Carta abierta al sector primario

Querido sector primario,

váyase usté a esparragar si es que recuerda que es eso.

Atentamente,

Titobeno.

PD: Como a lo mejor le parece a usted (o usteda que defendería la ministra Aido) un poco borde y poco razonada esta carta quisiera explicarla.

Ayer alguien me contó que había comprado fruta barata en pleno Paseo del Prado de Madrid. Parece ser que su pretensión es protestar por los márgenes abusivos que los intermediarios aplican a sus productos. Para ello se los ocurrió vender frutas y hortalizas al precio al que a ellos le compran en el campo.

Es una queja tan repetida y tan bien expuesta que lo normal es coincidir con ella. Eso sí, cuando digo "bien expuesta" me refiero a que es muy conveniente a su postura no que sea correcta. Hace un tiempo conocí de primera mano a alguien que tenía dos fruterías y que no hace demasiado tuvo que cerrar una por esto de la crisis. Hablando con él me di cuenta en lo falaz de los argumentos de los agricultores. He de decir aquí que yo sé lo que es la agricultura. Mi dos abuelos tenían tierras, mi padre se crió entre grano, uva, olivas y ganado y tres tíos míos (jubilados ya) aún tienen y han vivido de ello. También pasé veranos de mi infancia en pueblo de agricultores y estoy bastante familiarizado con los trabajos del campo. Tanto con los duros trabajos de antaño (siembra, arado, cosecha, trillo, venteo, etc...) como con los no tan duros de ahora (semanas sin dar palo al agua y trabajos hechos por máquinas y a veces subcontratados).

Una cosa tienen en común todos los agricultores (y aunque conozco menos el sector, los pesdcadores tambien) y es su propensión a la queja externa. Otra cosa es que te reconozcan el petit comité que se vive bien de ello. Se quejan si no llueve y si llueve. Se quejan si hay buena cosecha porque bajan los precios y si no la hay porque no la hay. Se quejan de que las ayudas por sembrar no suben o porque van a desaparecer las ayudas por no sembrar. Y sobre todo se quejan por el tema de los precios. "Como puede ser que a mí me paguen a 20 céntimos el kilo si despues en el Carrefour cuestan a un euro". Lo que no suelen decir estos señores es que gracias a la increible política agraria de la comunidad económica europea (gentileza de nuestros vecinos franceses), el campo es la actividad más subvencionada que existe hasta el punto de que en muchos casos la subvención es el único fin de la siembra. Hace un tiempo se hizo famoso el asunto de lino pero es algo que ocurre en muchos otros productos.

Que la cosa está jodida es cierto pero yo les propongo una cosa a esos señores que ayer estaban en el Prado. Aprovechando que la cosa esta mal pueden echar un vistazo a los locales que hay por allí por el Prado, tal vez puedan alquilar un buen local que como ustedes ya sabrán estan muy bien de precio, más tarde, dediquen dos meses pagando alquiler a la reforma y mobiliario que, seguro que lo saben tambien, suele salir baratita, luego paguen ustedes licencia de apertura, seguros, contribución urbana, vado si necesitan aparcar el camión para descarga, paguen el camión y el gasoil, las cámaras frigorificas y la energía, el gasoil para el camión a precio de gasoil real, no a la mitad de precio y a alguien para que les ayude por no hablar de gastos varios como bolsas, estanterías, cierres y empresa de seguridad, básculas, etc....

Despues se pueden ustedes levantar todos los días a las tres de la mañana para irse a Mercamadrid o, si lo desean, vayansé ustedes a sus tierras y a su naves a recoger el género. A las siete de la mañana, cuando lleguen a su local, descarguen el camión y coloquen con mimo las frutas y hortalizas desechando aquellas que tengan motitas o fallos (más vale que a sus hijos les guste la fruta "madurita"). Tiré usted la fruta que lleve más de cierto tiempo a la venta y cuando lleve usted seis o siete horas en pie, entonces, abra la tienda y comience su jornada laboral. Atienda a sus clientes, haga repartos, pele y trocee la fruta para los más exquisitos y en definitiva, tenga usted abierta su tienda hasta las ocho o las nueve de la noche porque la gente tiene que comprar cuando sale del trabajo.

Y entonces, sólo entonces, aplique usted lo que llama "precio justo" y cobre el kilo de patatas a quince céntimos que es lo que le pagan a usted. Pero recuerde que, cuando no llegue a fin de mes o pierda dinero no podrá pedir que lleguen las ayudas, ni que le paguen por quedarse en casa porque hay pocas sardinas o no llueve y tendrá usted que pagarle al señor Gallardón un doscientos por ciento más de impuestos y si no paga le embargan.

O eso, o se tira usted la mañana durmiendo, despues de comer se va al casino a echar su partidita, dedica una media de quince días al año para sembrar, arar, abonar y cosechar la tierra y rellenar los impresos para las subvenciones y una o dos veces al año se levanta temprano, le echa gasoil industrial a mitad de precio a su coche, se va usted a la capital, monta un puesto por la cara en el mejor sitio de la ciudad y vende los pepinos a lo que le da la gana y critica a los intermediarios que se hacen rico con su sudor.

10 comentarios:

ilya dijo...

Vivo en Almería, tengo varios amigos y conocidos agricultores, y les oigo quejarse de cuando el precio de venta de su cosecha es inferior al coste de producción de esa misma cosecha. De hecho, es por ese motivo por el cual el campo está tan subvencionado, porque sólo un año sí y otro no es un sector con beneficios (es decir, si la tónica general fuera siempre vender por encima de los costes de producción más lo que necesitan para mantener a la familia). Es decir, si la frutería va mal, la vendo, la traspaso, o monto una droguería. Pero si la cosecha de este año va mal, al siguiente sigo arriesgándome y planto otra. Pero esto último es posible gracias a las subvenciones. Si no existieran, los agricultores haría tiempo que habrían dejado el campo y se habrían buscado otra ocupación, porque simplemente no es rentable. No cuando hacer la competencia en Europa con mercancía más barata de producir en (pongamos) Marruecos y, por tanto, más barata de vender, es un poco difícil, cuando no mucho.

En fin, iba a decir que sin los agricultores ninguno comeríamos alimentos de origen vegetal. Pero siempre podemos importar toda la comida. Al igual que importamos todo el I+D. Ya puestos...

Como siempre, sospecho que en el centro se halla el equilibrio.

TitoBeno dijo...

Ilya,

Antes habia televisores y radios fabricadas en españa. También había pilas y eso por no hablar de zapatos, juguetes y muchos otros sectores.

Sin embargo la ley del mercado se aplicó y nadie subvencionó a quien lo fabricaba. Simplemente nos hemos ido convirtiendo poco a poco en un pais de servicios (como el resto de nuestro entorno). Si el totame de almria no cubre costes y sale más barato el de Marruecos adelante con ello. Por cierto, así es probable que la gente no tuviese que jugarse la vida en pateras para malvivir en chabolas aquí.

No entiendo porque se puede fabricar en Marruecos grifos, mecanismo eléctricos o jerseys de marcas españolas o porque se pueden tener teleoperadores o sistemas de facturación allí y no importar los tomates.

Y si quiero darme el "lujos" (que cada vez es menos porque ultimamente saben a plastico) de comer tomates almerienses me lo pago. De hecho yo lo hago con los tomates Raff por ejemplo.

Y desde luego se nota que no tienes un negocio. Eso de "si me va mal la frutería monto una droguería" es igual de simple que "si no me funciona lo de la tierra monto una droguería.

Raquel dijo...

Por no hablar del daño medioambiental provocado por la sequía y la desertización que provocan determinados cultivos que se realizan únicamente para el cobro de subvenciones.
Desde luego no parece muy lógico que en verano se restrinja el agua a los ciudadanos y al mismo tiempo se subvencione el consumo de cantidades ingentes de agua para el cultivo de productos que no tienen salida en ningún mercado.

ilya dijo...

He tenido mi propia empresa. Y he asesorado en negocios de otros. Y lo que yo digo es que no nos pueden calentar la oreja con lo de las Balanzas comerciales (si importamos todo y no producimos nada, se descompensan), y luego decir que adelante con la importación a todo trapo, que no passsa nada, porque sale más barato (comprarlo al consumidor final puede que sí sea más barato, pero tiene su coste en amortización de puestos de trabajo). Ahora en esta época me chirría mucho oir que estamos así porque tenemos una economía basada sólo en dos sectores (ladrillo y servicios), del cual éste último está herido y el otro moribundo. Pero sin embargo parece que no podemos hacer mucho para invertir la situación porque nuestro sector primario (el poco que queda, y el único motor económico de Almería gracias al cual esta provincia logró salir en su día de la miseria) no es rentable. Algo de esto querrían evitar las sucesivas PACs que ha habido desde que la Unión Europea no era siquiera Unión. Respecto a la calidad de los tomates, te felicito por tu elección, sin duda los tomates Raf son los mejores, aunque me temo que sólo llegan a Mercamadrid y similares(los Raf que compro aquí empiezan también a no saber a nada). Sólo ten en cuenta respecto a eso que, sabiendo a gloria bendita o a plástico, han pasado los controles fitosanitarios muy sobrados, garantía que no tengo tan clara de los que vienen de fuera, donde las legislaciones sanitarias no son tan exigentes como las que tienen que cumplirse aquí (otra demanda de los agricultores, que la mercancía entra como los juguetes chinos que luego suelen quitar de la venta justo antes de la campaña de Reyes).

pegasux69 dijo...

Veo que este es un tema que ha levantado interés. En fin que quereis que os diga, aun recuerdo cuando mucha gente se merendaba un tomatito por la mitad con sal y pepino simplemente...yo he decidido plantar mis propios tomates, ni de almeria ni de ningún otro sitio. Siento no aportar nada al tema central, que entiendo que hay distintas opiniones. Saludos y besos

Miroslav Panciutti dijo...

Qué injusto y políticamente incorrecto eres, TitoBeno. Meterse así con los agricultores que, como es sabido, son el paradigma de la solidaridad y el sacrificio. Lo que hay que oír. En fin.

(Sin que nadie nos oiga, reciba usted un caluroso aplauso de mi parte).

PS: También yo voy a ponerme a cultivar mis propios tomates.

Inés Perada dijo...

No sé de que se extraña.
En España lo único que hemos sabido hacer siempre es quejarnos.
¡Ah! no, y también, en cuantito las cosas nos han ido un pelín mejor, vivir por encima de nuestras posibilidades para que como a la hormiga de la fábula, por no haber planificado, ahora tengamos unos problemas del 15 y salgamos en todas las teles llorando a moco tendido las estupideces hechas voluntariamente. Sigue la España negra, para variar...

Salud.

TitoBeno dijo...

Ilya,

Suelo decir que las peores discusiones (que no pelea, que eso creo que lo tenemos claro) es en la que los dos estan de acuerdo. En este caso es la segunda peor porque no termino de estar de acuerdo en algunas cosillas.

Verás, tu puedes comprar un zapato hecho a mano con las mejores pieles y manufacturado en Elche, Ubrique o Valderde del camino (por seguir el consejo de nuestro ministro sebastian) o puede elegir comprar un zapato de calidad más normalita fabricado en cualquier sitio o una mierda de zapato chino a cinco euros. Pero lo que no se puede hacer es pagarle al tio de Ubrique para que el zapato que fabrican alli salga más barato que al chino.

Y volviendo al tema de Almeria y dandote toda la razón en que ya hace mucho que el Raff no es ese tomate salvaje y feo que sabía tan bien, exactamente las mismas quejas y argumentos que hoy día se hacen con los productos marroquies son los que hacian (y hacen) los franceses y alemanes con respecto a los productos almerienses. De hecho, los alemanes hace tiempo que estan reduciendo el consumo de furtas, hortalizas y aceite español por culpa de la cantidad de abono químico y pesticidas que llevan.

Pegasux: Te lo creas o no, no hará ni tres días antes de este post que estuve informandome para plantar mi pequeño huerto en una casa que tengo en el campo. Creo que es la única solución para poder comer tomate y que sepa a tomate. O eso o que inventen ya la pastilla tomatizante (con sabor a tomate añadido).

Aparte de eso, lo mismo aprovecho y pillo algun fondo europeo de esos.

Roma dijo...

Hola Tito,
Hace tiempo que sigo tu blog, y puedo haber estado más o menos de acuerdo contigo, pero siempre he preferido quedarme como mera expectadora. Pero esta vez no, supongo que como en todo habrá gente que disienta de mi opinión pero ahí va.
Soy hija de agricultor minifundista del levante español, y lo único que he sufrido durante toda mi vida han sido los desvelos de mi familia para que esas naranjas (QUE NUNCA HAN RECIBIDO NINGUNA SUBVENCIÓN NI EUROPEA NI DE NINGÚN OTRO TIPO)se vendieran a un precio que nos permitiera comer. Esas subvenciones de las que hablas pueden que existan en otras partes de España, pero aquí nunca las hemos recibido. Además de sufrir los "pequeños" hurtos de nuestros vecinos, porque según ellos, nosotros (los agricultures) teníamos mucho para comer, pero mis padres nunca les han pedido que les den parte de su sueldo cuando salen de trabajar de sus fábricas.
Bien es cierto que la situación del pequeño comercio de la esquina no es justa, pero mi opinión es que existen muchos intermediarios (o no tantos) con un alto porcentaje de beneficios.
Aquí, en mi tierra, el campo, hoy por hoy, lo único que da son dolores de cabeza (y de riñones, de doblar el lomo) y pocos beneficios.
Besos.

Serendipiando dijo...

Buenas:
Dejé un tiempo de escribir, y sobre todo de leer.
Etapas que se pasan.
He devorado tus últimos relatos( no me gusta eso de entrada) siempre entre la lógica y la percepción subjetiva del mundo.
Y siempre, se comulgue con ellos o no, inteligentes y sublimes.
Maté mi blog, cosas que pasan.
Y ahora he empezado uno insulso.
Pero ahí está, hasta el próximo asesinato.
Desde el calor de la lumbre.
http://quesercobardenovalgalapena.blogspot.com/
Un abrazo