Adios everyone

El otro día a las seis y media de la tarde yo era uno (no sé si muchos o poco) de los que cruzaba los dedos para que no le dieran la olimpiada a Madrid. Si señor, ya sé que muchos me dirán que soy el espíritu de la contradicción o que me gusta hacerme notar. Pues no, en realidad es que le he cogido tanto asco a la candidatura que me alegro.

Hace unos meses, por cuestiones de trabajo y en las que no puedo ahondar demasiado me enteré de primera mano de una de estas cosas que nadie va a decir y que todo el mundo negará. En el ayuntamiento no había un duro (nada confidencial ni asombroso hasta aquí) así que se suspendían (algunas temporalmente, otras definitivamente) todo tipo de proyectos y obras incluyendo algunas tan sensibles como las obras referidas a la accesibilidad, el apoyo a la ley de dependencia, colegios y residencias geriátricas.

Cosas de la crisis. Pero, ¿todas las obras?, no. Había unas obras que se habían salvado de la quema. Ni más ni menos que las referidas al proyecto olímpico. Era la gota que desbordaba el vaso de mi hartazgo por el señor Gallardón y su capricho/juguete. Todo el mundo. Absolutamente todo el que entiende en algo de esta lotería de las olimpiadas tenía claro que lo de la rotación continental era algo de cajón con lo que la candidatura era una pura quimera. No es casualidad que ninguna ciudad europea siquiera lo intentara además de Madrid.

Pero el señor Gallardón tenía una corazonada, un sueño, un anhelo y una ilusión. A mí los sueños de los demás me merecen mucho respeto pero claro, cuando no me tocan la moral, los cojones y los bolsillos. Este señor que ha ido yendo en mi consideración de muy arriba al más profundo de los avernos, se empeñó primero en poner patas arriba Madrid para conseguir que siga habiendo unos atascos de tres pares de narices y después se empeñó en tener las olimpiadas. En plena era del photoshop y de la realidad virtual, el señor Gallardón apostó por hacer las infraestructuras antes que le dieran la olimpiada para demostrar que iba en serio. Curiosamente tanto la vez pasada como esta se ha escogido una candidatura que presentaba poco menos que un powerpoint… “y así quedará el estadio.. y aquí pondremos la villa olímpica…”.

Que nadie se confunda, yo soy un convencido de la inversión productiva y en especial de infraestructuras pero digo yo, aparte de conseguir una foto con Nadal cada año, para qué coño sirve una caja mágica para jugar al tenis?. Bueno, además de la foto de Nadal también sirve para que muchos megapijos sepan por donde queda Villaverde. Creo que Feliciano Lopez alucinaba en colores.. o sea no?

Lo gracioso de todo es que luego si viene la Davis nos vamos a las ventas. Y como ese hay decenas sino cientos de casos. El presupuesto de la candidatura está cubierto supuestamente por empresas privadas. Lo que nadie dice es lo que se le ha dado a esas empresas privadas para que colaboren. Yo conozco el caso de los prestigiosas consultoras. Digamos para hacerlo rápido que si yo fuese socio de cualquiera de ellas no estaría muy enfadado.

El resultado de todas las corazonadas del señor Gallardón ha conseguido una deuda absolutamente faraónica. Y quien pagará eso?, los turistas que vengan a ver la olimpiada?. Pues no, los cada vez menos que vivimos en Madrid.

Lo mismo que la política subsidiaria del señor presidente nos va a costar un 2% de todo lo que compremos (por cierto, de facto es literalmente una bajada del 2% de las pensiones, porque díganme ustedes cuantos pensionistas no se gastan la pensión integra cada mes), el sueño y la corazonada de Gallardón nos cuesta a los madrileños un pico. Hablamos de subidas acumuladas del 400 al 600% en el IBI y la aparición de tasas extintas (supuestamente integradas en el IBI) como la de la basura. Por cierto, en un alarde de austeridad, aunque los impuestos han subido un 600% en Madrid el alcalde solo se subió el sueldo poco más del 100%.

De hecho, por una casualidad casi mística, la misma tarde de la decisión yo, imbuido por ese espíritu nacionalista y patriota que se había instalado en el subconsciente colectivo, comenzaba a pensar que tal vez no estaría tan mal e incluso me alegré cuando eliminaron a Chicago. Segundos después, alguien llamo a mi casa. Dos cartas certificadas. La nueva tasa de desechos urbanos (creo que se refieren solo a la basura). Uno para el pisito, otro para el garaje (claro, un garaje suele generar mucha basura). Total, casi doscientos euros de bellón que rima con Gallardón y con Cabr….

Así que cuando el colega del CIO dijo RIO.. yo me reí. Y solté un sincero.. a tomar por culo everyone Gallardón.

En cualquier caso la alegría me duro poco. Media hora después de la decepción nacional se anunciaba la apertura de un concurso para el diseño del logo de Madrid 2020…. Vuelve la ilusión.

7 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

Para que no te sientas muy solo, te diré que también yo me alegré (y eso que no vivo en Madrid).

PS: Y a ver si te prodigas un poquillo más, vago.

aguardentero dijo...

joder vecino, a ver si eres un poquito más preciso con tus palabras, porque se dice: "... de cojones", "unos atascos de tres pares de cojones",

aprende vecino aprende, que ya va siendo hora,

salud,

Elvira dijo...

Mientras de este lado, el anuncio hizo que algunos reflexionaran sobre lo cerca que nos tocaba geográficamente, y lo lejos que estamos de (ni en Power Point), montar un evento similar...también otros pensaron que nunca seremos el anfitrión, pero quizás (sólo quizas) ayudemos a pagar estos.

Un beso

Anónimo dijo...

rotación continental?

Inés Perada dijo...

No eras el único.Los de "provincias" sabíamos que el presupuesto en infraestructuras de los próximos mil años estaría invertido en Madrid, así que somos bastantes los que no lloramos porque no saliera España.
Por cierto, aquí va un chiste creado 5 minutos después:
Tengo una cabezonada ( en relación a Madrid 2020 que creo que no será).
Salud.

Anónimo dijo...

Yo tenía la esperanza de que fueran en Madrid más que nada para que terminaran de una puñetera vez esta ciudad.
Cada vez es más difícil vivir en ella.

El gran Gallardo dijo...

¡¡CABRONES!!