. Algo había leído pero aún así no deja de ser curioso como, en un mundo tan globalizado y con tantas facilidades para la información, hay cosas que no llegan. Me comentó que Mcain era un tipo muy peculiar. Considerado un “outsider” por sus compañeros de partido. Un tipo hijo, nieto y bisnieto de militares hiper-condecorados que fue la oveja negra de la familia (militar por cojones, penúltimo de su promoción) hasta que fue hecho prisionero en Vietnam. Un tipo que ejerciendo como héroe se metió en política y que varias veces ha coqueteado con el partido demócrata y que fichó al esperpento de Palin precisamente para convencer “a los suyos”. Excepto que le van las mujeres y las copas, en poco se parece a Bush al que definió en una frase que para mi es genial como a una combinación del leon, el hombre de hojalata y el espantapajaros del Mago de Oz, o sea un tipo sin cabeza, sin corazón y sin valor. “Para muchos republicanos del ala más dura, casi un comunista”. Un poco exagerado me parece pero eso me decía este conocido.


Obama es un caso aún más curioso. Ha ejercido toda su vida de negro para llegar a fuentes del poder pero una vez dentro, ha renegado del componente racial y ha sido extremadamente “amable” con los contrarios. Obviamente en los dos últimos años se ha hablado tanto de este hombre que todo el que vive allí conoce de “pe a pa” su historia. Me comentó muchos pasajes de su vida pero me quedo con un ejemplo. Estando en Harvard se postuló como director de la revista de leyes de la universidad. Acá seguramente eso sería una especie de merito extraescolar pero en esa universidad de donde provienen un considerable número de congresistas y senadores americanos parece ser que pertenecer a la revista de leyes es algo así como pertenecer a una élite dentro de la élite. Este tipo además fue el primer director negro de la revista. Lo curioso es que durante su “mandato” decepcionó a la minoría negra porque no defendió sus derechos. Los blancos lo que vienen a decir es que simplemente fue neutral y eso no les gustó a sus compañeros de raza.


Y parece que ahí radica la “magia” de este tipo que se mueve en una especie de filo de navaja en la que hace guiños constantes a las minorías y a la vez consigue hacerse ver como un tipo poco peligroso para la clase WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant). Me decía mi conocido, y es una interesante forma de verlo, que Obama está destinado a decepcionar a un gran número de personas. Por una parte, los negros, y con ellos todas las minorías, esperan gran número de gestos de discriminación positiva. Por otra parte, la gran clase media, espera un cierto cambio en cuanto a la guerra, las energías renovables y algún avance en política social pero desde luego nada revolucionario.


Fue entonces cuando yo recordé a Felipe Gonzalez. No porque se parezcan o no sino porque siempre tuvo esa habilidad para viajar por el filo de la navaja. Recuerdo una anécdota que me contó alguien con quien, por cuestiones familiares, entablé una relación bastante cercana. Este señor fue (y de hecho es) un personaje muy cercano a FG desde la época de la clandestinidad. Ha sido en calidad de compañero, amigo, chofer e incluso guardaespaldas, testigo de muchos momentos claves y aunque es discreto por naturaleza un día me contó la siguiente historia que yo contaré sin dar muchos detalles aunque pasado el tiempo no es tan importante.


Parece ser que allá por el principio de los ochenta de detectó cierto miedo en los poderes económicos a los socialistas. La cosa entonces estaba muy jodida (de hecho poco después fue 23F) así que FG decidió organizar una reunión clandestina (por otra parte muy comunes en aquella época) con un pequeño número de banqueros y grandes empresarios. No diré el organizador de aquel encuentro pero es realmente curioso ver el papel que tuvo en el futuro ese hombre y explica mucho lo extraño de su posterior nombramiento. Para esta reunión FG sólo acudió con dos personas de su entera confianza (una de ellas la persona que me lo contó). Parece ser que la reunión que parecía tensa se convirtió poco a poco casi en una cena de amigos con compadreos varios e intercambio de habanos incluido. Me decía mi amigo que la charla fue bastante amigable y se cumplió con el propósito que no era otro que convencer a esta gente que ni los socialistas ni FG eran tan peligrosos como los pintaban. De esa reunión él salió con la firme convicción de que FG sería presidente y con la confirmación de que este tipo era el más listo que había visto en su vida. Se reía pensando en cómo había engatusado a esta élite económica y qué pensaría esta gente si supiese cuales eran los planes reales que FG junto con la cúpula socialista urdía en las reuniones de partido.


Decía riendo muchos años después este señor: “yo pensaba: que se jodan. Bastante nos han engañado ellos durante años. No está mal que el pueblo les engañe a ellos para variar”. Con el tiempo, este hombre comprobó como los hechos demostraron que si a alguien engañó FG no fue precisamente a los que estaban en esa reunión sino más bien a los otros. Ya lo había visto antes cuando los de dentro se hicieron con el poder del partido frente a los del exilio pero nunca pensó que se lo hiciera a su panda.


En cualquier caso, él, como muchos otros, no acabó mal con su puesto bien remunerado y sus contactos. No obstante, y esto es pura elucubración mía, a mí me pareció que seguía un poco desilusionado con lo que pudo ser y no fue.


Cuando me contó esta historia a mí me dio que pensar porque yo fui uno de esos miles (no sé si millones, creo que sí) desencantados con la política de FG y que sintió con la rabia adolescente el puñal traidor del referéndum contra la OTAN, los compadreos monárquicos, las “leyes Corcuera”, los “pelotazos Solchaga” y los trapicheos y corruptelas de los que yo consideraba “los buenos”.

Ahora pasado el tiempo, no creo en buenos y malos (aunque sigo estando en contra de la pertenencia a la Otan y de las misiones de paz esas en las que ponen bombas y vas armado hasta los dientes) pero cada vez más valoro a la gente que, con opiniones similares o contrarias a las mías, al menos es coherente con sus palabras. Ahí está Aznar, el tío más gilipollas y con menos carisma que he visto en mi vida. Que lo veo y se me revuelve el estómago pero, nos guste o no, nadie que lo votara (con v) podría decir que se llevó una sorpresa. No estarás de acuerdo con él pero al menos sabes a qué atenerte. Esto debe ser el ramalazo conservador del que me acusaban hace poco.


Aún así, siempre me rendí al manejo excelso de este hombre que ha conseguido convertirse, según mi humilde opinión, en uno de los personajes más sobrevalorados de la historia reciente hasta el punto de que se ataque de facha a todo aquel que lo critica por aplicar políticas de derechas. Podría contar mi caso en alguna ocasión como ejemplo pero creo que los hay mucho más sangrantes. Y sino que se lo cuenten a Javier Krahe que sufrió un boicot al más puro estilo estalinista simplemente por componer una canción como “Cuervo Ingenuo”. Alguien dijo una vez al hilo de esta canción y la persecución a su autor. Franco te prohibía componer, los socialistas se conforman con que no cantes. Por cierto, Sabina, otro que sabe moverse bien por los entresijos del poder, se libró de la quema.


Y volviendo al tema americano me da por pensar que si Obama no será una especie de FG en americano. Todo “carisma” y encanto y moviéndose igual con los reverendos negros más radicales y con las élites de Harvard y Washintong. A lo mejor no. A lo mejor es un tipo que sabe moverse bien pero además es integro. De momento, vamos a ver cuánto tarda en abordar los temas sociales, el problema de la cobertura médica, la investigación con células madre o la reducción de emisiones contaminantes. Cosas de las que es mucho más fácil hablar que hacerlas.

Ojalá, por lo que nos toca a todos en el mundo, nadie tenga que cantarle parafraseando a Krahe eso de:

“Hombre negro hablar con lengua de serpiente”

Obama bajo sospecha.

Como últimamente voy con cierto retraso en casi todo, en este fin de semana he mantenido algunas conversaciones muy interesantes sobre las elecciones americanas y la figura del nuevo presidente: Barak Husein Obama. Una de las primeras fue el curioso segundo nombre de Obama que, vaya “usté” a saber porqué no es tan conocido. Son estas cosas curiosas del marketing como por ejemplo el hecho de que a nuestro presidente se le conozca (parece ser que por expreso deseo suyo) por el segundo apellido. Yo sin embargo creo que tiene enorme mérito eso de que un pueblo como el americano, que hace cuarenta años exactos aprobaba una moción de un congresista donde se decía, con lógica perversamente aplastante que “si Dios hubiese querido que un negro fuese igual que un blanco no lo habría hecho negro sino blanco”, hoy día elija a un negro como presidente que, además, se llama Husein.

Una de esas conversaciones, con un español que ha vivido toda su vida en USA y que de hecho tiene seis hijos americanos fue sobre la figura del nuevo presidente americano que me recordó a un ex presidente español. Ese asunto lo trataré en un futuro post porque no me resisto a referirme a otra cosa que descubrí al habla con un señor bastante informado sobre la cosa pública y los entresijos del “mamoneo” parlamentario. La conclusión escandalosa es ni más ni menos que el proceso electoral americano estaba bajo sospecha o, al menos, en entredicho.

Habrá que explicar el porqué de mis dudas sobre el proceso electoral americano dando información de contexto. Una cosa que seguramente poca gente conoce (tal vez porque no interesa que se sepa) es la cantidad de prebendas que gozan nuestros nunca suficientemente ponderados prohombres del congreso y el senado. Por supuesto, cuando se habla de esto los diputados suelen esgrimir que su sueldo, a pesar de superar la media española bastante, no son estratosféricos y que cualquier ejecutivo medio de una empresa gana más. Eso es cierto y cabría argumentar los requisitos necesarios para ser diputado (hoy en día, ninguno en absoluto) y para ser ejecutivo de una empresa. Pero eso son temas discutibles. Lo que no suelen decir esta gente es la pasta que se llevan por cosas como viajes, dietas, billetes de avión y tren (cientos en un año), asistencias a comisiones, personal privado a su cargo, etc... No es extraño encontrarse por ejemplo una comisión para la intensificación de relaciones de amistad con una región neozelandesa que, por supuesto, implica un gasto en despacho, secretaria y viajes.

También sería curioso investigar el hecho de que hay una gran cantidad de diputados, senadores y políticos en general que figuran como administradores (ellos o algún familiar cercano) de fundaciones con nombres rimbombantes que se llevan una parte sustancial de las subvenciones sociales.

Una de esas muchas abnegadas funciones en las que los diputados agotan el tiempo que les deja la dura tarea de entrar en el hemiciclo cuando suena el timbre de la votación, mirar al regidor de su partido y votar en función del número de dedos que tenga levantado (sin tener ni idea, obvio es, que es lo que se está votando) es la posibilidad de asistir como “observador internacional” a cualquiera de las elecciones que se celebran por el mundo. Para ello lo único que tienen que hacer es pedir autorización para el viaje. Hasta ahora la aprobación (que sobra decir incluía su correspondiente partida de gasto) era inmediata y rutinaria. Por supuesto, nadie se atreve a hacer un análisis sobre dichos viajes que pagamos con nuestro esfuerzo y con nuestras multas de radar. En ese supuesto análisis podrían salir cosas tan curiosas como que, dependiendo del atractivo del país en cuestión el número de “observadores” crece exponencialmente. Ni que decir tiene que da la puñetera casualidad de que donde más hacen falta estos observadores es donde la cosa esta más cruda y dan menos ganas de ir. Por supuesto, cada diputado o senador se lleva a su gabinete de colaboradores. Muchas veces su pareja o sus hijos entre ellos.

Pues bien, en estas elecciones americanas, y visto que se trata de una democracia poco consolidada y muy sospechosa (y también porque no decirlo, teniendo en cuenta que el dólar bajo hace las compras en USA muy ventajosas) más de cien de nuestros esforzados diputados y senadores habían solicitado asistir como “observadores internacionales” a las elecciones americanas. El señor Jose Bono por aquello de que la mujer del Cesar puede ser una zorra pero tiene que guardar las formas, decidió denegar esas peticiones para predicar la virtud de la austeridad con el ejemplo.

Esta acción de Bono ha tenido dos importantes consecuencias. El cabreo monumental de muchos de los diputados (para estas cosas suele haber consenso y no se distinguen partidos) que ya tenían apalabradas las compras de navidad en Manhattan y la evidente puesta en cuestión del proceso electoral americano y por ende, de su resultado.

Así pues, Obama siempre tendrá esa sombra sobre su cabeza (evitaré chistes sobre su color porque hay quien no entiende la diferencia entre racismo y cachondeo). ¿Qué hubiese pasado si hubieran asistido los observadores españoles?. Quien lo sabe.