Flexiproteccionismo

Los humanos seguimos siendo animales y nos regimos, antes que nada parece ser, por instintos. Aparte del instinto de apalearnos y aparearnos que determina gran parte de nuestra actividad, no terminamos de abandonar determinadas formas de pensamiento y conducta por más que la lógica nos demuestre una y otra vez que es incorrecta.

Por ejemplo, nada indica ni puede indicar jamás que el hecho de conseguir echar la culpa a otro pueda solucionar un problema pero basta que no encontremos entre la espada y la pared (cada vez me gusta más la perversión “entre la espalda y la pared” de aquella famosa modelo) para que rápidamente giremos la cabeza a derecha e izquierda para encontrar un culpable. Un ejemplo ilustrativo de esto la tenemos tan cerca (y a la vez tan lejos) en nuestros mandamases (y mandamasas) que, en tiempos de crisis, pasan gran parte del tiempo buscando un culpable en vez de intentar buscar una solución. Hasta hace dos días la culpa era de los americanos y de Bush y del petróleo y su subida vertiginosa. Ahora, con la bajada vertiginosa del petróleo parece que apuntan a los bancos a los que les acusan a la vez de prestar dinero sin cuidar a quien se lo prestaban y a no prestar dinero porque se han vuelto cuidadosos. Esta polémica no deja de recordarme la de hace unos meses cuando todo el mundo le echaba la culpa de la crisis a la bajada excesiva del precio de dinero y a la vez se pedía que volviese a bajar el interés.

Y es que cuando lo pasamos mal aún somos más dados a echar mano del instinto primario. Y uno de nuestros instintos más primarios es nuestro sentido de pertenencia a tribus. Ese instinto suele llevar aparejado otros como por ejemplo el odio o desprecio a los que no pertenecen a nuestra tribu. Si hablásemos de ética podríamos hablar de xenofobia pero como el término tiene un sesgo decididamente peyorativo los políticos se han inventado aquello del nacionalismo que, según ellos, queda mucho mejor y es más justificable desde un punto de vista moral. Una de las manifestaciones más evidentes del nacionalismo es sin duda el proteccionismo.

Hace un tiempo escribí sobre el equilibrio de Nash donde se demostraba que, económicamente hablando, el bien de los demás era lo mejor para todos y lo difícil que era de aceptar por las personas. Existen cientos de estudios econométricos, matemáticos e históricos que demuestran que nada bueno ha surgido del proteccionismo y que el progreso de la humanidad siempre ha coincidido con el libre comercio. Las épocas y regímenes proteccionistas siempre han sido grises cuando no marcadamente negras (cual cojones de grillo, que diría el entomólogo).

En los últimos días, visto que esto de la crisis parece que arrecia (parece mentira releer algunas cosas de no hace un año cuando me criticaban por decir que ya estábamos en crisis) estoy observando que mucha gente está sacando sus instintos a pasear. El ministro Sebastián, mostrándonos a todos que la formación académica no nos hace más inteligentes, ya ha abierto el melón al reclamar que consumamos productos españoles. Cosa curiosa además porque hoy día es complicadísimo saber que es español o que no es porque, ¿qué es más español, un televisor Sony fabricado en Barcelona o un Jersey Pulligan catalán de pura cepa que fabrica en Marruecos?. Y si un tipo de Fuenlabrada capital se gana la vida vendiendo figuritas de la virgen del Rocío fabricadas en china, ¿donde lo metemos?. ¿Le compro la figurita para encima de la tele o no?. Coño Sebastian es que no se pueden decir las cosas y luego no explicarlas!.

Pero aparte de la estupidez de nuestros políticos, que ya se les presupone (al menos yo la tengo descontada), observo últimamente que la cosa esta derivando peligrosamente a aquello de “lo nuestro para lo de aquí”. Curiosamente, me disponía a escribir este post cuando he leído otro de Lukre que se titula “Trabajos británicos para trabajadores británicos” que me reafirma en mis sensaciones. Aparte del racismo y xenofobia habitual, observo que mucha gente empieza a vestir el mono de la intolerancia con el vestido del proteccionismo y con el adorno del “bien común pero para los de aquí”. Lukre en ese post nos dice que ella “no es de aquí” haciendo referencia a su origen argentino. Sin embargo ella es española legalmente. Yo creo que Lukre no tiene en cuenta lo que normalmente se conoce como “nacionalismo flexible” que consiste en ajustar el “aquí” para que lo de “yo soy de aquí” se te ajuste convenientemente. Yo por ejemplo, no soy de aquí (de aquí de Madrid como dicen en los concursos) porque soy de allá (de Andalucía). ¿Cómo solucionar este problema?. La clave está en la flexibilidad.

Esta doctrina socio-económica a la que desde aquí propongo el nombre de “nació-proteccionismo flexible segundepende” o flexiproteccionismo es sin duda la mejor para estos tiempos de crisis. Bajo el lema “Lo nuestro para los de aquí” yo defiendo fervientemente la nueva doctrina que se basa en el entendimiento suficientemente flexible de los términos “nuestro” y “aquí”.

Por ejemplo, cuando se trata de pagar impuestos, “lo nuestro” incluirá todos los impuestos de todos los europeos y el “aquí” debe ser restringido a nuestra localidad, cuando no barrio, bloque o planta si pudiera ser. Cuando se trata de empresas, lo nuestro toma un carácter universal y se debe defender que cualquier empresa debe tener la máxima facilidad para instalarse en cualquiera de nuestros polígonos industriales siempre y cuando, con la misma convicción, defendamos que sus trabajadores deben ser de nuestra nacionalidad. Porque señores, una cosa es que venga una empresa japonesa y se instale en Badalona pero lo que no puede ser es que venga un señor de Rumanía o Extremadura a llevar lo que por derecho debe ser Badalonés. ¡Ya está bien de los rumanos que vienen aquí a quitarnos nuestros puestos en las fábricas de Siemens, Ford o Nissan!. Y no sólo eso, ahora, con la excusa de que son europeos quieren se quieren quedar con nuestras ayudas europeas que tanto esfuerzo les cuesta a nuestros compatriotas europeos alemanes y franceses. No señor, por ahí no paso. Yo soy europeo sí, pero europeo como los alemanes no como los búlgaros.

Esta nueva doctrina (que así a bote pronto se me ocurre podría ser aplicada perfectamente en la Chipunia de Miroslav) defiende con igual fuerza y firmeza que nuestros productos deben poder ser vendidos a los señores clientes extranjeros siempre y cuando esos señores no se conviertan en indeseables que quieran trabajar en nuestras fábricas o vendernos sus productos que, como todo el mundo sabe, no tienen ni punto de comparación con los nuestros (hechos con componentes chinos). Ah!, y que no se nos olvide. Compremos productos españoles, pero no catalanes ni vascos ni gallegos. Y si son extremeños, que no sean de la zona cercana a Portugal. A no ser que usted sea catalán en cuyo caso debe tener cuidado de que los productos sean catalanes pero evitar el valle de Arán.

Por último y no menos importante, esta doctrina promulga que cualquiera que no sea de aquí y quiera trabajar aquí tenga que pagar impuestos aquí pero que a la hora de que se ponga enfermo o acabe en el paro se valla para allá. No estamos “aquí” para aguantar vagos de “allí”. Ya está bien hombre.

Lo lastimoso de todo esto es que, aparte de consideraciones puramente éticas, resulta que el proteccionismo es la mejor receta para el desastre económico mundial. A todos los que dicen eso de “trabajos españoles para los españoles” o “compremos productos españoles” yo les preguntaría cuantas de las cosas que tienen en su casa pueden asegurar que son de aquí y si estaban mejor cuando no podían comprar nada que fuese de fuera o ahora. Y si aún así pensamos que la España de la postguerra franquista, la cuba de los ochenta, la Alemania del este, la URSS o, cada vez más, la Venezuela de Chavez es la solución y el modelo a seguir, adelante. Consumamos televisiones Perez, Consolas Urquiola y móviles Cugat. Ya está bien de dar de comer a esos extranjeros que en algunos casos ni siquiera son cristianos.

13 comentarios:

Raquel dijo...

Ayer el frutero del mercado de mi barrio casi me crea un dilema existencial profundo: elegir entre un producto nacional barato y otro de importación más caro, y con mejor pinta, claro.

Menos mal que todavía no conocía tu teoría socio-económica y me dejé guiar únicamente por el paladar, porque si me tengo que poner a flexibilizar la verdadera nacionalidad del producto importado, la mía propia, e investigar si el reparto de mis cinco euros entre las diferentes nacionalidades implicadas era suficientemente proteccionista, todavía estaría haciendo cálculos.

Y digo yo… ¿no tienes ninguna doctrina para la crisis económica que no nos cree una crisis intelectual?

Amy dijo...

Pues estoy flexicontabilizando las ideas que me surgen de la lectura de tu articulillo español, porque eso de post no es muy de aquí. Lo primero que me impacta es lo que aciertas a decir en tu última frase y creo que das en el clavo, el cristianismo, !sí señor! ahí le has "dao". Que esto va de mal en peor desde que nos quitaron las clases de religión, tenemos una crisis enorme, pero no es más que la penitencia justa a nuestros pecados. Y lo último que me fluye es que tú la solución no la encontrarás pero en vez de un culpable nos traes a todos ellos, venga vamos a fusilarlos aprovechando que tienen la espalda contra la pared.

Miroslav Panciutti dijo...

Estimado amigo: detecto un tonillo irónico en su post que, me temo, no es de recibo, porque, efectivamente, teorías económicas muy similares a esa que usted describe (y de la cual, desde luego, no se arrogue la autoría intelectual) están siendo defendidas por mí en las recientes ponencias polìticas de mi partido, el PIChi. En su didáctica exposición, sin embargo, ha olvidado un detalle importante, cual es que los productos chipunos (no me atrevería afirmar lo mismo de los producidos en otros pueblos quizá de menor pureza y raigambre identitario) portan en sí mismo la esencia anímica de Chipunia y, por tanto, el consumo de los mismos, en detrimento de las opciones alternativas foráneas, ha de considerarse, por todo buen chipuno, como un sagrado deber patriótico.

Atentamente, Aquilino Jambón

Prometeo dijo...

Como emigrado de primera, es decir, europeo y no del este, se me sonrojan las almorranas solo de oir propuestas nacionalistas como las que mencionas. Y es que me da la impresion, como muy bien comentas, que no valoran el autentico alcance de sus propuestas.

Los trabajos irlandeses para los irlandeses.

Pues resulta que la multinacional nordica que tiene a bien contratarme... no es irlandesa. Lo cual quiere decir que se tienen que echar a todos los irlandeses e irlandesas y traer solo a suecos y suecas. Lo cual, ahora que lo pienso, no es necesariamente malo.

La vuelta del tigure celta por la gatera de la granja va a ser mas dolorosa de lo que muchos se plantean.

Un saludo

carmen dijo...

valla???

TitoBeno dijo...

si valla, pasa algo?, y si ase falta lo pongo con b larga que queda mejon

Carmen dijo...

No, si a mi como si lo pones con h intercalada...

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ERES LO QUE ESCRIBES ERES COMO ESCRIBES?????????????????????

Inés Perada dijo...

Estoy de acuerdo en muchas cosas que dices, y solo me limitaré a recordar la historia:
en los años 30 del pasado siglo se alimentaron los fascismos en situaciones similares y ahora, sus nietos se relamen con lo que pasa.
Escuchar a Berlusconi & Co. pone los pelos de punta. Y si encima pensamos que está en un país que pertenece a los cimientos de la UE es para echarse a temblar. ¿No tiene nada que decir Europa sobre el fascista?
¿Dónde queda esa reflexión mundial después de la vergüenza de la 2º guerra?
No nos engañemos, nunca podremos decir que el lobo no volverá con los colmillos afilados y con ansias de sangre.
Salud.

Maribel dijo...

Aun coincidiendo contigo en que las palabras de Sebastian mueven a la risa (o al llanto más desconsolado) en el momento actual y que esa idea no es ni puede ser la medida de choque necesaria para el problemón que tenemos, pienso, sin embargo, que deberíamos mejorar ciertas actitudes en nuestro propio bien. No hablo, por supuesto, de rechazo a todo lo y los extranjeros, pues aparte del riesgo de caer en la xenofobia en el caso de los segundos, es materialmente imposible el autoabastecimiento. Pero yo no desdeñaría fomentar ciertas actitudes que, sin reportar grandes beneficios económicos (o sí en el conjunto), pueden constituir un cierto alivio y repunte en la economía de pymes españolas que también tienen derecho a vivir y subsistir.

Hablo de cosas pequeñas y de ciertos sectores, por supuesto. Nosotros no somos una superpotencia y hay bienes que siempre tendremos que adquirir del extranjero, y esto último no es malo ni tiene que ser fuente de trauma alguno, je. Pero hay cosas pequeñas, repito, que sí están a nuestro alcance. Hablo de preferir juguetes españoles, alimentación española (y oye, por la parte que me toca y para ser tachada de “nacionalista” con toda la carga irónica posible, preferiblemente alimentación andaluza, of course), mobiliario y calzado españoles y cualquier otra cosa en la que sí podemos competir y además somos sobresalientes. Puede parecer una tontería pero creo que a la larga esas cosas pueden mejorar la economía española que, al fin y a la postre, es la que debe preocuparnos.

Los extranjeros también lo hacen. No te hablo de inmigrantes marroquíes, chinos, rumanos o sudamericanos. Ni siquiera te hablo del chico bielorruso que trabaja conmigo que, cuando se compró un coche nuevo precioso, se apresuró en su primer viaje de vacaciones a su país natal en comprar toda clase de soportes y letritas plateadas para afirmar en cirílico su origen bielorruso y concretamente de Minsk. Te hablo de ingleses, finlandeses y daneses, turistas o residentes en la Costa del Sol, que viven en urbanizaciones llenas de ingleses, finlandeses y daneses, que amueblan sus pisos en tiendas con propietarios de su nacionalidad, que compran su comida en supermercados de su nacionalidad y que te felicitan la Navidad con tarjetas importadas de Inglaterra, Finlandia o Dinamarca. Y no es malo (entre otras cosas porque los muebles, eso lo sé bien, al final son españoles, je).

No creo, por tanto (dentro de unos límites razonables y de la posibilidad) que sea tan criticable la actitud de defender y fomentar el consumo nacional. Proteccionismo no, pero tal vez sea hora de empezar a cambiar de actitudes. Por nuestro propio bien y para que, en el futuro, con una economía un poquito más fuerte, también los inmigrantes puedan vivir y trabajar aquí sin que se les tache injustamente de quitarnos el trabajo.

Perdón por la extensión, ergo apropiación indebida de espacio ajeno. :P

TitoBeno dijo...

Carmen, es que efectivamente yo soy más de LL que de Y y además un inculto. De hecho si te das un paseo por el resto de los posts encontraras muchas más faltas.

Y por cierto... ¿ese "mi" no es con acento?.

ya he escrito bastante sobre este asunto así que si te apetece lo lees en algun post anterior.

Maribel,

Tu postura encaja bastante con lo que oigo a menudo. No se trata de cuestiones éticas aquí. Ni de sentirse orgulloso de ser un sitio por nacer en ese sitio (lo cual si lo analizas no tiene logica alguna).

Se trata aquí de que es prácticamente imposible decidir eso. Si un tio de Brenes vende juguetes fabricados en China, acaso no es español?. Además, el juguete español muy probablemente este fabricado con componentes chinos.

Pero bueno, imagino que junto a quitarse la corbata, las dos bombillas y su reciente perdida de paciencia con los bancos constituye una serie de medidas que sin duda nos ayudaran a paliar la crisis.

TitoBeno dijo...

Carmen, es que efectivamente yo soy más de LL que de Y y además un inculto. De hecho si te das un paseo por el resto de los posts encontraras muchas más faltas.

Y por cierto... ¿ese "mi" no es con acento?.

ya he escrito bastante sobre este asunto así que si te apetece lo lees en algun post anterior.

Maribel,

Tu postura encaja bastante con lo que oigo a menudo. No se trata de cuestiones éticas aquí. Ni de sentirse orgulloso de ser un sitio por nacer en ese sitio (lo cual si lo analizas no tiene logica alguna).

Se trata aquí de que es prácticamente imposible decidir eso. Si un tio de Brenes vende juguetes fabricados en China, acaso no es español?. Además, el juguete español muy probablemente este fabricado con componentes chinos.

Pero bueno, imagino que junto a quitarse la corbata, las dos bombillas y su reciente perdida de paciencia con los bancos constituye una serie de medidas que sin duda nos ayudaran a paliar la crisis.

Maribel dijo...

Sinceramente, Titobeno, creo que con lo que se forraría "el tío de Brenes" es vendiendo tila.

Y miel.

Carmen dijo...

qué picajoso eres... precisamente por haberte leído en otros post sobre el tema de las faltas, me ha llamado la atención que tú las pongas.
Me resulta gracioso que cuando hay alguien que te hace ver que no está de acuerdo contigo o que te hace ver que has tenido un pequeño fallo (por llamarlo de alguna manera)te pones a la defensiva... Relájate, a todos se nos escapa una falta de ortografía de vez en cuando y es normal que encuentres gente que no comparta tus opiniones y te lo hagan saber. Sobre todo si las publicas en un blog con posibilidad de que la gente opine.
Un beso