Yo soy así (y a veces no me gusto)

A las cada vez menos personas que me hacen caso yo le suelo contar que soy un asocial, que tengo un defecto terrible que consiste en hacer siempre lo que quiero cuando quiero y que a veces, por razones desconocidas hasta para mí de pronto me da por algo o decido algo aparentemente irracional.

Imagino que para consolarme mucha gente me dice que ser así no es malo sino que, muy al contrario es una especie de lujo que poca gente se permite.

Y yo, imagino que para aceptar el consuelo y no volverme loco les admito la excusa y la tomo como propia. Yo no soy raro, soy interesante. Yo no es que pase de la gente, es que soy especial. A mí no es que se me vaya la olla es que tengo gran capacidad para auto-inventarme.

Todo perfecto, si no fuese porque a veces ocurren cosas que me demuestran que en realidad mis razonamientos no son un engranaje perfecto y que a menudo (o al menos a veces, no quiero pasarme en mi auto-flagelación) surgen roces que a veces chirrían demasiado y entonces ocurre algo que para mí es insufrible y es mi falta de acuerdo conmigo mismo.

Hace unos meses dejé este blog. Las razones pueden parecer poco definidas y para algunos poco creíbles pero se resumen en una sola: no me apetecía escribir. De hecho, no sólo no me apetecía escribir sino que incluso no entraba en la página. Podría decir que estaba muy ocupado y sería verdad, que emprendí algunos viajes y es cierto pero todo eso también pasaba cuando escribía con cierta frecuencia. Simplemente dejó de apetecerme. No hay más. El porqué de esto ni yo mismo lo sé.

Y bueno, hasta aquí todo bien pero como pasa muchas veces cuando decido hacer algo porque me apetece no valoré ninguna de las consecuencias. En realidad, dejar de escribir un blog no creo que sea una acción que acarree desgracias para nadie pero yo ni siquiera caí en la cuenta de las pequeñas cosas que a veces son importantes. Yo escribía un blog y había quien me leía. Eso supone un tiempo dedicado a leer mis comeduras de olla (quien haya leído algunos posts de mis blogs entenderá que a veces supone un esfuerzo considerable y en ocasiones no muy agradable). Y yo, simplemente pasé de todo y no di siquiera una mísera explicación.

Que nadie confunda esto con prepotencia. Ya sé que no hubo víctimas mortales y que probablemente nadie me echo de menos más allá de la pura curiosidad pero si es cierto que debería aprender al menos a explicarme o disculparme.

Pero no sólo eso, la falta de escritura y lectura de mi blog la llevé en el mismo nivel a mi correo asociado. Accedí a él después de muchísimo tiempo y me encontré con varios correos en los que algunas personas me preguntan por mi blog, por la falta de actualización y otros con los que, sin conocernos físicamente establecí algún contacto me preguntan por mi y por las causas de mi desaparición. Incluso alguno se pregunta si habré tenido algún percance.

Me ha dolido mi falta de tacto y de educación con todas esas personas pero lo que más me ha dolido es comprobar como una persona a la que le tengo un particular aprecio y cariño y a la que aunque no he visto en persona me niego a decir que no la conozco me ha enviado un correo del que he deducido que había perdido a una persona muy especial para ella.

Y digo he deducido porque en un alarde de discreción ni siquiera me lo ha dicho directamente lo cual me hace auto-humillarme aún más.

Y que hago yo?, le digo que lo siento mucho con seis meses de retraso?. Me invento excusas para decir que me fue imposible?.

Pues no lo sé, porque la verdad da igual lo que diga. Me consta que ella me perdonará rápidamente pero es que en estas ocasiones y aunque sea una muestra más de egoísmo, mi mayor problema es que mi decepción es conmigo mismo.

Así pues, valga este post (que supongo no leerá casi nadie después de tanto tiempo) para pedir disculpas públicas a todo aquel al que le debía una mínima explicación y para expresar, al menos tan torpemente como puedo, mi disgusto por mi propio comportamiento.

Y a esa persona, a la que nunca me he dignado explicarle lo especial que es para mí, sólo decirle que, lamentablemente, yo soy así.