Pilar Bardem número cinco, Cuarto B

Hoy me he enterado (seguramente la noticia es antigua) que van a cambiar el nombre de una calle en Sevilla para ponerle “Pilar Bardem”. Me parece lamentable la cosa por varias razónes. En primer lugar porque no se trata de bautizar a una calle nueva sino que para eso se quita el nombre anterior que era “General Merry” que, como parece que nadie sabía hasta ahora, fue un general español en la guerra de Cuba. Por cierto, en medio del penoso espectáculo general la mayoría de los concejales creían que la calle se llamaba así en memoria del hijo de ese general que fue capitán general de la región militar en la transición y al que acusaban de que tenía esa calle por méritos contraídos en la época de Franco.

De hecho, es por eso que se decide algo tan desagradable como quitarle a alguien el honor de que una calle lleve su nombre. Según se dice se trata de aplicar la famosa ley de la memoria histórica. Así pues, en Sevilla somos (o son, que yo administrativamente soy madrileño ya) tan chulos que nos permitimos aplicar la ley de la memoria histórica basándonos en una falta de memoria histórica y a la vez, aplicar un exceso de memoria histórica extendiendo el alcance hasta la guerra de Cuba.

Esto de aplicar la ley de la vergüenza histórica (que es lo que realmente es) a la guerra de cuba es algo con lo que seguro que Fidel (y su amigo Chaves) está plenamente de acuerdo con el cambio de nombre. De hecho no sé cómo no exige la inmediata retirada de las calles dedicadas al general realista Domingo de Monteverde.

Aparte de la anécdota que no hace sino volver a incidir en la pésima cultura de nuestros políticos (y dejadez porque para saber a quién estaba dedicada sólo tenían que consultar un libro interesantisimo donde se explica el origen de los nombres de las calles de Sevilla que fue publicado por el mismo ayuntamiento al que pertenecen), a mí es que eso de que le pongan nombres de personas vivas a las calles me chirría bastante. Y mucho más si se trata de personas con marcada ideología. Porque el nombre de una calle al fin y al cabo se convierte casi en un dato personal para quien vive allí. A mí no me gustaría vivir por ejemplo en la calle "Jose Maria Aznar" , "Anguita", "Acebes", "Rubalcaba", "Fraga" o "Zapatero" por poner ejemplos de todos los lados. Con el tiempo, cuando pasan décadas o siglos, las cosas se van suavizando. Seguramente dentro de doscientos años alguien pueda decir que vive en la calle de Aznar que "fue un presidente que hubo a finales de siglo XX" sin que nadie recuerde forzosamente la foto de las azores o que Zapatero "fue presidente en la época en que Bibiana Aido fue ministra" sin recordar que... bueno, sin recordar que hizo algo en alguna ocasión. De hecho, yo que vivo en una calle con nombre de literato no admitiría un cambio de nombre por un político, salvo tal vez si se trata de Pepiño Blanco ("Calle del conceto", estaría bien).

La calle donde vivían mis padres en Sevilla pasó de tener un nombre muy bonito a tener otro que nadie conocía y bastante feo. A base de google y algún libro antiguo descubrí que esa calle tenía el nombre un alfarero que vivió hace siglos en Triana y al que se le considera responsable del estilo típico de la zona. Nada que objetar. A lo mejor este tipo era un monstruo, un pésimo marido y un desastre como padre pero ¿quién se acuerda?. Nadie va a objetar nada al respecto por dos cosas. Una es que tiene méritos objetivos ya que la alfarería de Triana es famosa en el mundo entero (incluso más allá del puente de Triana) y otra es que el tiempo ha limado cualquier posible arista o duda sobre este señor. De hecho, en Sevilla (y supongo que en el resto de mundo) hay muchas calles dedicadas a personajes que con el tiempo se supieron que nunca existieron (lo mismo que santos como San Valentin).

Pero no, a partir de ahora habrá unos cientos de personas que pasarán de hablar de su calle como General Merry y no tener ni idea de quien fue para residir en una calle dedicada a la memoria de una señora famosa básicamente por insultar a todo el que se pone por delante, ser condescendiente (o al menos nada tajante) con la violencia de Eta, capitanear manifestaciones, defender el canon digital o ser "madre de" (que digo yo que al menos le podrían haber puesto calle de la madre que parió al novio de Penelope Cruz). Y seguro que hay muchos (de hecho, en ese barrio creo que mayoría) los que comparten sus opiniones pero a otros muchos seguro que les jode que, además de pagar el canon digital y parte de sus impuestos para subvencionar la industria responsable de tanto bodrio de cine español, tengan que ir a renovar el DNI por culpa de esta señora que, para redondear la cosa dice que nació en Sevilla porque "en algún sitio hay que nacer". Y si bien es cierto que a mí esa señora me cae mal (sin ninguna razón personal porque no la conozco) espero que se entienda que exactamente igual de mal me parecería si la calle se dedica a personajes de cualquier otra ideología o que incluso me resultaran simpáticos (lo que elimina categóricamente a cualquier político). Vamos que por si hay dudas, estaría igual (o más) de indignado si se dedicara la calle a Pio Moa, Cesar Vidal o a alguna artista-intelectual de derechas como Norma Duval.

Puede que alguien opine que en realidad se le otorga este honor a Pilar Bardem no como ideóloga comunista y santa patrona de la cofradía de la ceja sino es su faceta más artística. Seamos serios. La señora Bardem no es que haya destacado demasiado como actriz y en cualquier caso chirría un poco que la propuesta del cambio de nombre venga precisamente del partido en el que ella milita (incluso siendo candidata). Hay un caso que presenta más dudas y es el de Saramago (que parece ser que también ha sido agraciado en la lotería) que siendo un hombre de marcada ideología no deja de ser un escritor ilustre.

En definitiva, si quieren cambiar el nombre a una calle para evitar molestar -y entiendo perfectamente que se cambie la calle "Alfereces provisionales" o "Caudillo" o "General Mola" (mola más teniente-general)- que le pongan calle de la libertad, calle de la fraternidad o calle del "ministerio de Bibiana" pero que no busquen entre los intelectuales y políticos actuales porque la verdad, hay poco donde escoger y de ello poco o nada medianamente aceptable. Esto lo han entendido perfectamente en los pueblos pequeños donde, en muchos casos, las avenidas del generalisimo, de Franco o de Azaña se han convertido en "Calle de arriba", "Calle de Abajo" o "Camino del pozo" que es como se deberían conocer todas las cosas. En Sevilla mismo hay ejemplos clarísimos de la sabiduría popular, Así por ejemplo la avenida del generalísimo pasó a ser la Avenida de la Constitución pero daba igual porque todo el que se ha criado en Sevilla sabe que se trata de "La avenida", lo mismo que el puente de Isabel II siempre ha sido el "puente de Triana" y el campo del Betis siempre ha sido "el campo del Betis" por más que algún tonto quiera regalarse la vanidad poniendo su nombre.

De hecho, me apuesto lo que sea a que la calle General Merry será la calle General Merry por mucho que se afanen en cambiarle la placa. A no ser que, como ya se dice en algún periódico (poco afín, todo hay que decirlo) la gente comience a llamarla la calle de la pancarta.

15 comentarios:

Amy dijo...

Pues fíjate que flaco favor se hace a la memoria histórica (precisamente) con este afán de resarcimiento. Lo digo porque la historia, como bien apuntas, se encarga de limar aristas; y a la larga la gente recuerda con cariño y admiración a grandes civilizaciones como por ejemplo la romana, cuyas legiones se dedicaron a matar o cantajear a todos los pueblos que luego formaron el gran imperio romano. Eso sí, nos enseñan en los colegios que no mataron a tantos (!qué va!) y se pone mucho incapié en los logros, que fueron muchos. Quiero decir, que al final recordamos lo bueno y nos olvidamos de lo malo. Tanto es así que un amigo de mi hija estaba discutiendo sobre los fallos estratégicos de Hitler en la guerra, fallos que le llevaron a perderla. Es decir, que al final nos importan bien poco las injusticias y el sufrimiento de los que las padecen convirtiendo en "héroes" a aquellos que las infringen. Por eso digo que me parece una tontería cambiar el nombre a una calle porque lleve el nombre de Franco, es mucho más importante saber qué diferencia hay entre democracia y dictadura, entre monarquía y república, entre izquierda y derecha, entre fascismo y comunisno (y si me apuras entre socialismo, anarquismo y comunismo) entre ideología y política, etc. En definitiva nuestra memoria histórica también incluye a todas estas personas que ahora pretendemos desnombrarlas, si me apuras hasta sería necesario tenerlas siempre presentes.

Sildavia dijo...

Yo tambien opino que cuanto menos se toquen los nombres a las calles, mejor y desde luego nunca poner nombres de personas vivas (con los muertos que hay esperando calle!!). Claro que por mi gusto no les pondria nunca el nombre de una persona, el la urbanización donde vivia mi hermana las calles estaban divididas en tres zonas, en una tienen nombres de provincias, en la segunda tienen nombres de flores y en la tercera nombres de montañas. La segunda y tercera en mi opinion son las mas bonitas y curiosas (hay una calle Gururú). Lo que quiero decir es que, con la de plantas, animales, montañas, rios, oficios y otras cosas inanimadas y apoliticas que hay en este mundo y todavia nos empeñamos en poner nombres de personas. Sigue asi Tito, me gustaria saber expresarme como tu.

Raquel dijo...

Yo también creo que los nombres de las calles no deberían darse tan alegremente a personas, y mucho menos a las que aún están vivas y disponen de tiempo suficiente para hacer más burradas de las que ya hayan podido hacer.

Y dicho esto…

En mi ciudad (la de verdad, no la de adopción) hay una calle que tiene el nombre de un señor muy serio que falleció hace unos años.

Todos los sábados de mi infancia yo veía a ese señor tan serio y, cuando menos me lo esperaba, él gritaba mi nombre desde su imponente despacho y me hacía pasar. En cuanto yo entraba y cerraba la puerta él sacaba la llave de un cajón, y con todo el misterio del mundo, lo abría y sacaba de allí una moneda de chocolate que me regalaba a cambio de no contárselo a nadie.


Para el resto del mundo esa calle tiene el nombre de un militar bastante serio y facha que fue alcalde durante el franquismo.

Para mí es la calle de mi abuelo, el que regalaba monedas de chocolate a escondidas a sus veintitantos nietos.

Inés Perada dijo...

Hay algunas cosas con las que coincido contigo y otras, no, vamos, como siempre...
Pero sin embargo, este comentario es para informaros de la idea, al principio extravagante y al final, que nos gusta a un montón de gente, de poner el nombre de grandes películas de toda la historia del cine mundial ( en el cine español también hay muchas joyas) a un barrio de nueva construcción de Zaragoza, llamado Valdespartera.
Por tanto, puedes vivir en la Plaza King Kong o decirle al taxista que te lleve a la calle de Los Puentes de Madison, mientras tu primo se acaba de mudar a la calle de La Prima Angélica esquina con Los Olvidados y por supuesto, la Avenida principal es la Avenida Casablanca.
Me encanta. Esas calles se las merecen mucho más las joyas del arte del cine que muchas personas que tienen una.
Y como detallito, el depósito de agua es una especie de nave de forma redonda pintada como si fuera un rollo de película....

Salud.

Miroslav Panciutti dijo...

No me cae nada bien la Bardem y coincido contigo en que no es buena cosa que los vivos tengan calle. Despues de leer tu post, me he encontrado con otro blog que trata de este mismo asunto; quizá no los has leído (hay opiniones pa'tó): http://humoradas.blogspot.com/2009/04/la-calle-del-actor.html#links

juan ballester dijo...

Pilar Bardem es la Carmina Ordoñez del cine. Es la hija del gran Rafael Bardem y de la no tan buena Matilde Muñoz Sampedro, sobrina de la grandísima Guadalupe Muñoz Sampedro, hermana del reconocido Juan Antonio Bardem y madre de Javier Bardem, un actor de habla algo tosca pero que parece que últimamente ha mejorado algo.

Así, por cierto, cualquiera que tenga un mínimo de interés en ello, es una artista.

Sagi dijo...

Uno es lo que es; la suma de sus aciertos y sus errores, nada tiene que ver su ascendencia o su pasado, uno es lo que es Hoy, y si un juicio ha de hacerse será cuando hayan terminados sus días.

Ponerle el nombre de una persona a una calle, avenida o barrio ha sido común en todos lados, por razones políticas, históricas, afectivas, o vaya usted a saber porqué. Lo cierto es que se hace, y como a veces hacemos las cosas por costumbre….

Lo último que se está haciendo por acá – en mi ciudad - es numerar las calles, lo que las deja frías. Yo me quedo con nombres bonitos como: Alameda, La Ronda. O nombres naturales; Imagínate vivir en La Playa, entre Las Dunas y Las Palmas.

Por cierto, los taxistas se las saben todas jajaja.

Saludos callejeros.

Nuria dijo...

Entiendo que te jodan varias cosas de esta señora (sois polos opuestos en lo que a ideología se refiere, y en otras muchas cosas), pero no esta: "dice que nació en Sevilla porque "en algún sitio hay que nacer". ¿Y qué quieres que diga? ¿Que tuvo la suerte de nacer en la maravillosísima Sevilla, la mejor ciudad del mundo? ¡Ay, si Cernuda te leyera!
Un saludo

TitoBeno dijo...

Nuria,

En realidad a mi me jode poco casi todo y desde luego no me jode demasiado esta señora. Me parece un poco cómica la cosa más que nada.

En cuanto a lo que dijo, yo siempre digo que un sitio no tiene que ser el mejor del mundo por el simple hecho de que tu hayas nacido allí o que sentirse orgulloso por el hecho de nacer en un sitio no tiene mucho sentido porque nadie elige donde lo hace. Pero llama la atención que se ponga una calle a una señora con la excusa de que es "sevillana de pro" cuando dice esa frase.

Y por cierto, me resultaria igual de cómico si me ponen una calle a mí que, eso sí, seguro que tengo muchos menos méritos.

Elvira dijo...

toc...toc Toc Toc TOc TOC TOC TOC!!!

kemasda dijo...

Titoooooo vuelve prontoooo (ya tardas!)

Mariaida dijo...

Totalmente de acuerdo con Kemasda, porque ya va siendo hora que usted vuelva a escribir.

Anónimo dijo...

Se te echa mucho de menos

Mariaida dijo...

Mucho

Anónimo dijo...

Muchísimo....